Antonio Lescano tenía 41 años y el viernes pasado por la tarde murió de dos
balazos cuando quiso detener al ladrón que estaba robando en la obra en construcción de Balcarce
750, en la que trabajaba como albañil. Lescano estaba en un losa, sobre el encofrado de madera,
cuando notó que estaban robando. Entonces bajó y tomó por detrás al ladrón, quien al sentirse
retenido lo fusiló.
Anteayer fue encontrada un arma en Solís y las vías del ferrocarril que, presume
la policía, podría ser la que utilizó quien lo ejecutó (ver aparte).
"No sé que se le cruzó por la cabeza. Cómo no pensó en nosotros. Es terrible que
de un momento para el otro te llamen para avisarte que a tu esposo lo mataron de un balazo", contó
sin consuelo Patricia, la compañera del albañil asesinado, que se había establecido en Rosario hace
20 años, cuando llegó desde una pequeña ciudad del Impenetrable chaqueño.
El viernes poco antes de las 16 llegó el pagador a la obra situada frente al
Normal Nº 2 y le dio el dinero al encargado de la obra. Poco después un ladrón armado con un
revólver entró y dominó a los obreros que se le fueron cruzando en su camino. Llegó hasta el tacho
de 200 litros donde hacían el pago y emprendió el atraco. En ese momento Antonio vio lo que
sucedía, bajó del andamio y trató de torcer la historia. Lo mataron en pleno asalto. El 25 de abril
había cumplido 41 años.
El triste anuncio. "Me enteré de lo que le pasó a Antonio a las 4.15 de la
tarde. Primero me dijeron que había tenido un accidente. Que le habían pegado un tiro. Pero a los
15 minutos me avisaron que estaba muerto", rememoró Patricia, con la mirada ensombrecida. "Lo
primero que pensé es que le dispararon en una pierna. Y cuando estaba preparando algo de ropa para
ir al hospital me llamó mi prima y me dijo: «Lo siento mucho. Antonio murió». Ahí empecé a gritar y
los vecinos se acercaron a mi casa", recordó la mujer, de 25 años, rodeada por los cuatro hijos de
Antonio.
Patricia repasa el último día en la vida de su pareja. "Me quedé esperándolo en
casa, como todos los días", explicó. El hombre al que todos en el barrio conocían como Chomba se
levantó a las 6.40 de la mañana y montó en su bicicleta para ir a trabajar. Al alba salió de su
casa en el barrio Municipal de Nuevo Alberdi Oeste. Antonio trabajó toda su vida como albañil,
durante 20 años para la misma empresa, y en los últimos meses recaló en la construcción de Balcarce
al 700. Estaba en blanco. "Se iba en bicicleta porque no le gustaba el colectivo. Tenía eso",
recordó Patricia. "Ellos cobraban todos los viernes a esa hora. Hace un tiempo les pagaban con
tarjeta, pero eso duró poco, siempre cobraban en la obra", recordó.
Hincha de River, Antonio tenía como vicio jugar un picadito semanal con vecinos
y amigos. Cobraba 90 pesos por día trabajado. Había nacido en la ciudad de Castelli, en el
Impenetrable, en el departamento chaqueño de General Güemes, limítrofe con la provincia de Formosa.
En el contiguo departamento chaqueño de San Martín nació Patricia. Aunque la pareja se conoció
tiempo después, hace 12 años, en Nuevo Alberdi. "Yo soy la segunda mujer de Antonio", comentó ella
en la cocina de su humilde hogar.
Cambios a la fuerza. Estaban en pareja desde hace cuatro años y habían tenido a
Loreley, de 8 meses. Patricia con Loreley en sus brazos llegó hasta la obra cuando Antonio ya no
vivía. Su imagen consternó a todos desde la pantalla de los noticieros.
Tras balear al obrero, el ladrón salió corriendo con un cómplice. Nadie pudo ver
en qué vehículo huyeron. "Antonio era un buen hombre y le pasó esto", dijo resignada.
Al albañil lo sepultaron en el cementerio de Ibarlucea. Hasta ayer su familia no
había sido contactada por nadie del gremio de la Uocra. "El lunes la empresa me pagó la semana que
Antonio había trabajado y los salarios. Yo estaba trabajando hasta hace unos años cuidando a una
señora, pero él quería que me quedara en casa con los hijos. Ahora tengo que ver como hago".