¿La venganza de un empleado infiel? ¿Una disputa con otro u otros gremios ligados al trabajo y la distribución de mercaderías? ¿El clima político previo a las elecciones de medio término en la provincia y en la Nación? Son solo preguntas que anoche se hacían los investigadores policiales y judiciales abocados a dilucidar el ataque a tiros contra la sede del Sindicato de Empleados de Comercio perpetrado la lluviosa noche del jueves en Corrientes 450, en pleno centro de Rosario, por un motociclista solitario que actuó con total tranquilidad e impunidad y dejó frente a la sede gremial una veintena de vainas servidas calibre 9 milímetros y perforaciones en vidrios, marcos de aluminio y aberturas del edificio.
“Por ahora no tenemos nada en concreto, solo algunas hipótesis que se irán decantando con el avance de la investigación que tomé en mis manos la mañana de hoy (viernes). En un principio ordené a la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que releve todas las cámaras posibles para detectar desde dónde llegó el tirador y hacia dónde se fue. Ese será el primer paso. La semana que viene tomaré testimonio a los responsables del sindicato y entonces podré tener en claro lo que hoy son solo conjeturas”, dijo el fiscal Federico Rébola, integrante de la denominada Unidad de Balaceras del Ministerio Público de la Acusación (MPA), cuando La Capital lo consultó sobre el hecho.
Una secuencia de videos grabados por las cámaras de videovigilancia del gremio mercantil y de domos públicos deja ver claramente cómo fue la secuencia del ataque a las 23.43 del jueves. Un hombre enfundado en un camperón color ladrillo, jogging gris y con su cabeza cubierta por un casco negro llega a bordo de una motoneta blanca de baja cilindrada hasta la puerta del sindicato ubicado en la vereda oeste de Corrientes al 400. Primero detiene su marcha sobre la línea de la bicicenda y observa uno de los edificios pertenecientes a la entidad sindical que tiene varias propiedades en la cuadra. Parece que ese no es el objetivo y avanza unos 40 metros. Vuelve a frenar. Extrae una pistola calibre 9 milímetros reformada con un cargador de 30 proyectiles y empieza a disparar. Tras cumplir con su plan emprende la marcha en el momento en que un auto atraviesa Corrientes por Tucumán hacia el este. El motociclista dobla por esa calle y desaparece. Nadie lo ve llegar, nadie lo ve irse. El centro está desolado y los vecinos empiezan a llamar a los teléfonos del 911.
Fuentes de la pesquisa aseguraron a este diario que “se está trabajando en la recopilación de las grabaciones de cámaras de seguridad ubicadas no solo en Empleados de Comercio sino en otros edificios de la zona y también de las cámaras públicas para ver el recorrido hecho por el atacante. Hasta ahora está claro que llegó por Corrientes desde el sur, que dobló en Tucumán hacia el este después del ataque y que escapó hacia el sur de la ciudad, a una zona que estamos tratando de delimitar. Por el momento no sabemos con certeza si actuó solo o si hubo algún trabajo de inteligencia previo. Puede haber pasado un auto segundos antes y sus ocupantes haberle avisado que el camino estaba despejado. Incluso puede haberse descartado del arma si alguien, a bordo de otro vehículo, lo esperaba cerca. Por ahora está todo bajo análisis y con varias hipótesis en carpeta. No hay que descartar nada”.
Al respecto, el fiscal Rébola sostuvo que aunque la mayoría de las personas estén acostumbradas “a ver que las balaceras son efectuadas desde motos o autos en el que va más de una persona y que son los acompañante los que efectúan los disparos, hay muchos casos en el que es un solo hombre el que conduce la moto, se detiene, baja, dispara y se va. Por eso no considero que sea una mecánica inédita aunque sí puede decirse que es poco común por el lugar donde ocurrió”. No obstante remarcó que “cada vez son más las balaceras registradas en el centro de la ciudad y muchas veces están ligadas a mensajes extorsivos aunque no haya habido antes mensajes o amenazas previas”.
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En ese sentido, el encargado de la investigación judicial sostuvo que “es muy probable que si avanzamos con esta causa y descubrimos al tirador nos encontremos de que actuó con órdenes emitidas desde el interior de alguna prisión como ha ocurrido en las principales balaceras cometidas en la ciudad. Pero eso también es una hipótesis dentro de las tantas que manejamos”.
En cuanto a la pesquisa policial, los informantes fueron muy cautelosos a la hora de elaborar conjeturas. Entre ellas hablaron de “algún empleado infiel que pueda haber sido echado del gremio, algún mensaje por disputas con otro gremio, incluso no descartamos que el hecho tenga algún tinte político a una semana de las elecciones ya que integrantes del Sindicato tienen muy buena relación con el gobierno provincial”. Lo que sí parecen tener en claro los pesquisas es que el tirador “no actuó solo sino con algún tipo de apoyo, se descartó rápido del arma e incluso se puede haber descartado de la ropa que vestía para no ser identificado”.
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Mientras desde la Fiscalía y la policía se tejían hipótesis sobre la balacera, el secretario general del gremio mercantil, Luis Battistelli, dijo que tras el ataque hay un claro mensaje a la clase política provincial y local. “Suponemos que este ataque está relacionado con la inseguridad que genera tanta zozobra en Rosario y en todo Santa Fe y que afecta en última instancia la tolerancia de la comunidad con quienes conducen”, planteó. Y agregó que en los últimos días “no tuvimos amenazas, coacciones, ni internas. Hemos sido elegidos para algún fin que no nos queda claro, o bien por equivocación”.
Batistelli se manifestó sorprendido “porque no tenemos conflictos con nadie, ni con organizaciones o asociaciones. Este atentado fue contra el gremio, lo que nos llamó poderosamente la atención porque estuvo abierto durante toda la pandemia para todos los afiliados”.
En tanto la prosecretaria del sindicato, Silvana Crocci, destacó por LT8 que la balacera “o se trató de un error o tiene alguna connotación política. No sé si quieren perjudicar o favorecer a alguien, pero es una locura. Por este lugar pasan diariamente unas 5 mil personas y si era en otro horario podría haber sido una tragedia”. Y agregó en concordancia con Batistelli: “No tenemos conflicto con nadie, no hay elecciones, no hay nada que implique que podamos tener amenazas. O se equivocaron de lugar o tiene que ver con las elecciones (Paso)”.