Policiales

Fatal domingo para una familia que hace 14 años fue testigo de un crimen

Le balearon y quemaron la casilla. En el ataque fue gravemente herido un chico de 11 años. Cuando los padres del menor iban al hospital chocaron. El papá murió y la madre está internada.

Martes 01 de Noviembre de 2011

Luis Insaurralde era un vendedor ambulante de 56 años que falleció el domingo a la noche tras chocar la moto que conducía con un camión en un cruce de la zona noroeste de la ciudad. Hasta allí sería el comienzo de la crónica de un accidente de tránsito más, pero el caso tiene una singularidad que lo distingue. El hombre encontró la muerte cuando se dirigía con su esposa hacia el Hospital de Niños "Víctor J. Vilela" para conocer el estado de salud de uno de los hijos de la pareja, un chico de 11 años que había sido baleado un rato antes en la casilla que la familia habita en la villa La Cerámica. También es singular la motivación de ese ataque: familiares de Insaurralde aseguraron que una lluvia de balas roció la vivienda porque uno de ellos había apuntado a los autores del crimen de un repartidor de alimentos ocurrido 14 años atrás en esa populosa barriada (ver aparte). No contentos con los tiros, los agresores le prendieron fuego a la casilla con una bomba molotov causando su destrucción total.

A Jesús Insaurralde, el nene herido de 11 años, un proyectil le atravesó la nuca, debajo de la oreja izquierda y le afectó una arteria. Quedó internado en la sala de terapia intensiva del Hospital de Niños. "Está lúcido, pero no pueden operarlo porque la zona de la herida está inflamada", contó una familiar del menor en la sala de espera de ese centro asistencial. Su mamá, Liliana Haydée Sosa, en tanto debió ser internada en el Hospital Centenario ya que, tras la colisión de la moto con el camión, sufrió traumatismo de cráneo y una lesión en una pierna. Su vida, al parecer, no corre peligro.

Brutal ataque. Todo se inició cerca de las 20 del domingo en una casilla de chapa situada en Ortiz de Guinea 1490, en el corazón de La Cerámica. Allí vivía Luis Insaurralde junto a Liliana y la mayoría de sus doce hijos. En el interior de la vivienda estaban unos siete chicos y ocho adultos cuando un grupo de hombres llegó y desató un vendaval de piedras y balazos. En ese momento, Jesús lo ayudaba a uno de sus hermanos a preparar la cena. "Tiraban de todos lados. Del techo, de atrás y del frente. Jesús se quiso agachar, pero un tiro perforó una chapa y le dio en la nuca", recordó uno de los parientes del menor.

El chico se derrumbó al suelo y la familia alertó a la policía. Un rato después, una ambulancia del Sies llevó al nene al Hospital de Niños "Víctor J. Vilela" mientars varias patrullas del Comando Radioeléctrico y de la comisaría 30ª llegaban a la escena del suceso. Para entonces, los atacantes ya se habían marchado.

Trágica colisión. Tras declarar ante los uniformados, Insaurralde se subió a una moto Honda Guerrero con su esposa y comenzó a transitar el trayecto que lo separaba del efector de salud al cual habían trasladado a su hijo. Detrás del matrimonio, dicen los testigos, salieron algunos de los atacantes a bordo de cuatro motos. "Los siguieron, pero él (Insaurralde) tomó diferentes calles hasta perderlos de vista", comentó un pariente.

El vendedor ambulante continuó su recorrido y cuando llegó a la intersección de avenida de Circunvalación y Baigorria fue embestido con un camión Chevrolet 714 al mando de un hombre cuya identidad no trascendió pero que está domiciliado en la provincia de Buenos Aires. Una fuente policial señaló que, a raíz del tremendo impacto, Insaurralde salió despedido y cayó sobre el pavimento muriendo en el acto. "Ni la víctima ni su esposa llevaban los cascos porque salieron apurados para ir a ver a Jesús al hospital", explicó otra hija de la pareja.

Casi una hora después, cuando algunos de los Insaurralde estaban declarando en la seccional 30ª y otros estaban saliendo de la casilla baleada con la poca ropa que habían recogido, los atacantes regresaron y prendieron fuego a la vivienda. "Tiraron una bomba molotov y quemaron todo", se lamentó un familiar del hombre fallecido.

El incidente no terminó allí. Según una fuente policial, los agresores impidieron la tarea de los bomberos que acudieron a sofocar el fuego. "Cortaron la calle. A los bomberos los amenazaron diciéndoles que les iban a tirar una bomba molotov y a los policías les tiraron piedras y tiros", afirmó el comisario Víctor Rubiola, jefe de la comisaría 30ª.

Venganza y drogas. La teoría de la venganza no es la única que sostienen los testigos del suceso. Algunos comentarios recogidos en el barrio señalaron que el tráfico de estupefacientes sería otro de los motivos por el que los agresores incendiaron la precaria vivienda. "Quieren quedarse con el terreno (de la casa) para poner un búnker para vender droga", dijeron. Sin embargo, esta posibilidad fue relativizada por una fuente policial consultada por este diario.

En rigor, los parientes de Insaurralde y la fuente policial consultada coinciden que el haber presenciado el crimen de un repartidor hace 14 años y declarar en contra de los acusados de ese hecho sería el motivo determinante de la seguidilla de amenazas y este último ataque. Ese homicidio ocurrió en la esquina de Medrano y Ortiz de Guinea -a pocos metros de la casa de los Insaurralde- y fue presenciado por un familiar del hombre fallecido el domingo. El testigo señaló entonces a los autores del hecho a los investigadores policiales y judiciales y, partir de ese momento, según dijeron los parientes, comenzaron las amenazas hacia la familia, todas las que fueron denunciadas en la seccional 30ª y los Tribunales.

Quien ayer habló con LaCapital señaló que quienes atacaron la casa de los Insaurralde viven en la misma villa La Cerámica y son "amigos" de los acusados de haber participado del asesinato del repartidor. "Uno de los tipos (por los homicidas) es el hijo de una mujer que vende droga en el barrio", aseguró.

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