Policiales

Irrumpen de noche y saquean una casa rural de Uranga

La región sudoeste del departamento Rosario es una maraña de caminos rurales que llegan hasta las entrañas de la provincia de Santa Fe y, más allá del arroyo del Medio, la de Buenos Aires.

Jueves 05 de Septiembre de 2013

La región sudoeste del departamento Rosario es una maraña de caminos rurales que llegan hasta las entrañas de la provincia de Santa Fe y, más allá del arroyo del Medio, la de Buenos Aires. Una zona en el mapa donde el bandido rural que se anima es porque conoce los senderos de escape como si fuera un baqueano. El martes por la noche dos tartaranietos de don Ignacio Josef de Uranga y Azcume, quien en la segunda mitad del siglo XIX fuera el dueño de la tierra donde hoy se asienta "Pueblo Uranga", fueron el objetivo de tres delincuentes que, tras maniatarlos junto a la esposa de uno de los hermanos, los robaron en su estancia. "Hicimos todo lo posible para que el robo fuera rápido y sencillo", dijeron, casi a coro, Eduardo Máximo y Alberto Uranga, dos de las víctimas del atraco.

Según consta en la denuncia que los hermanos realizaron en la subcomisaría 12ª de Uranga, se dejó constancia que les sustrajeron 10 mil pesos, 600 dólares, una tablet, dos televisores, una carabina y un portafolio con documentos de Pionero Viejo, la empresa agropecuaria familiar ubicada en Coronel Domínguez. Esos elementos los cargaron en una Volkswagen Suram del dueño de casa y se fueron. "Hicimos todo lo posible para que el robo fuera rápido y sencillo para los ladrones. Hace 37 años que estamos acá y esta vez nos tocó a nosotros. ¿Por qué no iba a ser así? Pero no vamos a hacer declaraciones porque el problema es que después los periodistas ponen cualquier cosa", dijeron, amablemente, Eduardo Máximo y Alberto Uranga antes de cerrar la conversación en la puerta de la tranquera de su estancia. Luego subieron a la camioneta de la empresa Pionero Viejo y volvieron a su residencia.

Un lugar en el campo. La estancia La Carolina, la escena del robo, está ubicada a unos 4 kilómetros del casco urbano de Uranga, sobre la ruta provincial 26, que une la localidad de Arroyo Seco con la ruta 18, que va a Pergamino. La Carolina está asentada sobre la jurisdicción de la subcomisaría 7ª, de Albarellos. Uranga tiene una población inferior a los mil habitantes y su subcomisaría una dotación que oscila la docena de hombres. En Albarellos, por su parte, viven alrededor de 400 vecinos.

Parado frente a la tranquera de la estancia se comprende con claridad que los tres ladrones que el martes pasadas las 21 hayan tomado como blanco La Carolina. El casco del campo está ubicada 2 kilómetros al noroeste del cartel que la anuncia, sobre la ruta 26. Los ladrones estaban bien dateados y conocían el lugar como la palma de su mano.

Su accionar fue percibido por los perros de la familia, que sólo atinaron a ladrar sin molestar a los maleantes. Los investigadores estiman que un cuarto hombre trasladó a los ladrones en un vehículo, aunque las víctimas no lograron ver cómo llegaron. Cuando uno de los hermanos salió para ver qué ocurría fue sorprendido por los hombres armados que lo obligaron a entrar.

Una vez que los delincuentes ganaron el interior del casco de la estancia, ubicado a unos 200 metros de la tranquera, se concentraron en controlar a las tres personas que estaban en el interior: Alberto, de 59 años; Eduardo Máximo, de 65 años; y Georgina, de 59. La mujer se estaba duchando. Ante la negativa de las víctimas de dar su versión, sólo quedó remitirse a la versión brindada por fuentes allegadas a las pesquisa, en manos del juez de Instrucción Gustavo Pérez Urrechu. Los ladrones se movieron con soltura por el lugar y fueron correctos con los dueño de casa. De hecho, uno de los maleantes golpeó la puerta del baño donde Georgina se bañaba, le advirtió que se trataba de un robo y dejó que la mujer se vistiera, antes de llevarla con su esposo y su cuñado.

"Bueno". Los delincuentes maniataron a los ocupantes de la vivienda con los cables de los cargadores de los teléfonos celulares y luego se dedicaron a revisar cada ambiente de la casa. Como las víctimas les indicaron donde estaban los objetos de valor y el dinero, el trámite se acortó en tiempo.

"Se podría decir que eran educados y ubicados. La familia les dijo donde estaba el dinero y pidieron más. «Queremos más plata», reclamaron. Uno de los hermanos les respondió: «No hay más». Los ladrones dijeron «bueno» y se fueron en la Suram de la familia", relató uno de los pesquisas que trabajó en el caso.

Otro caso

La Fiscalía NN de Rosario  tiene denunciado un robo similiar al ocurido en Uranga y reciente en una finca rural de Zavalla.

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