Policiales

La relación de Zacarías y su proveedor de pasta base, clave de la condena

En base a escuchas se estableció que era un hombre "ingeniero" con quien, además, compartió el mismo abogado.

Lunes 10 de Septiembre de 2018

Uno aspecto centra del fallo que sentenció a prisión a David Delfín Zacarías por liderar una organización narco es haber revelado la identidad de un hombre clave: su proveedor de pasta base para preparar la cocaína que, según los jueces, él mismo elaboraba. Ese individuo, oriundo de Jujuy, se llama Luis Lezcano y tiene antecedentes en causas de drogas. Y si bien no llegó al juicio que terminó con condenas para Zacarías y su familia está aludido en varias llamadas telefónicas que para los magistrados dan cuenta de su rol.

Además hay un detalle notable que no pasó de largo para quienes siguieron el juicio que terminó hace tres meses. El abogado de Zacarías, Juan Monti, fue el mismo que tuvo Lezcano meses antes para esquivar una pena por un error procesal.

El ingeniero

El 4 de julio pasado Zacarías, dueño de una remisería en Granadero Baigorria, fue condenado a 16 años de cárcel como organizador de una red dedicada al tráfico de cocaína que él mismo fabricaba. El fiscal Federico Reynares Solari había sido muy enfático en el juicio sobre la relación entre Lezcano y Zacarías como la de proveedor y cliente. Ya desde la segunda audiencia le preguntó al principal acusado a quién llamaba "el ingeniero", mote por el cual, según el fiscal, llamaba Zacarías a Lezcano, un hombre radicado en la ciudad jujeña de San Pedro con quien mantenía contactos regulares.

En los fundamentos del fallo los jueces remarcan una comunicación del 12 de junio de 2013, cuando todo el entorno de Zacarías era escuchado, entre su hija Flavia y un hombre que se presenta como "el ingeniero" que le dice: "Hablalo a tu papi y decile que tire las radios... que las tire y que guarde bien todo porque todo mal, ok?". Ante la respuesta afirmativa de Flavia, el "ingeniero" agrega: "Cualquier cosa me comunico con vos de acá a 15 días, que guarde todo, que guarde todo decile, todo mal".

Para los jueces Ricardo Vázquez, Germán Sutter y Otmar Paulucci, esa primera comunicación tres meses antes de que cayera Delfín coloca a Flavia en un rol importante dentro de la organización. "Puede inferirse de esa comunicación que hasta ese momento, las conversaciones entre esta persona de Jujuy se realizaban directamente con Delfín Zacarías, pero que ante una situación de crisis hacen desaparecer los medios de comunicación usados hasta entonces y se mantiene como vía de comunicación a Flavia quien, por el tenor de la conversación, da muestras de conocer perfectamente la naturaleza de la relación entre el « ingeniero» y su padre", explicaron los jueces.

Poco después de esas comunicaciones Delfín llama a su hija y le dice: "Mandale un mensaje al muchacho. Decile «mi papá se fue a un torneo»... O no le pongas «mi papá», poné «el muchacho se fue a un torneo a Entre Ríos» y no hay señal, así nomás. O no le pongas nada, si llama decile eso, que estoy en un torneo en Entre Ríos".

El tribunal remarca que estas conversaciones con el "ingeniero" el interlocutor de los Zacarías usaba un teléfono que con prefijo de San Pedro de Jujuy, donde fue detenido Lezcano. Estas se realizan no sólo por el teléfono de Flavia sino con la intervención directa de ésta y demostrando un claro conocimiento de la situación real, no obstante las recíprocas frases indirectas e incompletas a la par de la interacción directa con ambos en la estrategia de negociación con este proveedor, lo que da muestra de la confianza y del rol principal y necesario de su intervención".

Mujeres

Ya en el juicio, un policía federal de apellido Reyes contó que la relación era directa entre Delfín, su esposa Sandra Marín y Lezcano. Eso se había asentado en un informe de la causa en donde hay comunicaciones que tienen como origen el teléfono de Marín y por destino el de Lezcano. Como consecuencia de investigaciones en provincia de Buenos Aires, donde Lezcano aparecía como proveedor de pasta base de un boliviano, se ordenaron allanar domicilios asociados al "ingeniero" y se ordena su detención.

"Estas fechas son de un par de días antes de la advertencia a Zacarías de que «tire las radios» porque estaba todo mal", señalan los jueces. "De la prueba analizada puede concluirse que inicialmente Zacarías y Marín negociaban directamente con el proveedor de la pasta de cocaína hasta que se dan los allanamientos originados en la Justicia Federal de Tres de Febrero, cuando dejan de usar los teléfonos viejos y comienzan a comunicarse por intermedio de Flavia, lo que lleva a concluir que ésta tenía una participación esencial en la organización, tanto en la adquisición de materia prima para producir la droga como en etapas posteriores, lo que incluye su colaboración en el manejo del dinero necesario para cada etapa", dice el fallo.

Blanqueo

Una de las razones por las cuales Flavia recibió ocho años de prisión tiene que ver con su papel respecto de las ganancias. "Además de la participación en la adquisición y guarda de materias primas, Flavia participaba administrando el dinero generado pero de forma tal que estuviera disponible para su reutilización y mantener en el tiempo el proceso de fabricación e incorporación del producto al tráfico ilegal".

Esto es el paso previo a lo que los jueces llaman blanqueo de dinero, distinto al "proceso conocido como lavado de activos pues esta actividad se caracteriza por la introducción de las ganancias al sistema financiero, para que luego de alejarla de su origen ilícito se pueda recuperar con apariencia de dinero legítimo".

Otro elemento significativo tiene que ver con un viaje a las termas de Río Hondo de Marín y Ruth Castro, la entonces mujer de Joel Zacarías, hijo de Delfín. En un contacto por celular entre Joel y Ruth, él le dice: "Me voy a hacer un trámite, un viaje. No te puedo decir por teléfono... están todos intervenidos mi amor".

Esa conversación, resalta el tribunal, coincide con lo informado por el comisario Hugo Reyes en una causa del Juzgado Federal de Tres de Febrero, en el conurbano, donde verifican que el 30 de mayo de 2013 a las 21.45 Marín y Castro se hospedan en un hotel de Río Hondo. Esa información se corresponde con la fotografía obtenida del teléfono de Marín en la que se ve a Ruth Castro, y en la pared posterior el nombre Amerian Hotel y Casino Carlos V de Río Hondo.

Según señalan los magistrados, "este viaje tenía como fin que Marín se encontrara con Lezcano para comprar pasta básica, y para Ruth Castro no era un simple viaje de turismo pues sabía que no debía mencionarlo por teléfono, porque podían estar intervenidos. Esta actitud evasiva evidencia el conocimiento sobre la naturaleza del viaje".

Marín fue condenada a 14 años de prisión. Joel Zacarías recibió siete años al igual que su ex esposa Ruth Castro.


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