Banda de Los Monos

La tarea de Vienna, en el centro de las estrategias de los fiscales y los defensores

La acusación apuntó a demostrar que la causa contra los Cantero que instruyó el juez estaba bien fundada. Los abogados expusieron escuchas.

Martes 28 de Noviembre de 2017

El nombre del primer juez que instruyó la hoy llamada Causa de Los Monos, Juan Carlos Vienna, acaparó ayer el centro de las estrategias de las partes que combaten en el juicio. Los defensores atacaron la causa que buscan demoler con un interrogatorio riguroso hacia el jefe de la brigada policial que comandó los operativos de persecución a la familia Cantero. El punto culminante del ataque fue cuando el tribunal integrado por los jueces Ismael Manfrin, Marisol Usandizaga y María Isabel Mas Varela difundió, a su pedido, dos escuchas telefónicas con las que intentaron demostrar la cercanía de estos policías con el juez para imprimirle una dirección determinada a la investigación, que las defensas tachan de parcial o arbitraria.

La fiscalía contragolpeó al interrogar a otro de los miembros de esa misma sección, la Brigada Operativa de Judiciales (BOJ), el subcomisario Luis Quevertoque. En un pasaje plagado de cruces entre las partes, el fiscal Gonzalo Fernández Bussy consiguió, con dificultad, que este policía indicara que había tenido sustento jurídico investigar al entorno de los Cantero como sospechosos del homicidio de Martín "Fantasma" Paz, que inicia el expediente que deriva en este juicio por asociación ilícita contra 25 personas.
La maratónica jornada signada por su extensa duración (al cierre de esta edición las defensas continuaban interrogando a Quevertoque en una audiencia cuyo final se preveía pasada la medianoche) comenzó por la mañana con una notoria ausencia: la de la viuda del Fantasma, quien estaba sentada a su lado cuando lo asesinaron al volante de su cupé BMW el 8 de septiembre de 2012. La mujer alegó una afección psiquiátrica para justificar su ausencia y se decidió que sea examinada por un médico forense para que dictamine si está en condiciones de declarar en otro momento.
Informe de calle
El primero de los miembros de la BOJ fue el entonces jefe de la División Judicial, Cristian Romero, testigo propuesto por la fiscalía. Con 29 años de servicio, catorce de ellos en la ex Drogas Peligrosas, en 2013 lo convocaron para ser jefe de la División Judicial. Y luego de breves pasos por otras unidades regionales, ahora está en Personal a la espera del retiro.
Romero explicó que la brigada operativa —ya disuelta— se conformó entre marzo y abril de 2013 con el objetivo de investigar homicidios y hechos de violencia urbana. "Las directivas eran que había que trabajar en el esclarecimiento de homicidios, porque la tasa había trepado en 2012 y por eso querían focalizar ahí", sostuvo.
Las preguntas de la Fiscalía apuntaban a que Romero explicara cómo se dio inicio a la investigación que llevó adelante Vienna y que desembocó en este juicio oral "El personal empezó a verificar distintos hechos en relación a la causa 913", dijo el policía en relación a la pesquisa que se originó a partir del asesinato de Martín Paz.
Romero sostuvo que a partir de la "información de calle" que obtuvieron efectivos de la BOJ surgió una hipótesis de trabajo: que la ejecución de Paz tenía características mafiosas a modo de sicariato, que había sido motivado por una deuda impaga y que el autor material había sido una persona "de apellido González", en alusión a Alejandro Norberto González.
Este hombre, asesinado el pasado 4 de marzo a los 33 años, estuvo detenido acusado de haber sido el ejecutor del homicidio de Paz e incluso llegó a ser considerado "el sicario más importante" de la organización. Sin embargo, las pruebas no fueron suficientes para vincularlo con el crimen de Paz, aunque sí estuvo entre quienes firmaron en 2015 un juicio abreviado a tres años de prisión efectiva por como miembro de la asociación ilícita de Los Monos.
La hipótesis que desarrolló Romero quedó plasmada en un informe que por esa época la División Judicial le presentó a Vienna el 22 de abril de 2013. En ese escrito, además, se consignaba a Ramón "Monchi Cantero" Machuca como quien había dado la orden de la ejecución y al asesinado Claudio "Pájaro" Cantero como quien había pagado por ella.
"Con la información del personal de la brigada se elevó el pedido al juez Vienna para pedir una serie de medidas, entre ellas las intervenciones telefónicas", sostuvo Romero en alusión a esas escuchas que son, en gran parte, el sustento de la causa que hoy se ventila y la principal prueba que atacan los abogados de la defensa, que entienden que no deben ser consideradas válidas.
"La información la maneja el personal de calle. Las fuentes siempre se preservan. En estos casos hay que ser delicados porque muchos no se animan a declarar o a dar información por temor a represalias", remarcó el uniformado.
Influenciable
Luego fue el turno de las defensas. Por ejemplo, el defensor del policía Sergio Blanche, Rodrigo Mazzuchini, consultó a Romero sobre el allanamiento que se realizó en el country de Pilar donde vivía el asesinado empresario narco Luis Medina. Al respecto, el policía respondió que concurrieron a ese lugar porque seguían la línea de que Monchi estaba aguantado allí.
Por su parte Fausto Yrure, defensor de los principales acusados, remarcó en su interrogatorio a Romero que en el informe elevado a Vienna no estaba fundamentada la hipótesis que se proponía desde la División Judicial.
Romero destacó que la información obtenida con la intervención de los teléfonos orientó la investigación de Vienna y que fue de vital importancia para la causa por la calidad de los datos que se desprendían de allí. Los primeros teléfonos que intervinieron fueron los de Monchi, el Pájaro y Milton César.
Luego de interrogar a Romero, Yrure pidió que fueran reproducidas dos escuchas telefónicas, lo cual ocurrió luego de un cuarto intermedio.
En la primera se oye dialogar a Romero con el suboficial Ariel Lotitto. Este último le sugiere a su superior que deberían trabajar para que la investigación por el homicidio de Luis Medina pase a ser investigada por Vienna.
"En la causa de Los Monos se menciona a Medina en cuatro o cinco oportunidades. Nosotros tenemos la investigación anterior. Tendría que pasar la causa a Vienna. Que pida la causa él (por el mencionado juez) para su análisis, la vamos a cerrar más rápido con él", le dice Lotitto a su entonces jefe.
La defensa apuntó con esto a consolidar la idea de que Vienna era influenciable por la División Judicial que conducía Romero y que, sin motivos jurídicos, direccionó la causa hacia los Cantero. Yrure le enrostró a Romero que buscaron concentrar todo en el juzgado de Vienna. "Al final de 2014 se iban a unificar varias causas en un solo juzgado. Se hicieron informes de Medina pero fueron para otros juzgados, con Investigaciones, con Orden Público y División Judicial en conjunto", replicó Romero.
Yrure se afirmó en la escucha. "Lotitto le dice que todo debería acumularse en lo de Vienna, ¿le dice eso? ¿Y escuchó que le dice también «si lo podemos cerrar con cualquier juez, mucho más rápido con Vienna»? ", interrogó el defensor. El comisario contestó: "Sí, lo escuché. Todo eso es una opinión de un suboficial. Si opinó eso, es un asunto de él".
Según Yrure estas escuchas, cuya procedencia la fiscalía ignoraba, habían sido ordenadas contra Romero por la jueza Alejandra Rodenas e incorporadas en un sumario por la Corte Suprema, en una instrucción complementaria de la causa en juicio.
En tanto, en el segundo audio que se difundió ayer los interlocutores son los mismos. En un determinado momento Romero dice no preocuparse con el cambio de sistema penal. "Total vamos a seguir con Vienna en el sistema viejo".
Al respecto, Romero repuso que estaba hablando de un nuevo cuerpo policial que trabajaría en el mismo lugar. Pero su réplica no quedó clara, por lo que la defensa pareció alcanzar su objetivo: plantar un indicio de la sintonía entre la brigada judicial y el juez instructor, una simbiosis que, según postula, llevó a contaminar la causa con una persecución selectiva, que se enfocó en Los Monos como autores posibles del crimen del Fantasma, desechando a otros posibles sospechosos.
Con motivos
El siguiente testigo fue utilizado por la fiscalía para consolidar la idea contraria: que Vienna tuvo motivos para avanzar contra los Cantero. El convocado era un subordinado de Romero, el subcomisario Quevertoque, quien según declaró redactaba los informes que pusieron en la mira a la familia del barrio Las Flores.
Este oficial dijo que lo convocaron para esclarecer homicidios de gran trascendencia pública y de tinte mafioso. Adujo que recababa información a partir de datos del juzgado de Vienna y se volcaban partes informativos con información que salía "de los barrios de donde son los autores de los homicidios".
Quevertoque contó que esa información se obtenía "con informantes de calle, gente de la zona" que aportaba "teléfonos y domicilios". También dijo que a los dateros a menudo no los conocían por nombre y apellido. "No los querían decir por miedo a las represalias que pudieran sufrir después".
El fiscal le preguntó a Quevertoque por qué se investigó a la familia Cantero por la muerte de Paz. "Porque surgía en el expediente que venía de ese lado, de la familia Cantero, la muerte de Paz. Problemas de una deuda que no se pagó".
Habría sido muy difícil inferir en el juicio la teoría acusatoria sin saberla de antemano. Pero Quevertoque, muy empujado por el fiscal, terminó por expresarla. Así, se refirió a una noticia aparecida el 5 de septiembre de 2012 —tres días antes del crimen del Fantasma— en el diario El Tribuno de Salta sobre un secuestro de un cargamento de cocaína de parte de Gendarmería en esa provincia.
Entre los mensajes del teléfono que sacaron del auto donde lo mataron, había un mensaje de Paz que se refería a esa cuestión. "La hipótesis que se manejó es que hubo una deuda de Paz y que el homicidio había sido encargado por los Cantero. Se llega a esa información por los teléfonos secuestrados a la persona fallecida", dijo el testigo.
En la hipótesis del caso es que el cargamento incautado por Gendarmería pudo ser comprado con dinero cedido por los Cantero a Paz. "Creo que la carga era de entre 80 y 100 kilos. Hablaban de cocaína. No creo que sea poco dinero", dijo Quevertoque.
Contactos
El oficial comentó que en el teléfono de Martín Paz estaban agendados los contactos de personas que comparecen en el juicio. Mencionó a Monchi Cantero, a Guille Cantero, al ya condenado sargento Juan "Chavo" Maciel. También figuraban Diego Cuello, Ignacio Actis Caporale (ambos procesados por narcotráfico) y el ex oficial de Drogas Peligrosas Oscar Romero, que figuraba en los contactos como "Oscar de Dorrego", calle esta última que era sede de la Brigada de Inteligencia de esa fuerza.
El fiscal le recordó un parte informativo del 5 de abril de 2013 que consignaba que el ejecutor había sido Norberto "El Chino" González, "un sicario de los Cantero", señaló Quevertoque. El fiscal buscaba dejar claro que esto ocurrió antes del homicidio de Claudio "Pájaro" Cantero. ¿El motivo? Impugnar el planteo de la defensa de que la persecución contra la familia de Las Flores tuvo una motivación político-judicial en un momento que se reclamaba activismo contra el narcotráfico.
Memoria
Luego de las preguntas de la fiscalía, fue el turno de las defensas para interrogar a Quevertoque. En una declaración extensa que se prolongó hasta pasada la medianoche el policía se resistió a responder preguntas respecto de quiénes eran sus informantes, al punto que el abogado Carlos Varela, otro de los defensores de los principales acusados, requirió que se le abriera una causa por falso testimonio.
El oficial dijo no recordar algunos detalles y cuando las defensas insistían en que revelara quiénes eran sus informantes apenas alcanzó a nombrar a un ex barra de Central asesinado tiempo atrás.
Otro momento que la defensa quiso capitalizar a su favor fue cuando Quevertoque admitió haber confeccionado un parte el día 22 de junio en el que expuso a Vienna que Dylan Cantero, hijo de Celestina Contreras y Ariel Cantero, había quedado a cargo de cuestiones vinculadas con la organización de la banda. Entonces Varela le preguntó si sabía qué edad tenía Dylan en 2013. El testigo respondió que no sabía y el abogado replicó que tenía 9 años.
Al cierre de esta edición Quevertoque seguía siendo interrogado por las defensas en una audiencia que se extendió más de doce horas; un indicador de lo que ya se perfila como un combate judicial sin antecedentes.

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