Ataque mafioso

Imputan a un joven de atentar contra un juez con órdenes de Guille Cantero

Brian F. fue acusado ayer de haber disparado desde una moto contra un edificio donde había vivido Ismael Manfrín. Quedó con prisión preventiva.

Viernes 10 de Agosto de 2018

Los disparos del 29 de mayo pasado a dos casas que pertenecieron al juez Ismael Manfrín iniciaron la saga de diez atentados intimidatorios a jueces y funcionarios que investigaron a Los Monos. Por uno de esos ataques, acusado de disparar contra un edificio de Montevideo al 1000, fue imputado ayer un joven de 22 años. A partir de escuchas telefónicas, celulares secuestrados en la cárcel de Piñero y declaraciones de dos testigos de identidad reservada, Brian F. quedó en prisión preventiva. Una balacera que, para la Fiscalía, fue ordenada por Ariel "Guille" Cantero desde la cárcel con la ayuda de otras personas en libertad.

Ayer al mediodía los fiscales David Carizza, Valeria Pedrana y Natalia Benvenutto desgranaron paso a paso la investigación que llegó a Brian F. y a otros dos detenidos el martes: Angel Alberto A. y un chico de 17 años sospechado de otro ataque a tiros que está a disposición de un juzgado de Menores (ver aparte).

"Es todo mentira"

"No tengo vehículo y aparte estaba cumpliendo un arresto. No tengo vínculo con esa gente. Todo lo que dice acá es mentira", dijo Brian, apodado "Cebo" y defendido por Marcelo Piercecchi. Familiares del joven presenciaron la audiencia, así como varios funcionarios judiciales interesados en los detalles de una pesquisa que estuvo bajo estricta reserva en los últimos dos meses.

Los fiscales explicaron que la investigación arrancó con el ataque del 29 de mayo pasado a las 21.15 a una casa de Italia al 2100 que un matrimonio había comprado dos meses antes a Manfrín. Desde una moto tipo enduro y a metros de la comisaría 5ª, dispararon seis balazos, dos de los cuales atravesaron una ventana. Minutos después la situación se replicaba frente a un edificio de Montevideo 1040 que donde había vivido Manfrín "hace unos 30 años", cuando era fiscal. Desde una moto blanca tipo enduro, dos hombres efectuaron otros seis disparos.

Los fiscales recordaron que por esos días la Justicia federal había ordenado el traslado de Guille Cantero y Emanuel Chamorro a cárceles federales fuera de la provincia. Las defensas presentaron hábeas corpus que fueron rechazados y a las seis horas de los ataques se concretaron los traslados. Guille, condenado a 22 años, fue a un penal de Chaco y Ema, sentenciado a 12, fue al de Rawson.

Para los fiscales, ese contexto hizo que desde el principio no dudaran en vincular las balaceras con ese inminente traslado. Calificaron ambos ataques como de "alta peligrosidad" y remarcaron que el hecho de que uno fuera a metros de una comisaría "denota la violencia de los autores y la falta de registro de la autoridad".

Primera pista

La primera pista la aportó un testigo de identidad reservada que, un día antes, se enteró del plan de balear esas casas. Esta persona contó que "Cebo" F., junto al menor apodado "Tavi" y un tal "Bichi" hablaban de "hacer un trabajo que consistía en ir a balear la casa de un juez, al que mencionan, pero el testigo no le dio mayor trascendencia. Después de lo ocurrido cobró mayor relevancia ese nombre", reveló Benvenutto.

El testigo también dijo "haber escuchado que se iba a balear la casa de un fiscal en Funes y que era muy probable que balearan la casa de una defensora". Precisó además que estas personas recibieron el encargo "desde adentro" de la cárcel de Piñero, sindicando a Los Monos pero puntualizando que las órdenes eran dadas por Guille y Ariel "Viejo" Cantero. Y que en la cadena de mando hacia afuera "había otros interlocutores colombianos".

El testigo declaró que este tipo de trabajos cuestan "entre 4 mil y 6 mil pesos" y que "se cotiza la muerte entre 60 mil y 80 mil pesos, dependiendo de quién sea el tirador y cuál el objetivo". Además aportó domicilios y teléfonos que orientaron la pesquisa con escuchas, relevamientos de domicilios y tareas de inteligencia. Así se determinó que "Cebo" vivía en Juan Pablo II y Avellaneda, a cuadras de donde residía el Viejo Cantero cuando estuvo prófugo.

Del análisis de cuentas de Facebook se estableció que "Tavi, Bichi y Cebo no sólo se conocen sino que se frecuentan". El menor vive a pocas cuadras de Brian F. Y se precisó que se movían en motos como las usadas en los ataques. En las escuchas, dijo Benvenutto, se determinó que tras el hecho "Cebo estaba ansioso por ocultar un arma. Es más: surge en escuchas que su familia lo ayudó para ello". También surgió que recibió un pago que fue escondido en el patio de una casa aún no localizada.

Motos y conexiones

"Cebo" fue detenido en una casa de Medina al 4300 donde se secuestró una moto enduro negra "cuya documentación da cuenta de que pertenece a una persona colombiana". En la casa de su madre, en avenida del Rosario al 3500, se halló una moto Honda Tornado blanca como la usada en la balacera de Montevideo 1040. Con ese material, y testimonios que describen esa moto blanca, los fiscales consideraron que hay elementos para sostener que Brian F. participó de los disparos a ese edificio.

Otro dato que explicaría la conexión con Los Monos, para los fiscales, es que "Tavi" es sobrino de Rosa Montero, la pareja del Viejo Cantero, con quien tuvo cuatro hijos y a quien visita en la cárcel. El 2 de junio pasado se ordenó una requisa carcelaria porque días antes esta mujer "quiso ingresar un proyectil calibre 9 milímetros" a la celda. En esa requisa al pabellón 7 de Piñero, donde estaban alojados los miembros de Los Monos, se secuestraron 42 celulares y se peritaron.

En uno de esos teléfonos se detectó que el 26 de mayo, tres días antes de las intimidaciones a Manfrín, se descargó una foto de "Cebo" de un perfil de Facebook. Para los fiscales esto se explica porque, tal vez, al ordenar los ataques, Guille quiso conocer el rostro de quien iba a ejecutarlos. "Lo que sí deja claro es la conexión entre el interior y el exterior de la cárcel. Exterior donde se consuman los deseos que se tienen tras las rejas", dijo Benvenutto.

"¿Por qué el señor F. iba a atentar contra los domicilios de Manfrín?", preguntó la fiscal. Para los investigadores fue Guille quien encargó los atentados. Eso surge de otro testigo reservado que reveló que Cantero le envió por whatsapp datos personales de Manfrín horas antes del ataque (ver página 37).

Por todo esto, los fiscales imputaron a Brian F. de portación de arma de guerra (con un mínimo de 3 años de prisión) y amenazas coactivas agravadas por el anonimato, por el uso de arma y por ser direccionadas contra bienes públicos (con un mínimo de 5 años).

El joven tiene causas previas. En marzo le habían dictado una probation por un robo calificado y resistencia a la autoridad. El 9 de julio fue acusado en dos causas más por lesiones leves calificadas por el vínculo, amenazas coactivas, abuso de arma y portación de arma de fuego. Por todo esto estaba en prisión domiciliaria en la casa donde fue arrestado y secuestraron ocho cartuchos calibre 9 milímetros.

Los fiscales pidieron que "Cebo" quede detenido. La defensa solicitó medidas alternativas que no prosperaron. Pero antes cuestionó "la penetración que tuvo en esta causa, con sus declaraciones, el ministro (de Seguridad, Maximiliano) Pullaro. Esta premura con la que actúa el Ejecutivo hace que los fiscales hayan cargado con una gran responsabilidad, por toda la incidencia mediática".

Cuestionamientos

Piercecchi remarcó que "la fiscalía dejó dudas" sobre la responsabilidad de su cliente, dijo que el testigo reservado podría ser una persona con ánimo de perjudicarlo y negó que le hayan secuestrado una moto usada en el ataque.

Pero el juez Hernán Postma consideró "probable" la acusación y que la prueba "es indiciaria pero con carga incriminante". Y al dictarle prisión preventiva por el plazo legal de dos años dijo que el ataque "supera la figura de un juez, se está atentando contra el Poder Judicial en sí mismo. Son hechos gravísimos".


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