Policiales

Investigan la muerte de una joven madre baleada en su casa

Violeta Abregú tenía 20 años y recibió un tiro en la nuca. Su familia acusa a su pareja, que está con arresto domiciliario. Los allegados a él dicen que se suicidó.

Miércoles 06 de Diciembre de 2017

Violeta Abregú, de 20 años, y Jonathan S., de 23, tenían una hija de 3 años y vivían en los fondos de la casa de los padres de él, en la calle Brown al 900, en Granadero Baigorria. El muchacho cursa un arresto domiciliario por un robo y está sin trabajo. Ahora quedó bajo la mira policial por la muerte de su pareja. La noche del domingo una bala calibre 22 se incrustó en la cabeza de Violeta. La familia del joven sostiene que la chica "estaba deprimida y se mató", pero los hermanos de ella y los vecinos de un barrio en que todos se conocen cuentan otra cosa: "La mató porque es un drogón que le vivía pegando y ella lo aguantaba sólo por la nenita". Para la Justicia faltan aún esclarecer muchas cosas: la prueba definitiva de dermotest en las manos de él, las pericias del arma y los informes de la autopsia. Por el momento todo es sospecha.

Según Roberto S., el padre del joven, la tarde del domingo estaba en la puerta de la casa junto a Jonathan y su nieta "cuando escuchamos un estampido. La chica no almorzó ni nada ese día y le dije a Jonathan que le dijera que se levantara de la cama. Pero ella apenas le contestó. Cuando escuchamos el tiro la fuimos a buscar adentro, en la habitación, pero estaba en otro lado, en un galponcito que tenemos adelante, llena de sangre", cuenta. Y agrega que después la llevaron al Policlínico Eva Perón, donde la operaron para extraerle la bala, pero falleció el lunes.

"Como una hija"

En la casa de Jonathan S. todo es dolor. Luisa, la madre del muchacho, asegura que "a Violeta la queríamos como a una hija. La familia de ella es conflictiva y ella acá se sentía bien. Era una chica buena, que colaboraba con las cosas de la casa. No sabemos cómo apareció el arma en la casa. Ella estaba mal y se pegó un tiro", dijo Luisa. Y agregó: "La mamá de Violeta me llevó a mi nieta y voy a ir a Tribunales a recuperarla".

El mismo "Jona" esta demacrado y le dijo a La Capital: "No sé que quieren que les diga. Era mi mujer, yo la amo y no me pude despedir. Ni me dejaron acercar al velorio a darle un beso", dijo llorando. Sin embargo, ayer por la tarde el cadáver aún estaba en la morgue judicial y no se había realizada ningún velorio.

Violeta era "alta y bonita", según cuentan sus hermanos. Parte de la familia Abregú vive a dos cuadras, por la misma calle en la cual vivía la pareja. Hace ocho años se mudaron allí, cuando Violeta tenía 12, y en esas cuadras se conocieron la víctima y Jonathan.

"Vivía por su hijita"

"Ella amaba a su hijita y no se iba a suicidar. Es más, estaba tramitando la Asignación Universal por Hijo y la tarjeta social de la provincia. ¿Qué se iba a matar? Pero él le pegaba mucho, casi siempre Violeta aparecía en casa golpeada. Y cuando hacíamos la denuncia, Jonathan la buscaba y la obligaba a que la levantara. Y en la seccional 24ª ponían plata y no pasaba nada", asegura Brenda, la hermana de Violeta.

Los otros dos hermanos de la mujer no dudan en acusar. "Él es un loquito, muchas veces tuvimos que llamar a la policía porque venía a romper todo a nuestra casa. Es loco y ya mató a una persona, pero todo lo arreglan con plata."

Y en ese marco el argumento más solido parece ser lo que dijo la pequeña hija de la pareja. "La nena nos dijo que el papá y la mamá estaban jugando en la cama y que en un momento el papá le acercó a la mamá un revólver y le tiró. Y que Viole dejó de jugar y después la madre de él y el padre limpiaron la sangre y la llevaron adelante".

También contaron que la pareja le decía a su hija que "jugaban" cuando en realidad "el chico golpeaba a Violeta". "Era para que la nena no se diera cuenta, pero la criatura es muy bicha".

Las dos familias se siente rivales. Los padres de Jonathan creen que los hermanos de Violeta van a quemar su casa porque su hijo "mató" a la joven. Y la familia de Violeta cree que a Jonathan lo protegen y que el chico "no cumple la domiciliaria y por ahí sale y nos mata".

En el barrio corren otras versiones. Es una zona alejada del centro de Baigorria, con calles de tierra en la que todo se cuenta. "Jonathan siempre fue así y Violeta de chica tenía problemas de adicción, ella tenía el brazo todo cortado de cuando tomaba pastillas, pero desde que nació su hija ella cambió. No se drogó más y amaba a su hija, vivía para ella, por eso es que no se pudo haber matado", cuenta una vecina.

Otra amiga de Violeta va más allá: "Él le pegaba mucho y quería que ella fumara faso y que tomaran pastillas juntos, pero ella le decía que eso ya le daba asco, que no soportaba la marihuana". Y arriesgan: "Nunca se pudo disparar. El tiro lo tenía en la nuca, detrás de la oreja y la familia lo primero que dijo era que había pasado una moto y le disparó".

Para la Justicia todo es suposición y los fiscales Pablo Pinto y Mariana Prunotto ordenaron las pruebas balísticas y los informes de autopsia para echar algo de luz.

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