Policiales

Lo asesinaron de cuatro tiros en la cabeza en un motel de Venado Tuerto

Es un hombre de 59 años que había ingresado al alojamiento junto con su amante. La mujer, de 30 años, dijo que se suicidó, pero quedó presa tras la autopsia del cadáver.

Viernes 18 de Julio de 2008

Venado Tuerto. — Un hombre de 59 años fue asesinado de cuatro disparos en la cabeza cuando se encontraba en el interior de un motel en compañía de su amante, quien quedó detenida como presunta autora del crimen. La mujer, según fuentes de la investigación, había manifestado en principio que la víctima se había suicidado, pero la autopsia realizada sobre el cadáver reveló que en realidad el hombre fue ejecutada de cuatro balazos, todos alojados en el cráneo.

El cuerpo de Juan Leandro Chazarreta fue encontrado por el encargado del motel CC, ubicado en el cruce de las rutas 8 y 33. Según fuentes del caso, el hombre arribó al lugar cerca de las 8.30 del miércoles junto a una mujer, la que al parecer ingresó escondida dentro de su automóvil Volkswagen color verde. Chazarreta solicitó un turno al empleado del albergue y posteriormente se introdujo en el iglú, como se conocen a las habitaciones de ese albergue transitorio.

La pareja estuvo en ese lugar cerca de dos horas. Voceros policiales de Venado Tuerto indicaron que, cuando se cumplió ese horario, el encargado fue a la habitación y encontró el cadáver desnudo en medio de un charco de sangre. A su lado estaba el revólver calibre 32 con el cual se efectuaron 6 disparos, dos de los cuales dieron en las paredes y el resto en el cráneo de la víctima.

Extraña versión.Tras el hallazgo, la policía detuvo en un allanamiento a la mujer que lo acompañaba, Deolinda Susana M., de 31 años. Al principio Deolinda contó que Chazarreta se había quitado la vida de una forma por lo menos extraña. La mujer contó que el hombre tomó el revólver y se disparó un primer balazo a la cabeza, plomo que sólo llegó a rozarle el cráneo. De acuerdo con esa versión, el hombre volvió a intentarlo: colocó el cañón en la sien, apretó el gatillo y una bala entonces le atravesó la cabeza.

Lo cierto fue que los investigadores no encontraron en los primeros momentos pruebas que incriminaran directamente a la mujer y tuvieron que dejarla en libertad.

El caso tuvo un giro de 180 grados horas después, cuando el cuerpo de Chazarreta fue trasladado a la morgue del Hospital Alejandro Gutiérrez donde se practicó la autopsia. Esa pericia forense descartó la teoría del suicido tras comprobar que tenía al menos tres impactos de bala en la parte trasera del cráneo y una cuarta herida provocada por el roce de un proyectil.

Con esa novedad, la policía reorientó la hipótesis hacia el asesinato y detuvo nuevamente a Deolinda M., quien en sede policial ratificó su versión de que se había tratado de un suicidio. "Todos los allegados a la mujer sostienen que es una persona intachable e incapaz de semejante acción", aseguró un pesquisa de la policía local.

No obstante, algunas evidencias comprometerían su situación, de acuerdo a información de fuentes judiciales. Quedó detenida e incomunicada en la seccional 2ª de Venado Tuerto, a la espera de prestar declaración en el juzgado de Instrucción.

Chazarreta vivía en Vuelta de Obligado al 200 de Venado Tuerto. Pese a que el encargado del motel no notó la presencia de la mujer en el auto al ingresar a la habitación, lo cierto es que accedió al lugar con Chazarreta y estuvieron casi dos horas en el cuarto.

En calma.Según investigadores, la mujer no tiene antecedentes penales y presenta un comportamiento muy tranquilo en su celda. "No se quebró en ningún momento", dijeron. De acuerdo con las fuentes, la víctima y Deolinda mantenían una relación desde hace algunos años. Ambos estaban casados. El motel en el que tuvieron el último encuentro está a varios kilómetros del centro.

Según la policía, la construcción tipo iglú facilitó que el sonido de los balazos no se propagara al exterior. Es que el propio encargado del motel aseguró no haber escuchado ningún ruido extraño en la pieza donde se encontraban Chazarreta y Deolinda, a pesar de que se produjeron seis impactos de bala calibre 32.

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