Policiales

Lo acribillaron a balazos mientras charlaba con amigos

Leonardo Jesús Aranda tenía 20 años, trabajaba en un frigorífico e iba a ser padre.

Domingo 26 de Noviembre de 2017

Por segunda vez en el año los vecinos de un pasillo ubicado en El Mangrullo al 4900, en el barrio de la zona sur que lleva ese mismo nombre, lloran a uno de sus hijos. Cuatro meses después de que fuera asesinado a balazos Hernán Silva Sosa, esta vez mataron a Leonardo Jesús Aranda, un pibe de 20 años acribillado por la espalda el viernes a la noche cuando charlaba con dos amigos a metros del centro de salud del lugar. Según relataron testigos, al menos dos hombres llegaron en un auto color bordó que estacionaron en la boca del pasillo. Uno de ellos bajo y desde unos 10 metros comenzó a disparar contra los tres muchachos. "Se escucharon por lo menos ocho balazos", explicó un vecino. Aranda fue alcanzado por impactos en la espalda y en el tórax y murió mientras los llevaban al hospital Roque Sáenz Peña. Uno de sus amigos sufrió una herida en la pierna izquierda y el otro un roce en la cabeza.

En el pasillo donde vivían Sosa y Aranda, los vecinos estaban asfixiados por la indignación. "Cuando pase todo esto nos vamos a juntar y vamos a manifestar debajo de la cámara de seguridad que está a la entrada de El Mangrullo. Queremos saber si esa cámara funciona. Queremos que nos digan cuántas veces entró al barrio ese auto bordó que los vecinos vimos varias veces antes de entrar a matar. Anoche (el viernes) no fue peor porque hacía frío. Escuchame lo que te digo: peor. Y estamos hablando de que mataron un pibe. Queremos que también nos digan cuándo fue la última vez que entró al barrio un móvil del Comando Radioeléctrico. Porque a los vecinos (la policía) nos tratan como a choros y por acá nunca se ven móviles patrullando", indicó uno de los residentes que acompañaba a la familia Aranda en su dolor.

Un laburante

"¿Cómo era Jesús? Un fuera de serie. Viste que cuando alguien se muere enseguida te dicen que era bueno. Este pibe era bueno en serio. No se metía con nadie y es de una familia de trabajo. Hace tres meses que entró a trabajar al frigorífico Swift (hoy en manos de la firma brasilera JBS) y lo único que hacía era ir de su casa al laburo y del trabajo a su casa. Hace poco se junto con su pareja porque la chica está embarazada. Jesús no tenía broncas con nadie", explicó otro residente del pasillo.

"Nosotros lo que no queremos es que esto quede bajo el sello de un «ajuste de cuentas» porque nada que ver. Este era un pibe trabajador que no se metía con nadie y lo mataron a sangre fría", aportó una doña del pasillo.

El mismo origen

Hernán Silva Sosa era pescador y tenía 18 años. Era amigo de Aranda y vivían en el mismo pasillo, a unos 20 metros. Los dos fueron asesinados con una mecánica similar. Sus homicidios también tienen en común la génesis: una refriega que hubo en una fiesta que se hizo en el barrio Municipal en julio pasado, ocasión en que uno de los pibes de El Mangrullo amenazó con un arma a un pesado del otro barrio.

"Ese pibe ya no vive más en el barrio. Hizo el quilombo y se fue de aquí, pero dejó la bronca. Una semana antes de la muerte de Hernán (asesinado el 31 de julio) hubo una fiesta en el Municipal. Este pibe llevó un fierro y en un lío se la puso en la boca a uno del Municipal. El tipo le dijo: «Dale, matame. Porque mañana es domingo y yo duermo. Pero el lunes, los salgo a cazar»", rememoró un vecino. "El tipo dijo que al que vea en la esquina del centro de salud, sea quien sea del barrio, lo baja. Y no le importa si estuvieron en el lío o no. El que está en la esquina es hombre muerto", agregó.

Los crímenes de Silva Sosa y Aranda son casi calcados. La diferencia estuvo en que al primero le dispararon desde una moto en pasaje El Mangrullo al 4900, y en el segundo crimen el tirador llegó en un auto, bajó y disparó en el pasillo que es la prolongación de calle Belgrano, la última cuadra antes del río.

El viernes, pasadas las 21, Jesús Aranda llegó a ese pasillo acompañando a otro muchacho. La moto en la que iban se detuvo a la altura del número 15 bis, al lado de una granjita pintada de rojo punzó y frente a un Renault 9 blanco estacionado. Los pibes se pusieron a charlar con Juan, de 19 años, quien se apoyaba en el manillar de la moto, a unos 15 metros de la boca del pasillo y el centro de salud. Estaban iluminados por una de las pocas lámparas amarillas que hay en el pasaje.

Los testigos contaron que entonces al lugar llegó un auto color bordó que giró en la esquina del centro de salud y colocó su capó de cara a la salida del barrio. Los vecinos aseguran que el vehículo anduvo dando vueltas minutos antes de la balacera. Mientras el chofer maniobraba un hombre bajó y resueltamente caminó unos metros por el pasillo en el que por el frío que se instaló después de la tormenta no había chicos jugando. Al ver a los tres pibes en la moto, sacó una pistola y comenzó a disparar.

Al menos ocho tiros

"El que disparó estaba recontrapuesto (drogado) pero se ve que sabía disparar. A Jesús le pegó los balazos por la espalda y lo hizo caer de la moto. Al pibito que estaba de frente le pegó un balazo en una pierna y al otro un roce en la cabeza. Disparó como ocho veces, corrió hacia el auto y se fueron por donde vinieron, por El Mangrullo hacia la salida del barrio. Si la cámara que está en avenida del Rosario funciona, lo tiene que haber tomado", dijo un testigo.

Jesús recibió impactos en la espalda y en la cabeza. Varios de los plomos impactaron sobre una pared contigua a la granjita. Los vecinos hablan de balas de punta hueca o expansivas. Los familiares y amigos de los heridos trasladaron a Jesús y a Juan al hospital Roque Sáenz Peña. Pero allí nada pudieron hacer para salvarle la vida.

"Lo que pasa acá es terrible. Nadie en la cuadra puede mandar a comprar algo a uno de sus hijos al quiosco o menos dejarlo que jueguen en la vereda porque por ahí pasa uno de estos tipos y te lo mata. Lo que hicieron con Hernán y con Jesús es como cazar gallinas en un gallinero con una pistola. Nosotros sabemos que del otro lado está la moneda y arreglan con la policía, porque sino no se entiende, pero están matando a los pibes como a gallinas. Y algo vamos a tener que hacer", dijo con amargura otro vecino.

El fiscal de la Unidad de Homicidios Miguel Moreno quedó a cargo de la investigación. Ordenó que una Brigada de la Policía de Investigaciones (PDI) recabara testimonios en la escena del crimen y requirió que se periten cámaras de vigilancia ubicadas en el ingreso al barrio (dos a la altura El Mangrullo y avenida del Rosario) y la restante en el rulo de ingreso a Villa Gobernador Gálvez. Fuentes allegadas a la pesquisa indicaron que en principio las cámaras funcionaban al momento del asesinato.

Un tío muerto en el mismo lugar y ligado a un robo fatal

Leonardo Jesús Aranda era sobrino de Hugo Daniel "Mona" Aranda, un muchacho de 26 años asesinado de dos tiros el jueves 8 de diciembre de 2011 a 20 metros del lugar donde ocurrió el crimen del viernes. "Mona" estuvo preso por el homicidio del repartidor Darío Tirabassi, el 14 de octubre de 2009 cuando estacionó su furgón frente a una granja de Hilarión de la Quintana 12 bis. Tras un largo proceso, que incluyó una propuesta de juicio abreviado con una condena de 16 años que no fue homologado, terminó absuelto el 7 de junio de 2009. Seis meses más tarde fue asesinado por Diego Antonio "Pendorcho" Alarcón en el último acto de una pelea entre borrachos. Al momento de ser asesinado "Mona" tenía una hija de cinco años. En marzo de 2015 "Pendorcho", que ya tenía 40 años, fue condenado por el juez de Sentencia Gustavo Salvador a dos décadas de prisión por ese asesinato, una tentativa de homicidio y tres robos calificados.


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