Policiales

El trasfondo de un crimen que alteró la paz del barrio San Cayetano

Ocurrió la tarde del viernes en la zona oeste de la ciudad y se cobró la vida de un muchacho de 30 años al que un chico, aún prófugo, le reclamó una deuda.

Domingo 27 de Mayo de 2018

Barrio San Cayetano, en el confuso límite entre Rosario y Pérez, se levantó ayer bajo el sopor de una larga y tensa noche tras el asesinato de Emiliano Villalba, en la esquina de Calle 1711 y Monte Carballo, en el extremo oeste de la ciudad. El viernes al atardecer este muchacho de 30 años, y padre de dos niños, fue atacado a balazos por un joven menor de edad vecino del barrio. Uno de los disparos le impactó en el cráneo y lo mató. Del ataque también fue víctima Alejandro Ezequiel G., de 22 años, quien recibió dos tiros y quedó internado en el Hospital de Emergencias en estado reservado.

Ya entrada la noche, un grupo de personas fueron hasta una casa y, aduciendo que era la del asesino, la incendiaron. Una de las hipótesis que valora el fiscal de la Unidad de Homicidios Miguel Moreno es que el crimen se originó a partir del reclamo de una deuda por parte del matador hacia la víctima y su amigo. El agresor, en tanto, ayer estaba identificado pero prófugo.

El viernes, apenas pasadas las 18 y tal cual diera a conocer en su edición de ayer La Capital, una balacera rompió la calma del feriado en el caserío de San Cayetano, ubicado entre Cabín 9 (Pérez) y el barrio Godoy (Rosario). Según la versión oficial, Emiliano Villalba y Alejandro G. fueron increpados por un pibe del barrio por una deuda y luego atacados a balazos. Villalba, quien recientemente había comprado una vivienda en la esquina de Calle 1711 y Monte Carballo, cayó fulminado por un balazo en la cabeza. Su cuerpo quedó al lado de dos murales, uno de ellos que recuerda a Valentín Reales, un pibe de Cabín 9 desaparecido el 15 de noviembre de 2016 (ver aparte).

Un vecino nuevo

Barrio San Cayetano está en el extremo oeste de la ciudad, separado de Cabín 9 (Pérez) por la avenida Las Palmeras. Es una de las barridas que se erigió como patio trasero del barrio Godoy con vecinos que fueron trasladados por el Estado, en buena parte, desde la zona sur rosarina. Así se fueron levantando barrios como Villa Dorada, Santa Clara, Monte de los Olivos y Los Humitos, como los fueron bautizando los recién llegados. Buena parte de esas barriadas están sobre lo que fueron las quintas Balbis y Bruschi. Los fondos de la flamante Unidad Penitenciaria 5, la cárcel de mujeres, dan a San Cayetano.

Meses atrás Emiliano Villalba, un muchacho con familiares afincados en la zona sudoeste, compró una vivienda a medio construir en la esquina de Calle 1711 y Monte Carballo, frente a una canchita de fútbol, a unos 200 metros de la Escuela Nº 1376 "Leticia Cossettini". De acuerdo a lo que pudo verse en los distintos perfiles de redes sociales que tenía Villalba, ese era su proyecto de vida. Mudarse con su concubina y sus dos hijos para vivir allí. Y mientras tanto culminaba con las obras, Alejandro Ezequiel G. oficiaba como cuidador del lugar.

Para los vecinos del barrio, Villalba era un "vecino nuevo". Fueron pocos los residentes que aceptaron hablar sobre lo sucedido el 25 de mayo a la tarde. La inmensa mayoría de los consultados, en el radio de una cuadra, dijo no haber estado en el barrio en el momento del hecho. El resto, con gestos, se hizo entender de que no querían hablar.

A menos de 100 metros de la casa que compró Villalba, frente a una canchita de fútbol caminando en diagonal, hay enclavado un quiosco de venta de drogas. Un lugar que fue resaltado por los vecinos en otras crónicas policiales de este diario. Siempre según esos datos, el lugar es regenteado por una tal "Lucha".

Un hijo de "Lucha"

Según se reconstruyó en ese lugar, el viernes a la tarde Villalba y Alejando G. fueron increpados por "Joelcito", uno de los hijos de "Lucha". El pibe, que es menor de edad, reclamaba una deuda y no titubeó en gatillar varias veces contra los nuevos vecinos. El por qué de la deuda y si existieron agresiones previas hacia Villalba y su amigo, son algunas de las preguntas en carpeta de los investigadores comandados por el fiscal Moreno. La secuencia final de la disputa se dio a la sombra de dos murales: el que recuerda a Valentín Reales y otro con el nombre del barrio, escrito con el azul y amarillo de Rosario Central.

Villalba cayó fulminado y su cuerpo quedó sobre la tierra de la vereda. El móvil 3 del SIES trasladó a Alejando G. al Heca. Tenía dos balazos: en el abdomen y la región dorsal. Quedó internado en grave estado. En el barrio ayer, a media mañana, algunos vecinos lo daban por muerto. Hecho que fue desmentido oficialmente. "La víctima continúa internada en grave estado", se precisó desde prensa de Fiscalía.

A los pocos minutos la escena del crimen se pobló de patrullas de Gendarmería Nacional y de la policía rosarina. Mientras el cuerpo de Villalba era custodiado por un cordón de gendarmes, varios allegados a la víctima se juntaron y arremetieron contra la vivienda del apuntado como asesino para incendiarla. Además de la policía debieron intervenir efectivos de la Agrupación Bomberos Zapadores para sofocar las llamas.

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