Policiales

Lo balearon en la columna por sacar a desconocidos de una fiesta familiar

El herido es un pibe de 19 años. El tiro le afectó la columna y podría quedar paralítico Fue el domingo en una casa de Las Flores donde se festejaba un cumpleaños

Martes 06 de Enero de 2009

Una fuerte discusión durante una fiesta familiar fue el motivo para que un muchacho de 19 años recibiera un balazo por la espalda desde muy corta distancia. Fue el domingo a la madrugada en una casa de Rosa Silvestre al 1700, en el corazón de barrio Las Flores. Matías Aguilar cruzó palabras en alto tono con un par de muchachos que se habían colado en el cumpleaños de su primo, que se festejaba en el lugar. Mientras el pibe se empujaba con uno de los jóvenes sin invitación, el otro aprovechó y le disparó por la espalda provocándole una herida que le comprometió seriamente la posibilidad de volver a caminar. El proyectil le lesionó una de las vértebras y los médicos no se lo pudieron extraer. "Las posibilidades de que vuelva a caminar son muy pocas, pero hay que tener fe", relató ayer Zulma, su mamá, en la sala de espera del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez.

Para la familia de Enrique Aguilar la del sábado era una noche especial. En su casa de Rosa Silvestre al 1700, como una prolongación por los festejos de la llegada del año nuevo, se celebraba el cumpleaños número 17 de Xavier, uno de sus sobrinos. La fiesta era en el garaje de la vivienda que la familia ocupa desde hace más de dos décadas. Hubo empanadas y pizza casera para familiares y amigos, todo regado por gaseosas y cervezas. Y después, cuando ya era domingo, empezó el baile.

"Estaba todo tranquilo", recordó Enrique. "Pero a la madrugada se quisieron meter un pibes del barrio que no estaban invitados. Yo les pedí por favor que se fueran porque era una fiesta familiar y la mayoría se fue sin problemas, lo más bien. Pero se quedaron dos que nadie conocía y que estaban armados. Se ve que me equivoqué de personas. Uno de esos chicos le pegó un tiro a mi hijo Matías. Y ahora, de la cintura para abajo no siente nada", dijo jaqueado por la angustia este trabajadro de 43 años, padre de tres hijos.

Rezar. Matías tiene 19 años y es hincha de Newell’s Old Boys. Después de terminar el 9º año, se anotó en el Eempa ubicado en Sánchez de Bustamante y bulevar Oroño donde en diciembre terminó el segundo año. Además, desde hace tiempo trabaja colocando pisos de madera.

Al igual que sus tres hermanos, el muchacho nació y se crió en Las Flores. "Hace 20 años que vivimos en el barrio y nunca tuvimos un problema. A mi hijo lo conoce y lo quiere mucha gente. Lo único que les pido ahora es que recen, que oren para que Matías vuelva a caminar. Eso les pido", dijo con la voz quebraba mamá Zulma, de 42 años.

"Y además quiero que por favor paren esta locura. El otro día le pegaron un tiro a otro chico (Francisco Ponce, de 31 años, asesinado el domingo 19 de octubre en la esquina de Belén y Clavel) que también era un inocente. Lo mataron por el sólo hecho de andar por la calle. Y ahora le tocó a mi hijo, que es un inocente trabajador. Hasta cuando va a seguir esto", clamó Zulma.

Eran aproximadamente las 5 de la mañana cuando el garaje de la casa de los Aguilar era una pista de baile. Jesús, el hermano mayor de Matías, oficiaba de disc jockey poniendo música con su computadora. "Salí un momento a la puerta y vi que mi hermano se estaba empujando con otro muchacho. Me acerqué para separarlo y entonces vi al otro que sacó un arma, le disparó por la espalda y se escapó corriendo", comentó Jesús, de 22 años.

Tras ellos. Así de simple. A traición y por la espalda, Matías recibió un balazo certero desde corta distancia. "Ví como mi hermano se desvanecía. Me enceguecí y empecé a correr al que disparó. Atrás iba mi papá que me decía: «Dejalo, Jesús. Está armado. Te va a matar»", explicó el muchacho. "Hubo un momento en que escuché un sonido, como que cargaba el arma, pero se le cayó el cargador. Sino me tiraba", rememoró el joven.

Con las pulsaciones a mil, los agresores corrieron por calle Rosa Silvestre, luego tomaron por Guardia Morada, el pasaje Belén y después por España al sur. Ahí fue donde Jesús los perdió de vista. En la carrera, al tirador se le cayó un cargador que se corresponde con una pistola Bersa calibre 22. "Al pibe no lo conocíamos. Hasta ese momento no sabíamos quien era", dijo el hermano de Matías.

En tanto, al chico herido lo cargaron en un auto y lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña. Desde allí, debido a la gravedad de la lesión, una ambulancia lo trasladó hasta el Clemente Alvarez. Sus familiares comentaron que nunca perdió el conocimiento y que por el lugar donde quedó alojada la bala —en la 10ª vértebra— no pudieron operarlo.

"Llamamos varias veces a la policía. Cada uno que tomaba la llamada nos preguntaba lo mismo, pero nadie venía al lugar. Llegaron como una hora y media después. Y cuando fuimos a la subcomisaría 19ª, tuvieron que patear la puerta (los propios policías) para que nos atendieran", relató Enrique.

El agresor.Los familiares y amigos de Matías identificaron al agresor con nombre, apellido, apodo y dirección. Dicen que en el barrio lo conocen como Albert, tiene 19 años y vive a sólo cuatro cuadras de la casa del pibe herido.

Pero los allegados al acusado no se quedaron quietos y llamaron a la familia de Matías. "Mientras corría perdí mi celular", relató Enrique. "Ayer (domingo) a la tarde me llamaron a mi celular viejo y me dijeron: «Ojo con lo que hacés, porque acá la policía no entra». Además anduvieron rondando mi casa en moto y armados. Esto es una locura", explicó el padre de Matías.

Anoche, el joven seguía internado en el Heca acompañado por sus familiares, su novia de 15 años y una veintena de amigos que rezaban para su completa recuperación, algo que para los médicos parece una utopía.

 

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