Buenos Aires. — La policía bonaerense desarticuló un laboratorio clandestino
de producción de éxtasis y otras drogas sintéticas que funcionaba en una quinta de la localidad
bonaerense de Ingeniero Maschwitz, a 50 kilómetros de Capital Federal. Allí fueron detenidos diez
hombres: nueve de ellos de nacionalidad mexicana y el restante argentino. En el operativo
secuestraron elementos para elaborar éxtasis, metanfetamina y efedrina, casi 60 mil dólares y 1.500
pesos mexicanos.
El comisionado Honorio Rodríguez, jefe del operativo, destacó que se trató del
primer procedimiento del país en el que se descubre un laboratorio para la elaboración de éxtasis y
otras drogas sintéticas ilegales y uno de los primeros de Sudamérica.
Los detenidos fueron sorprendidos en plena labor, cuando procesaban unos veinte
kilos de la pasta necesaria para fabricar unas 200 mil pastillas de 10 miligramos cada una de droga
sintética que, según presumen los investigadores, planeaban traficar a México en suelas de
zapatos.
Inicialmente los policías creyeron que esa pasta era cocaína, ya que los
reactivos aplicados arrojaron que se trataba de esa droga, aunque luego, mediante un análisis
realizado con un cromatógrafo con detector selectivo de masa, se determinó que era
metanfetamina.
Ventaja comparativa. Esa droga tiene entre sus precursores la efedrina, una
sustancia que en Argentina cuesta entre 2 mil y 3 mil pesos el kilo y en México unos 10 mil
dólares, motivo por el cual se cree que la banda decidió instalarse en el país.
La casa había sido adquirida recientemente por el ciudadano argentino y cuando
ingresó la policía se encontró con que el lugar carecía de mobiliario y todos los ambientes eran
utilizados sólo para elaborar las drogas.
El argentino detenido es un hombre de 61 años, mientras que los nueve mexicanos
tienen entre 25 y 43 años y son todos oriundos de la ciudad de León, provincia de Guanajuato. Les
atribuyen ser integrantes del denominado "cartel de León". Hoy los llevarán ante el juez.
En la vivienda se hallaron veinte kilos de una sustancia que inicialmente se
indicó que se trataba de cocaína pero luego se confirmó que en realidad eran cristales de distinta
granulometría en colores, que van desde el ámbar al blanco transparente, y aptos para producir 200
mil pastillas de metanfetamina de 10 miligramos cada una.
Los investigadores dijeron que en el laboratorio allanado se realizaban todos
los procesos previos al empastillado de la droga, que aparentemente iba a hacerse en México.
Las botellas. Hubo tres allanamientos en San Isidro y Vicente López. Pero el
golpe más fuerte fue el dado en la quinta de Ingeniero Maschwitz, donde se concretaron las diez
detenciones.
En la quinta se encontraron cinco bidones de acetona, 36 frascos de un litro
cada uno de metanol, dos bidones de metanol de 20 litros, tres frascos de alcohol etílico y dos
bidones de 20 litros de ácido sulfúrico.
También se hallaron 14 garrafas de gas de distintos tamaños acondicionadas para
contenido de sustancia aún no determinada, las que presentaban modificaciones a su sistema a través
de una doble llave de seguridad y manguera conectada que conducía a baldes con sustancias líquidas
y cristales, entre otros elementos.
Además se encontraron cuatro tarros vacíos con etiquetas que identificaban al
cloruro de efedrina; ocho recipientes con thinner, 36 paquetes con estopa, dos rollos industriales
con soportes de papel tisú, 14 garrafas acondicionadas de gas de distintos tamaños con su sistema
modificado por una doble llave de seguridad y una manguera conectada a baldes con sustancias
liquidas y cristales. l (Télam-DyN)