La operatoria de los estafadores fue exhibida claramente por uno de los sospechosos en una escucha en la que fue interceptado mientras reclutaba a un cómplice al que le ofrecía participar de la red.

AIC
Dos semanas atrás fueron imputados seis rosarinos acusados de complicidad con los presos que encabezaban las estafas,
La operatoria de los estafadores fue exhibida claramente por uno de los sospechosos en una escucha en la que fue interceptado mientras reclutaba a un cómplice al que le ofrecía participar de la red.
El timador cuenta que trabaja junto con “otro pibe” con quien se llevan 90 mil pesos por cuenta para no pasarse de 100 y tener que justificar quién sabe qué. Eso implica que son cada operación redunda en 30 mil pesos para cada estafador y ese mismo monto para quien pone la cuenta. Y que cada caja de la que obtienen fraudulentamente los datos “se usa una sola vez porque si vos la usas reiteradas veces y tenés denuncias de diferentes lados, van a concordar que realmente estas estafando, ¿viste?”.
En un momento el timador confiesa que tiene una causa y será juzgado por estas travesuras pero da a entender que, como ya está preso, no tiene impedimentos de seguir con esto “para hacer una moneda, ¿viste?”. Algo que evidencia cómo tantos delincuentes devienen pujantes empresarios tras las rejas.
El joven le dice que le interesa el trabajo y le pregunta si le tiene que dar datos propios. Y el reclutador le responde que sí, su nombre completo y Cuil, ya que están trabajando por homebanking y van transfiriendo los fondos robados por cuentas de todo el país. “Ponele, ahora estamos laburando en Neuquén… ponele, de ahí giramos plata ponele a otra víctima de Mendoza, de Mendoza a Corrientes, de Corrientes recién a destino. La vamos despistando así por diferentes lados, ¿me explico? Porque ponele que hagan una investigación, de mala suerte, y al fin y al cabo llegan pero llegan a lo lejos porque la de Corrientes no sabe que te transfirió plata a vos, ni vos conoces la de Corrientes… Entonces todo que siempre en vano”.
A punto de obtener el sí de su candidato, el timador insiste: “Está bueno porque se hace plata, boludo, no estamos llevando fácil 90 lucas por día”.
El recluta duda: “Yo te soy sincero, el tema mío es si a mí me salta alguna bronca, alguna investigación, porque estoy con (una condena a) tres años en suspenso boludo, hace poquito salí”. Entonces el preso propone: “Fijate si conocés algún pibe y ponele que son 30 lucas de teca para la cuenta. Tu cuenta la usamos una sola vez, agarrás 15 vos, 15 yo y le damos la plata a los otros y ya está”, le dice, para aclarar que el posible delito por el cual podrían aprehenderlo “es excarcelable”.
Y luego de contarle que tuvo a su propia madre presa 90 días y pudo sacarla bajo fianza, confiesa: “Imaginate, me compré una casa, me compré un auto y me sigo comprando de todo… Hace dos meses nos faltaron 300 lucas para llevarnos dos millones, imaginate”.


