Días después de haber sido procesado junto a otras 12 personas por organizar una banda de narcomenudeo en Villa Gobernador Gálvez y Arroyo Seco a la cual se le atribuyó la concreción de un secuestro extorsivo, Ariel Máximo “Guille” Cantero sumó un nuevo procesamiento referido a las actividades delictivas que le achacan comandar tras las rejas. En este caso el juez federal Marcelo Bailaque lo procesó como organizador de dos bandas de narcomenudeo independientes entre sí; una que actuaba en el sudoeste rosarino, específicamente en barrio Godoy, y la otra en territorios de San Lorenzo y Granadero Baigorria.
Ambos procesamientos federales responden a la investigación conjunta entre fiscales federales y provinciales que el pasado 1º de octubre confluyeron en 84 allanamientos en Rosario y localidades aledañas donde se desbarataron distintas organizaciones territoriales que, con el gerenciamiento de lugartenientes como Leandro “Pollo" Vinardi y Pablo Nicolás Camino que operaban desde cárceles, tributaban al líder de Los Monos en una suerte de esquema piramidal compuesto por células independientes. En ambos casos se trata de organizaciones, tal como casi todas las que operan gerenciadas desde las cárceles, combinan la venta de drogas con otros delitos destinados a asegurar los territorios: balaceras, usurpaciones y hasta homicidios cuando no hay otra manera de liquidar a la competencia. Por esos otros delitos, los presuntos miembros de estas bandas ya fueron imputados como integrantes de asociación ilícita en el ámbito de la Justicia provincial mientras que por la comercialización de drogas, algunos de sus integrantes fueron procesados por la Justicia federal.
En barrio Godoy
El fallo de Bailaque recuerda que un recrudecimiento de la violencia urbana en barrio Godoy, con 23 balaceras y doce homicidios durante 2020, atrajo a los investigadores ante la posibilidad de que la zona estuviera bajo el fuego cruzado de bandas que se disputaban la venta de drogas. En una breve reseña el juez indica que se había establecido que la venta de drogas era manejada por un grupo vinculado a Esteban Alvarado que llevaba “un tiempo considerable” y gerenciaban diferentes kioscos de droga. Al frente de este grupo estaba Nicolás “Fino” Ocampo, uno de los principales laderos de Alvarado que fue asesinado en abril de este año.
El crimen de Ocampo alumbró el ingreso de nuevos jugadores como Pablo Nicolás Camino, un joven que entre otras condenas purga una pena a 20 años como uno de los cuatro presos que mataron a Rubén “Tuvi” Segovia en su celda de la cárcel de Coronda en 2018. A Camino le atribuyeron una serie de amenazas y extorsiones contra antiguos vendedores de Alvarado, a quienes les exigiría dinero de sus ganancias.
Las escuchas a Camino también revelaron, para los investigadores, su vinculación con Guille Cantero. Por otro lado se estableció que la pareja de Pablo, Silvana Jaquelina “Jacky” O., se encargaba de gerenciar la venta de drogas en la calle. Asimismo, entre la evidencia colectada hay audios que dan a entender cuál es la cadena de mandos como uno extraído del celular de Erica M., otra presunta integrante de la red, a quien Camino habilita a decir que si alguien le preguntaba para quién trabajaba ella respondiera que lo hacía “para Guille”.
En cuanto a la participación de Cantero en esta red, la resolución de Bailaque alude a “numerosas referencias” a él formuladas por “quienes integrarían las posiciones inferiores” en el grupo, “reconociendo a Cantero como superior en la organización, a fin de lograr cierta seguridad y evitar cualquier inconveniente con otra organización delictiva respecto de disputas de territorios” para vender drogas. Finalmente el escrito destaca que la organización que respondería a Alvarado “perdió totalmente el control sobre el territorio indicado” y fueron desplazados por quienes integran la estructura criminal liderada por Cantero quien, “desde su lugar de alojamiento, habría organizado las maniobras vinculadas al narcotráfico y al dominio” de dicha zona, siendo Camino el encargado de lograr esa última tarea como instigador de amenazas.
Bailaque eligió la figura de “comercio de estupefacientes agravado por la intervención organizada de tres o más personas” para acusar a estas personas en barrio Godoy. Como “organizadores” de ese delito ubicó a Guille y Camino, ya que no encontró elementos que ubiquen en ese rol al Pollo Vinardi, a quien le dictó una falta de mérito respecto de las acusaciones contra él referidas a esa banda.
En tanto, a las mujeres las procesó como coautoras de ese delito a partir de las órdenes que recibían de Camino. A Jacky se le adjudican tareas en cuanto al fraccionamiento de la droga para vender, la provisión del material a vendedores y la administración. Y a Erica M. le atribuye la venta, más allá de remarcar que investigaciones del MPA la sitúan como persona de confianza de Camino al punto de “encargarse de recibir el dinero entregado por víctimas de extorsiones”.
En San Lorenzo
En cuanto al grupo afincado en San Lorenzo y Baigorria, el procesamiento da a entender que ese negocio fue ofrecido a Cantero y Vinardi por Marcos Jeremías Mac Caddon. En tal sentido cita un informe de septiembre pasado que sitúa a este hombre apodado “Pato” al frente de un grupo que ejerce la violencia en esas ciudades con el objetivo de ganar territorios y desplazar a competidores. “De esos informes —indica Bailaque— surge que Pato también se asocia con otras reconocidas figuras del ambiente criminal como Vinardi. Por encima de todos está Ariel Cantero (alias Guille o Loco), a quien todos reconocen como figura líder y quien tiene la última palabra en la resolución de diferencias que se susciten entre los miembros del grupo”.
En ese marco cita conversaciones que Pato mantuvo con Vinardi y Guille en marzo de este año. “Nosotros ahí ya estamos agarrando algo”, le dice el Pollo a Mac Caddon para que éste entienda que necesitan “algo seguro”, es decir, superador de lo que ya tenían en la zona. Una respuesta de Mac Caddon fue para Guille: “Analizalo y decime qué queres que hagamos, lo hacemos. Yo respondo para vos, estamos hablando de un negocio grande, entendés, por eso te lo quiero ofrecer a vos para que me des el apoyo. Por eso te digo, si te daban 600 lucas, te damos un millón por semana”, ofrece Pato.
Los mensajes intercambiados por Guille, Pato y Pollo permiten, para el juez, “distinguir claramente los diferentes roles de liderazgo y organizativo”. De ese material “surge un arreglo de negocios en el cual Mac Caddon, en libertad ambulatoria, actuaría como un eslabón intermedio haciéndose cargo de diferentes zonas para vender drogas a nombre y bajo protección de Cantero con conocimiento y control de Vinardi, a quienes rinde cuentas de las ganancias e incluso ofreciendo un monto fijo semanal”.
Contra los “Gorditos”
En cuanto a la relación entre Cantero y Vinardi, el juez destaca una conversación de unos 25 minutos en la cual Guille le cuenta que le ordenó a un tal “Enano” detenido en Coronda que buscara los posibles kioscos de droga de Diego Bay. Este hombre de 39 años es el ex de la actual pareja de Cantero y además tío de Brandon Bay, uno de los líderes de la banda de “Los Gorditos” surgida en la villa Flammarión pero con intereses en Villa Gobernador Gálvez y San Lorenzo.
El diálogo revela, para Bailaque, que “después de desarticulada la banda de Los Gorditos los que quieren ganar ese territorio seguramente mediante balaceras es la banda de Los Monos". Esa hipótesis es refrendada por otras conversaciones entre Cantero, Vinardi y otros referidas al control de esa zona.
En ese marco el juez procesó como organizadores de la banda que actúa en Baigorria y San Lorenzo a Guille y el Pollo, junto con Pato Mac Caddon. Y en estrato siguiente procesó como vendedores a Leonardo Ezequiel A., Damián Omar “Pucho” C., Taiana Jackeline S. y Rubén Marcelo E. Si bien este último no estaba mencionado en la investigación previa, al ser allanada su casa como posible lugar de acopio de drogas se encontró cocaína y un arma de fuego.
En ese contexto el juez les dictó a todos los procesados la prisión preventiva, con excepción de Leonardo A. quien ya había sido excarcelado previamente. Además les trabó embargo por 12.600.000 a cada uno de los organizadores y por 8.400.000 a los demás.