El próximo martes comenzará el juicio oral contra el padre Julio César Grassi, quien está acusado
de abusar de tres menores de edad que a diario concurrían a su fundación benéfica Felices Los
Niños.
El mismo día en que se inicia el juicio por la tragedia de Cromañón, el religioso, que aún
sigue a cargo de la Fundación, intentará probar su inocencia y ratificará que los testimonios que
surgieron en un programa de televisión y lo marcaron como abusador fueron producto “de una
extorsión”, según explicó esta tarde en diálogo con Radio 10.
"Hubo gente grande que los extorsionó (a los chicos) y lo voy a demostrar en el juicio. Fue
una trama mal hecha por periodistas que se fueron a fiscales", dijo el sacerdote que, según
confesó, sigue trabajando todos los días para los niños. "Mi vida es la fundación y mi corazón está
puesto en la obra", indicó.
La causa contra Grassi se inició en el año 2000, luego de que un programa de televisión
mostrara a menores denunciando supuestos abusos sexuales del sacerdote.
Según reflexiona en la actualidad el religioso, la investigación periodística “fue
promovida por algún enemigo”. Y recordó que en aquél entonces había recibido varias
advertencias anónimas luego del despido de algunos empleados de la Fundación. “Fueron
despidos de gente que maltrataba a los chicos”, se ataja.
Finalmente, Grassi pidió recursos para financiar obras en su Fundación y explicó que
actualmente hay problemas edilicios en el edificio. “Los chicos están comiendo bien, yo sólo
trato de disimularles el dolor”, completó.






























