El cartel que está en la vereda de calle Brasil al 1200 anuncia el cierre de la panadería para el próximo 14 de julio. Es que su dueña, quien está luchando contra un cáncer desde hace varios años, se cansó de los reiterados robos y decidió bajar las persianas del negocio familiar que tienen desde hace 30 años. "Lo que el (Sanatorio) Británico me regaló de salud, los chorros me la robaron", dijo la dueña, casi al borde del llanto y con lágrimas en los ojos.
Es que en los últimos dos meses ya le robaron siete veces a mano armada, haciéndole perder no solo su mercadería y ganancia, si no también afectando su delicada salud.
En 15 días, la granja y panadería de la que subsiste dejará de abrir sus puertas y se verá obligada a buscar otro trabajo que le de los ingresos suficientes para sostener su tratamientos con drogas oncológicas.
"Tengo que seguir trabajando para mis drogas", dijo la señora en diálogo con Canal 5.
"Me dejaron la melancolía, la tristeza y la impotencia de que me sacaron todo", contó la mujer, casi al borde del llanto, antes de agregar que "lo que el (Sanatorio) Británico me regaló de salud, los chorros me la robaron de otro lado. Entonces hoy digo basta".
"Cierro el negocio, la semana que viene después de muchos años de sacrificio, porque no se puede vivir así, porque uno sigue amenazada, viendo los mismos chorros en la calle", se quejó la señora, que no sólo debe lidiar con esto sino también con su enfermedad.