Policiales

Imputaron a un joven por encubrir un homicidio

A Miguel Angel P. lo hallaron en el auto que el domingo usaron un hombre y su hijo cuando le dieron muerte a tiros a Cristian Serrano.

Miércoles 20 de Junio de 2018

El crimen de Cristian Gabriel Serrano fue registrado por las cámaras de la estación de servicios ubicada en Uriburu 2010. En la filmación se lo ve llegar con su familia en una camioneta Toyota Hilux que frenó a pocos metros de un Ford Sierra donde cargaban gas dos hombres, padre e hijo. Al verlos, Serrano bajó de la camioneta, discutió con ellos y le pegó dos trompadas al padre. En plena pelea se acercó el hijo desde atrás y le disparó con un arma en el pecho. Luego lo corrió por la playa y efectuó al menos otros cuatro tiros.

El video de esa muerte, una evidencia poco frecuente en las audiencias por homicidios, fue exhibido ayer en la audiencia de imputación a Miguel Angel P., un estudiante de 22 años apresado tres horas después del hecho. El joven estaba en cercanías de la estación junto al Ford Sierra en el que escaparon los agresores, ambos identificados pero prófugos. El muchacho quedó acusado de encubrimiento agravado y en libertad.

Viejos rencores

El crimen ocurrió a las 21.30 del domingo en la estación de servicios de Uriburu y Vuelta de Obligado. La principal hipótesis que sostiene la Fiscalía es que el asesinato estuvo motivado en una rivalidad previa entre la víctima y los agresores. Según contó a este diario la esposa de Serrano, mientras velaban a su esposo, "tenían una bronca vieja, de hace más de cuatro años", y de nada valió que ella le pidiera a su pareja que no bajara de la camioneta al encontrarse con sus adversarios.

En el vehículo iban, además de su esposa, el padre de la víctima, su suegra y su hija. "Vos quedate arriba o andate con la nena, dejá", dijo Serrano antes de bajar al encuentro de sus asesinos, quizás sin saber que uno de ellos llevaba un arma. Tras el cruce verbal, la pelea a piñas y los disparos, los agresores escaparon en el viejo Ford Sierra. Serrano, en tanto, fue trasladado hasta el Hospital Roque Sáenz Peña, donde falleció con tres balas en el tórax.

En la playa de la estación de GNC se secuestraron cinco vainas servidas y un plomo aplastado en el piso. Los dueños del comercio entregaron a la policía los registros de las cámaras de vigilancia y eso permitió precisar que los agresores iban en un Ford Sierra blanco patente THX830 con un defecto en la parrilla. El dato se irradió por frecuencia policial.

Tres horas después, a la 0.30 del lunes, efectivos de un móvil policial encontraron el auto en Alvear y Savio, a diez cuadras del lugar del crimen. Miguel Angel P. estaba junto al vehículo con las llaves en su poder y la puerta del conductor abierta. Por eso, que "evidencia su voluntad de ocultamiento", el fiscal Luis Schiappa Pietra lo acusó de haber colaborado con los homicidas y lo imputó por encubrimiento agravado.

El fiscal mencionó entre las evidencias las declaraciones de la pareja de la víctima, su suegra, el playero de la estación de servicios y un parte de inteligencia que identificó a los agresores como Marcelo y su hijo Fernando, autor de los disparos. Citó además los dichos de la madre del imputado. La mujer, presente en la sala, contó que la noche del domingo llegó a su casa Marcelo, quien conocía a su hijo porque habían estado presos juntos. Y que horas después la policía lo encontró en el auto usado por los agresores. Según fuentes del caso, el joven estuvo detenido un tiempo en Coronda por resistencia a la autoridad (su único antecedente penal), causa aún no resuelta.

El video

Al explicar los motivos por los que Miguel Angel P. estuvo un día y medio preso, el fiscal pidió reproducir la filmación del homicidio y el juez Juan Andrés Donnola autorizó la exhibición. El crimen fue captado desde dos cámaras pero Schiappa Pietra privilegió la toma que captó de frente y desde arriba el espacio entre dos surtidores. En la primera escena se ve el Ford Sierra junto al surtidor de la izquierda y con el capó en alto. Un hombre de campera celeste con capucha (Marcelo) está de pie frente al motor y de espaldas a la cámara. Su hijo, de campera oscura, camina mientras conversan.

Unos minutos después aparece la Toyota Hilux desde el fondo superior derecho. Al volante iba la esposa de Serrano, que frenó detrás del surtidor de la derecha. Serrano bajó por la puerta del acompañante y se acercó a los hombres del Ford. Al verlo, éstos avanzaron a su encuentro. En el espacio entre los dos vehículos se los ve discutir exaltados. Hasta que Serrano le tira una piña a Marcelo, le lanza una patada y una piña más.

Minuto fatal

En ese momento Fernando aparece desde atrás arma en mano y le dispara a Serrano al abdomen. La víctima corre hacia la calle y el tirador sale detras él sin dejar de disparar hasta que los dos salen del foco.

Luego se ve a Marcelo levantar del piso una gorra y bajar el capó sin perder la calma. Fernando se ubica en el asiento del acompañante y sin demostrar desesperación, el hombre de campera celeste se toma unos segundos antes de subir al asiento del conductor y salir de la estación.

El fiscal explicó que el video muestra la correspondencia entre el auto que usaron los agresores y el que se incautó en poder de Miguel P., quien se abstuvo de declarar. El fiscal no solicitó una medida cautelar de encierro aunque solicitó su presentación quincenal. La defensora Graciela Sanmiguel estuvo de acuerdo y ofreció como garante a la madre del acusado, con quien convive. El juez dio curso a la imputación y dispuso su libertad. En tanto la Policía de Investigaciones está tras los pasos de los acusados.


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