Santa Fe.— Un hombre de 47 años fue asesinado y su hijo de 17 baleado en las
piernas cuando intentaron resistirse a un robo que dos maleantes llevaban adelante poco antes del
mediodía de ayer en su vivienda de la zona noroeste de esta ciudad. Tras el hecho los delincuentes
no pudieron ir muy lejos. Es que una patrulla policial trabajaba a metros de la vivienda en la
resolución de un escruche perpetrado durante la madrugada en una empresa del barrio y los
apresaron: se trata de dos muchachos de 20 y 17 años que sólo se llevaban consigo una play station.
Según voceros de la Unidad Regional I, ambos jóvenes tienen numerosos antecedentes penales.
Todo se desencadenó a partir de las 11 de la mañana de ayer en una finca de
planta alta ubicada en Pedro Centeno 3669, en el barrio Barranquitas de la capital provincial. En
el interior de la vivienda estaban Luis Filippi, un empleado de Telecom de 47 años, junto a su
esposa y sus dos hijos adolescentes, una familia que reside allí desde hace varios años según
referenciaron los vecinos del lugar.
Lo cierto es que dos jóvenes armados que llegaron en bicicletas ingresaron a la
casa tras violentar la puerta y se dirigieron rápidamente hacia la planta alta. Allí sorprendieron
al hijo varón de Filippi, Américo, de 17 años, a quien amenazaron con un arma de fuego y le
exigieron la entrega del dinero. Ante los gritos de los delincuentes, el dueño de casa se asomó al
ambiente donde se desarrollaba la amenaza y reconoció a uno de los malhechores.
Reacciones."Rajate de acá y no te hagás el vivo porque yo a vos te conozco",
alcanzó a decir Filippi antes de que los maleantes, residentes en el mismo barrio, dispararan a
mansalva sus armas de fuego. Al menos siete disparos retumbaron entonces en la vivienda mientras la
esposa y la hija de la víctima se mantenían escondidas en una de las habitaciones.
Así las cosas, uno de los balazos disparados por los maleantes alcanzó a Filippi
en el costado izquierdo del tórax. El hombre cayó pesadamente al piso ya sin vida después de que el
disparo le perforara el corazón. En tanto, su hijo fue alcanzado por dos disparos en la pierna y se
salvó de milagro.
Tras el brutal ataque, los homicidas corrieron escaleras abajo llevándose un
magro botín: una consola de play station que se les cayó al piso al llegar a la vereda y finalmente
dejaron abandonada. Pero no fueron muy lejos. Es que en la esquina de la casa de los Filippi
estaban el jefe de la comisaría 6ª junto a una patrulla realizando la investigación de un escruche
cometido en una fábrica de filtros de aire cuando se escucharon los disparos en la vivienda
vecina.
Persecución.Según fuentes oficiales, los policías allí apostados vieron salir
corriendo a los homicidas y aún con las armas en sus manos. Entonces empezaron a perseguirlos y
hubo un intercambio de disparos sin que policías y vecinos que a esa hora del mediodía circulaban
por el lugar resultaran heridos.
Finalmente los dos homicidas de Filippi terminaron detenidos. Son un menor de 17
años que tenía un revólver calibre 38 sin marca ni numeración y con 3 cápsulas servidas y Julián
Silva, de 20 años, quien tenía en su poder una pistola Bersa calibre 22 con 4 balas disparadas.
Los dos maleantes viven muy cerca del lugar del crimen y poseen una abultada
foja de antecedentes penales, dijeron las fuentes policiales.
Respecto del robo a la firma Oblan SA, ubicada en Pedro Centeno y López y
Planes, el jefe de la comisaría 6ª comentó que durante la madrugada autores desconocidos rompieron
una ventana y se llevaron computadoras, teléfonos celulares y algo de dinero en efectivo.