POLICIALES

La oscura vida de un joven en silla de ruedas acribillado de 32 balazos

La madrugada del 30 de septiembre ajusticiaron, al grito de "policía", a Julián Zarnier. El muchacho estaba investigado por varios crímenes

Sábado 09 de Octubre de 2021

Ocho días después del feroz asesinato de Juan Manuel Zanier, sobre el pasillo de Fontana al 3100, en Nuevo Alberdi, los vecinos aún caminan sigilosamente en punta de pie y mirando para los cuatro puntos cardinales. A las 5.30 del jueves 30 de septiembre pasado cinco personas vestidas con ropa similar a la de policías derribaron la puerta de ingreso de la casa en la que Zanier vivía con su esposa, su hijo de 4 años y su cuñado, de 18, con una maza de obra de 10 kilos. Ingresaron a la casa al grito de "policía, policía, todos al piso", e inmediatamente comenzó la masacre. El grupo comando eliminó con siete balazos a un perro pitbull y luego fueron sobre Zanier, su objetivo. Lo asesinaron de 32 disparos, 7 de ellos de remate en la cabeza. A Agustín Jesús A., su cuñado, lo hirieron con 15 disparos, pero sobrevivió. La pareja y el hijo de Zanier no recibieron un sólo rasguño. Una ejecución en manos de profesionales.

Para llegar a sus asesinos los investigadores pusieron bajo la lupa vida y obra de Zanier, un muchacho de 25 años al que en noviembre de 2017 un balazo le afectó la médula y lo dejó atado a una silla de ruedas. En la escena se recogieron 69 vainas calibre 9 milímetros y una pistola .380 con su carga completa que Zanier no tuvo tiempo de usar.

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Para entender el bestial asesinato de Zanier hay que remontarse a los tiempos en los que este muchacho vivía en Villa Banana, en inmediaciones de Gutenberg al 2600, a pocos metros del Centro Municipal de Distrito Oeste Felipe More. Ahí era reconocido por los apodos de “Julián, el inválido” o “Bigote”. Y en varias investigaciones sobre violencia armada, intimidación pública y homicidio aparece mencionado como integrante de la “banda de Gálvez”, lideradas por el apodado “Sapo” y su hijo Leo o “Sapito”.

Según contaron sus vecinos de Nuevo Alberdi, a la vivienda de la cortada Jorge Fontana al 3100, entre Joaquín Suárez y María Elena Walsh, llegó para afincarse en el barrio de zona norte hace cuatro o cinco atrás. ¿El motivo? Según investigadores podría estar dado en un conflicto surgido con el Sapo. Aunque otros colocan en ese conflicto a un tal “Peruano”, uno de los pesos pesados con poder para dañar en cualquier punto del departamento Rosario o la región.

En agosto de 2016 Zanier quedó en medio de un demencial ataque a balazos cuando desde un auto dispararon a mansalva contra un grupo de jóvenes estaba en la esquina de Amenábar y Felipe Moré. Por esos tiempos Villa Banana estaba parcelada por las huestes de Nelson Alexis "Pandu" Aguirre (detenido desde 2015); Arnaldo “Junior” Vivas (preso desde 2017); La banda del Sapo también conocida como La de Gálvez _todos con intereses en el narcomenudeo_ y Los Cuatreros, dedicados al polirrubro del delito aunque se reivindican como “choros”. El ataque puesto bajo el recuerdo ocurrió la noche del 18 de agosto de 2016 y le costó la vida a Mauro Gauna, de 16 años, y Darío Osvaldo Luna, de 24. Además de Zanier también fue herido un pibe de 15 años. Por este ataque fue detenido un muchacho apodado “Pillo”, de 17 años, ligado a Pandu, y uno de sus lugartenientes conocido como "Muqueño”.

La vida cambió por completo para Zanier el 4 de noviembre de 2016 cuando en inmediaciones de Valparaíso al 2700 fue atacado a balazos, en un hecho en el que hubo otros dos heridos. Zanier recibió recibió tres disparos que le dejaron una lesión medular sin posibilidad de recuperación. Tenía 18 años y estaba junto a su pareja, por entonces embarazada de su hija que hoy tiene cuatro años. Por ese ataque fueron investigados varios integrantes de la banda de Pandu, condenado a 16 años de prisión en un juicio abreviado por el crimen de Javier Barquilla, albañil de 37 años, y de tres violentos robos.

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Pedido de captura

Al momento de ser asesinado Zanier tenía pedido de captura por el asesinato de Dora Ercilia Quiroga ocurrido la noche del 4 de febrero de 2020 en Manantiales al 3700. Quiroga era una jubilada de 64 años que todas las noches iba a hacerle compañía a una amiga que vivía a más de seis cuadras de su casa y quedó en medio de una persecución a balazos entre un auto y una moto por cuestiones de disputa narco. Uno de esos proyectiles perdidos en el aire hizo blanco en Quiroga y la mató. Dos personas fueron detenidas por ese homicidio Nicolás G. y Juan Ignacio V. Al momentos de ser imputados se leyó una declaración de un testigo que indicó que los atacantes eran Nicolás G. y otro muchacho al que le dicen “Inválido”, quien había ofrecido dinero por la cabeza de Muqueño porque cuatro años antes le había provocado los disparos que lo dejaron en silla de ruedas o, al menos, una discapacidad en las piernas.

“Quien habría disparado a Dora Quiroga sería un tal «Renguito», que a su vez trabaja para un muchacho de unos 27 años aproximadamente que anda en silla de ruedas. Que la bronca viene porque Muqueño hace unos años le había pegado un tiro”, explicó otro de los testigos citados entre las evidencias que sirvieron para imputar a Juan Ignacio V., hecho según el cual el instigador había ofrecido “600 mil pesos para quien mate a Muqueño y a Cortongui”, que eran los perseguidos que iban en la moto.

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Pero no fue por el único homicidio que Zanier estaba siendo investigado. Fuentes consultadas explicaron que también estaba en carpeta por el asesinato de Brian Emanuel Yedro, hijo del titular del Sindicato de Cadetes de Rosario, el pasado sábado 6 de marzo en inmediaciones de Cochabamba y Constitución. Yedro fue emboscado cuando realizaba delivery en una moto Honda Wave para un comercio de esa zona y fue atacado por tres personas que circulaban en un Volkswagen Polo gris. Tras el crimen familiares de Yedro contaron que la víctima recibió un mes antes de su asesinato “amenaza por redes, le hicieron llegar mensajes y fueron cosas muy feas, aunque él estaba convencido de que no iba a pasar nada”, según explicó tras el crimen un allegado a la familia.

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Los investigadores también pusieron sus ojos en homicidios en los que se hubiera sugerido el accionar de asesinos que actuaran vestidos de manera similar al uniforme policial. Así surgió el del "Gordo" Ezequiel Ramírez al que poco después de la medianoche del 24 de julio de 2019 le patearon la puerta de su casa del barrio Espinillo, en Ibarlucea, al grito de "policía" y lo ejecutaron antes de que pudiera saltar de la cama. Le efectuaron entre 10 y 12 disparos delante de su esposa y su hija de 9 años, las que no sufrieron un rasguño. Ramírez era un hombre de peso en el barrio La Cerámica, Empalme Graneros y la zona noroeste de Rosario. Sobre él pesaba una orden de captura por otro crimen resonante. El de Roberto Carlos Godoy, un hombre de 37 años asesinado a balazos en la vereda de su casa de Olivé al 2400, en Empalme Graneros, al filo de la medianoche del 20 de diciembre de 2017.

Durante las primeras horas de la investigación del asesinato de Zanier fue detenido por efectivos de la Agencia de Control Policial (ACP) un hombre en inmediaciones de 27 de Febrero el 4400, en Villa Banana, al que le secuestraron una importante cantidad de dinero, varios celulares y 1,600 kilo de cocaína. Con el correr de las horas quedó desafectado de la investigación en manos del fiscal Patricio Saldutti pero a disposición de la Justicia Federal en turno.

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