Le dan una docena de puntazos para reducirlo y robar en su departamento
A Luis Alberto Echavarría, un jubilado de 69 años, lo encontraron anteanoche en su vivienda del
macrocentro con al menos media docena de puntazos, la mayoría focalizados entre el cuello y la
cabeza. El hombre respiraba con dificultad y estaba bañado en sangre cuando su hijo pudo ingresar a
la vivienda y pedir el auxilio de una ambulancia.
6 de octubre 2008 · 01:00hs
A Luis Alberto Echavarría, un jubilado de 69 años, lo encontraron anteanoche en
su vivienda del macrocentro con al menos media docena de puntazos, la mayoría focalizados entre el
cuello y la cabeza. El hombre respiraba con dificultad y estaba bañado en sangre cuando su hijo
pudo ingresar a la vivienda y pedir el auxilio de una ambulancia. Ayer no había certezas si fue una
persona o más las que lo atacaron el sábado a la noche en su departamento de Viamonte y Maipú para
robarle algo de dinero, un celular, un reproductor y la billetera. Lo que parecía seguro era que él
o los autores de la brutal agresión habrían ingresado al lugar con la anuencia del dueño de casa ya
que no se detectaron signos de violencia en puertas y ventanas.
Echavarría trabajó como viajante hasta que le llegó el momento de jubilarse.
Ayer se encontraba en la sala de cuidados intensivos del sanatorio Julio Corzo en coma
farmacológico y conectado a un respirador mecánico. "Perdió el 70 por ciento de la sangre y para
que tengas una idea tiene la cabeza y la cara completamente vendadas por los cortes que le
hicieron", contó Cristian, el hijo del hombre atacado. "No sabemos qué pasó, por qué hubo tanto
ensañamiento con un hombre de casi 70 años al que podrían haber dominado con un solo golpe", agregó
desconcertado.
Alguien conocido.El caso es investigado por la seccional 4ª y por la Brigada de
Homicidios de la Unidad Regional II. De acuerdo a fuentes policiales, Echavarría vive en el primer
piso del edificio ubicado en Viamonte 890 junto a Stella, su esposa. La pareja tiene un solo hijo,
Cristian, quien hace unos años se radicó en Acebal con su mujer y dos hijos.
Los investigadores creen que el ataque ocurrió alrededor de las 21 del sábado.
Ese día Echavarría se encontraba solo. Su esposa había viajado el día anterior a Mar del Plata para
participar de un campeonato de tenis para veteranos. Para los detectives, el hombre habría conocido
a su agresor o al menos éste se habría ganado su confianza como para permitirle el ingreso al
departamento. Las puertas y ventanas no presentaban fallas o roturas.
"Yo estaba en mi casa", recordó ayer Cristian en diálogo con LaCapital. "A eso
de las 8 o 9 de la noche se me ocurrió llamar a mi papá para saber cómo estaba porque mi mamá
estaba de viaje. El atendió el teléfono y me dijo que lo habían apuñalado. Así que subí a mi mujer
y a los chicos al auto y me vine para acá a 200 kilómetros por hora", rememoró el muchacho.
Rastros de sangre.Cuando llegó hasta el edificio la desesperación del joven
aumentó porque su padre, con las pocas fuerzas que le quedaban, no pudo abrir: lo habían dejado
encerrado con llave. La puerta del balcón y las persianas del frente también estaban cerradas.
"Tuve que pedir ayuda a los vecinos para romper la puerta. Estaba todo ensangrentado, no tuve
tiempo para mirar si habían robado. Lo único que quería era llevarlo a un hospital. Enseguida
llegaron una ambulancia privada y la policía", dijo Cristian.
Una fuente de la pesquisa contó que en el departamento quedaron grandes rastros
de sangre en distintos lugares como el living, la cocina y en uno de los dormitorios, más
específicamente sobre la cama. Se creía que en ese lugar se habría consumado la agresión y que
Echavarría habría alcanzado a desplazarse con sus últimas fuerzas por algunos de los ambientes de
la casa. También había huellas aisladas en el piso y en las paredes. El hombre fue hallado tirado
en el piso, en la puerta de la cocina.
En el lugar trabajaron peritos de la División Criminalística, de la sección
Rastros y de Fotografía de la policía local. El vocero consultado ayer indicó que del lugar
faltaban un teléfono celular, una suma no precisada de dinero, la billetera de la víctima y un
reproductor de DVD. Los peritos también hallaron restos de comida en la cocina. Sobre la mesa y en
el piso había trozos de fiambres como si fueran parte de una picada. También encontraron vasos con
restos de vino y gaseosas. "Daba la impresión de que esa comida era para una persona sola, pero no
descartamos que la víctima la haya compartido con alguien", señaló una fuente.