"Si no hubiera sido por un amigo que lo llevó en moto al hospital mi hijo se
moría asfixiado", expresó angustiada Alejandra Ayala en la guardia del hospital Centenario, donde
su hijo de 20 años permanecía anoche internado tras recibir al menos tres puntazos durante una
pelea en el interior de un boliche céntrico. El joven pudo contar que varios jóvenes lo atacaron a
golpes y que uno de ellos lo hirió a puñaladas. Sus amigos, además, denunciaron que los patovicas
les arrojaron gas pimienta y los sacaron a la calle.
Mauricio Ayala fue operado ayer ya que una de las heridas
le afectó un pulmón y anoche permanecía internado y con pronóstico reservado a la espera de que una
ambulancia lo llevara a un sanatorio privado.
Mientras tanto, está entubado, con dificultades para
hablar, el cuerpo golpeado y el ojo izquierdo cerrado por un tremendo hematoma. "Tiene el rostro
desfigurado", describió su mamá. Y contó que Mauricio es empleado de limpieza en una distribuidora
y vive con ella y tres de sus cuatro hermanos.
Alejandra y un grupo de amigos de su hijo que aguardaban
desde hacía horas un parte médico contaron que el incidente se produjo la madrugada del domingo en
el boliche Barabajo, de San Martín y Tucumán. Allí Mauricio había ido con cuatro amigos y cuatro
chicas, quienes dijeron que era la primera vez que iban al local.
Golpes en la pista. Alrededor de las 4, contaron, se inició una pelea al lado de
la pista cuando un joven "vestido con una camiseta de Argentina" empujó a un amigo de Mauricio,
discutieron y el desconocido le puso "una navaja al cuello". Entonces Mauricio intervino para
socorrerlo, peleó con el agresor y enseguida los amigos de su contrincante lo rodearon. En medio de
una fuerte golpiza le asestaron varios puntazos a la altura del omóplato derecho.
"Eran como treinta pibes que también nos golpearon a
nosotros y a las chicas. Los patovicas dejaron que nos pegaran y después nos tiraron gas pimienta.
No veíamos nada, estábamos ciegos y así nos sacaron a la vereda", relató en la puerta del
Centenario uno de los pibes.
Los chicos contaron que caminaron hasta la Plaza de la
Cooperación (en Mitre y Tucumán) y ahí se dieron cuenta de que Mauricio estaba herido. "Tenía cinco
agujeros en la remera", revelaron. Uno de ellos lo llevó en su moto hasta el Centenario, donde los
médicos le dijeron que había llegado justo a tiempo para salvarle la vida a su amigo.
"Lo operaron porque no podía respirar", contó la mamá. La
mujer denunció la agresión en la comisaría 3ª, que investiga el caso junto con la división
Seguridad Personal. Fuentes policiales revelaron que, al ser entrevistado, el muchacho dijo que no
conocía a los atacantes.
"El boliche no tiene detectores de metales, no nos
revisaron y no había un policía en la puerta", remarcaron los adolescentes. "Espero que se
investigue. Mi hijo se salvó milagrosamente y lo único que quiero es que salga de todo esto sin
consecuencias", dijo Alejandra.