Policiales

Irrumpen en una tapera y asesinan a un joven en presunta pelea de bandas

En el barrio atribuyen el hecho a una disputa por la venta de drogas en la zona. Dos heridos están fuera de peligro. Los atacantes habrían sido dos.

Viernes 24 de Agosto de 2018

En Cumparsita al 3700, en los confines del barrio Tío Rolo, todo es según quién lo cuente. El miércoles, poco antes de las 21.30, cuatro vecinos estaban en una tapera sobre terrenos usurpados cuando al menos dos personas los sorprendieron a tiros. Luis Exequiel Ferreyra, de 24 años, recibió al menos un balazo en la cabeza; una mujer de 33, un impacto en pierna izquierda, y un hombre de esa misma edad, una herida de arma de fuego en la espalda. En la reunión había otro hombre que al parecer logró huir ileso mientras los tiradores se esfumaban en la oscuridad.

"Escuchamos disparos, pero nadie se asomó. Fue en un ranchito que está de cara al monte. Vaciaron un cargador de 9 milímetros. Nadie se quiso asomar", resumió un vecino. Los tres heridos fueron trasladados en autos particulares y Ferreyra, padre de dos hijos pequeños, murió minutos después de ingresar al hospital Centenario. Horas después sus amigos recibieron el alta.

Peajes y falopa

Como pueden, y por lo bajo, los vecinos de Cumparsita y calle 2144 comentan la realidad de un barrio donde la pobreza urbana se mezcla con la rural. "Acá hay una pelea de bandas, un transero que quiere empezar a vender y los de acá no quieren saber nada. Y todas las noches se cagan a tiros. El martes a la noche le quemaron un auto a uno acá a una cuadra", explicó con tiempos de comadrona una vecina.

"Esto debe venir por una deuda de falopa. A algunos vecinos les quería cobrar peaje y si no le pagaban les baleaba el frente de la casa. Estaba descontrolado", indicó otro vecino que conocía al muerto como "Dardo".

"Acá hay que hacer la vista gorda, amigo, porque hay que seguir viviendo y todos andan demasiado enfierrados. Este siempre fue un barrio donde hay que aguantársela, pero los más pibitos están llevando las cosas al extremo", aportó otro residente.

Todo lo que relataron los vecinos en tono de introducción al asesinato de Ferreyra es verosímil. Un testimonio de esos dichos es el frente de una casa ubicada en la esquina de 2144 y Cumparsita, machacado por plomos de alto calibre.

Caminos y territorios

Al noroeste de Ovidio Lagos los caminos a Soldini dividen el mundo. Del lado del Camino Viejo es Puente Gallegos. A un costado del Camino Nuevo es Tío Rolo. Y en el medio, campo.

Uno de los límites urbanos de Tío Rolo es un extenso terreno de unas dos hectáreas con fisonomía de monte, limitado por el Nuevo Camino a Soldini, las calles 5 de Agosto y 2146, y los fondos de tres depósitos orientados sobre Lagos, uno de ellos de la Empresa Mixta de Transporte Rosario.

En las últimas semanas algunas personas comenzaron a ganar territorio al monte construyendo humildes taperas, en una especie de "usurpación hormiga". Así, según algunos vecinos, a unos 300 metros del playón del barrio "Dardo" Ferreyra y algunos amigos se hicieron cargo de dos taperas con intenciones de montar aguantaderos. Además, indicaron, en el grupo predominaban los problemas de adicción.

Según se pudo reconstruir, la noche del miércoles estaban en la tapera "Dardo", Gisela C. y Adrián Norberto G., apodado "Pan Casero", y un cuatro hombre no identificado. "Eran más o menos las 21.30 cuando se escucharon los balazos. Algunos vecinos dicen que fueron como quince, pero yo escuché no más de ocho. Todo estaba muy oscuro y no es bueno salir a mirar donde nadie lo llaman después de una balacera", explicó otro vecino.

Conmoción en los pasillos

Los disparos conmocionaron los pasillos y varios vecinos se refugiaron en las casas de quienes les abrían las puertas. En el interior de la tapera quedaron restos de masa encefálica, evidencia de que al menos Ferreyra estaba dentro del lugar al ser atacado. Minutos después, por el pasillo que sale hacia Cumparsita comenzaron a desfilar los heridos de la encerrona, mientras sus amigos golpeaban la puerta de un vecino que tiene un auto y prácticamente se lo cargaron. "Soy una especie de ambulancia del barrio", dijo el hombre tratando de esquivar el diálogo con un cronista de este medio.

El vecino llevó en su auto a "Dardo" y Gisela hasta el hospital Roque Sáenz Peña, de donde Ferreyra fue derivado al Centenario. Poco antes de llegar, murió como consecuencia del balazo que le había perforado la cabeza. Gisela fue trasladada al Provincial, donde fue atendida y recibió el alta. A este hospital también llegó, en otro auto, "Pan Casero" quien quedó internado en observación y también recibió el alta médica.

Muchas broncas

La investigación quedó en manos de la fiscal de Homicidios Georgina Pairola, quien comisionó a efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) para que recabaran testimonios sobre el territorio.

Los investigadores se mostraron cautos a la hora de esgrimir una motivación del crimen. "Son personas que tienen muchas broncas, sobre todo el fallecido. Los residentes dicen que cobraba peaje a los vecinos o les baleaba los frentes. También que era una persona con serios problemas de adicción. Y no hay que descartar una posible disputa por el terreno usurpado donde se produjo el ataque", indicó un vocero allegado a la pesquisa.

"Hay que esperar para poder afinar el móvil de lo sucedido", sugirió la fuente, que también indicó que "según testimonios recabados los atacantes habría sido dos".


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