Policiales

Los paleteros volvieron a actuar: se llevaron $ 30 mil de una casa de Monje

Los paleteros volvieron a golpear. Y fue otra vez en el departamento San Jerónimo, en el centro de la provincia. Esta vez el blanco elegido fue una coqueta vivienda de la localidad de Monje, a 70 kilómetros al norte de Rosario. Los maleantes ingresaron cerca de las 3.30 de la madrugada sin forzar ninguna cerradura y retuvieron maniatado a un matrimonio durante una hora sin exhibir armas de fuego. Después se llevaron 30 mil pesos y algunas joyas.

Jueves 03 de Septiembre de 2009

Los paleteros volvieron a golpear. Y fue otra vez en el departamento San Jerónimo, en el centro de la provincia. Esta vez el blanco elegido fue una coqueta vivienda de la localidad de Monje, a 70 kilómetros al norte de Rosario. Los maleantes ingresaron cerca de las 3.30 de la madrugada sin forzar ninguna cerradura y retuvieron maniatado a un matrimonio durante una hora sin exhibir armas de fuego. Después se llevaron 30 mil pesos y algunas joyas. "Nos trataron con el mayor de los respetos. Nos dijeron que no eran asesinos ni violadores, que no se drogaban ni tomaban vino. Y que si nos portábamos bien no iba a haber problemas. No nos quedó otra que colaborar", relató Félix Medici, la víctima.

Medici es contador, tiene 59 años y es gerente de la Cooperativa Agrícola Ganadera Tambera de Monje. El hombre dormí a junto con su esposa, de 55 años, cuando los maleantes ingresaron a su casa usando la modalidad de paleteros. Esta técnica delictiva, utilizada mayoritariamente por delincuentes cordobeses, consiste en abrir una puerta valiéndose de una ganzúa hecha con un rayo de bicicleta o moto con uno de sus extremos aplanado. Con ese instrumento, y valiéndose de que la llave esté colocada en la cerradura, allanan su camino.

Con linternas. La familia Medici reside en una casa de una planta, ubicada en la zona noroeste del pueblo, sobre calle Santa Fe. El martes por la noche en la vivienda sólo estaban Félix y su esposa. "Calculamos que todo comenzó a las 3.30 de la mañana. Un hombre me despertó, me encandiló con una linterna y me dijo: «Policía, policía. Quedate quieto y mirá para abajo»", recordó Félix, quien poco más tarde pudo comprobar que los ladrones "ingresaron por una puerta que da a un patio interno y que está resguardada por una verja. No forzaron ninguna cerradura. Nosotros tenemos la costumbre de dejar media vuelta de llave y la policía nos mostró una especie de ganzúa con una mueca que te hace girar la llave", explicó.

Acerca del atraco, el hombre contó: "Nos encandilaron con linternas y nos ordenaron que nos pusiéramos boca abajo en la cama para atarnos los pies y las manos con cordones de nuestro calzado". Así, reducido y atado en la cama, el matrimonio quedó a manos de los ladrones.

"A la habitación entró una sóla persona pero yo escuchaba que se comunicaban con un handy con otros que buscaban el dinero", recordó el contador.

Con la pareja inmóvil, los ladrones se dedicaron a dar vuelta por toda la espaciosa casa en busca de plata revisando cada rincón. "El que se quedó con nosotros me dijo: «Tenemos el dato de un tipo del pueblo que ayer ingresó buena plata acá». Después cambiaron y me dijeron: «Bueno, siendo vos gerente de la Cooperativa debés tener buena plata acá». Yo le respondí: Cómo voy a tener la plata acá. Ya nos asaltaron hace dos años y no guardamos un peso".

Sin embargo, Medici aceptó ser "del criterio de que siempre tenés que tener algún dinero para que si te roban se lleven algo y no te hagan nada a vos". La víctima calculó que los maleantes estuvieron en la casa cerca de una hora y remarcó que se llevaron unos 30 mil pesos y algunas joyas "de gran valor afectivo".

Sensibles. "Mientras buscaban la plata, uno de los ladrones encontró un chupete y me preguntó si tenía una nieta. Cuando le dije que sí, me contó que el tenía un bebé y que robaba para darle de comer porque nadie le daba trabajo y porque es un proscripto", recordó el contador.

La denuncia fue radicada en la comisaría 5ª de Monje, de la Unidad Regional XV. Allí, fuentes policiales aseguraron que al huir, los paleteros se dejaron olvidada una ganzúa hecha con un rayo de bicicleta con una mueca que fue secuestrada.

"Soy contador, gerente de la Cooperativa y presidente de una sociedad anónima que se dedica a hacer beneficencia. A lo mejor alguien piensa porque me ve en esos lugares que la levanto con pala, y no es así", reflexionó la víctima que nació, se crió y sigue viviendo en la misma localidad.

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