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El rey de la efedrina también tiene un suntuoso piso en Puerto Madero

Mario Roberto Segovia, el rosarino sospechado de ser el mayor traficante de efedrina a México, no sólo tiene una suntuosa mansión en el barrio de Fisherton, donde atesoraba sus lujosos autos importados y cuantiosas sumas de divisas. También es propietario de un fabuloso piso en una de las torres más lujosas de Puerto Madero, en la Capital Federal. Así lo confirmaron allegados al juez federal de Campana, Fedrico Faggionato Márquez, quien ordenó el allanamiento de ese departamento.

Sábado 29 de Noviembre de 2008

Mario Roberto Segovia, el rosarino sospechado de ser el mayor traficante de efedrina a México, no sólo tiene una suntuosa mansión en el barrio de Fisherton, donde atesoraba sus lujosos autos importados y cuantiosas sumas de divisas. También es propietario de un fabuloso piso en una de las torres más lujosas de Puerto Madero, en la Capital Federal. Así lo confirmaron allegados al juez federal de Campana, Fedrico Faggionato Márquez, quien ordenó el allanamiento de ese departamento. Lo llamativo de ésto es que hace apenas cuatro años, el mismo Segovia fue demandado judicialmente en los tribunales de Rosario por no pagar el alquiler y los gastos centrales del modesto departamento en el que vivía en el macrocentro(ver abajo).

La escritura.Fuentes ligadas al procedimiento realizado ayer en Puerto Madero informaron que la propiedad requisada se ubica en el 6º piso del edificio de Juana Manso 1550. Allí los pesquisas hallaron una escritura de la propiedad que Segovia adquirió en marzo pasado en medio millón de dólares abonados al contado. Idéntico medio de pago utilizó el rosarino tres años antes, cuando compró en 350 mil dólares la casa de Alvarez Condarco 472 bis, en Fisherton.

En el departamento porteño, que se hallaba desocupado, los efectivos de la división Tráficode Drogas Ilícitas de la policía bonaerense secuestraron un teléfono celular, documentos y facturas de compra de varios electrodomésticos. Llamativamente, también hallaron la citación judicial que convocaba a Segovia a presentarse ayer ante el juez Penal Económico Jorge Brugo, quien sospecha que el rosarino ingresó la camioneta Hummer 2006, patente GJG658, mediante el régimen de franquicias diplomáticas.

Además de esa Hummer, Segovia tenía en su casa de Fisherton otros vehículos de lujo: otra Hummer, un Rolls Royce, una Range Rover Sport y dos cuatriciclos, como así también tres lujosos Rolex, 3 kilos en lingotes de oro, 270 mil euros, 70 mil dólares y una importante cantidad de libras esterlinas.

Junto al rosarino están detenidos su primo, Sebastián Segovia, quien iba a viajar con él a Iguazú y a nombre de quien el rey de la efedrina había comprado un campo de 10 mil hectáreas en San Juan; su esposa, Gisella Itatí Ortega; su contador, Roberto Guerini; y su empleado de máxima confianza, Daniel Bocchi. Los cinco se negaron a declarar esta semana ante el juez Faggionato Márquez quien dispuso que sigan detenidos mientras continúa investigando otros bienes suntuosos que tendría Segovia.

El origen. A este rosarino hasta hace poco ignoto lo empezaron a investigar hace cinco meses, tras el hallazgo de un laboratorio de metanfetaminas en Ingeniero Maschwitz, donde fueron apresados nueve mexicanos y un argentino. Esa banda, según Faggionato Márquez, era liderada por Jesús Martínez Espinoza, jefe local del cartel de la droga de Sinaloa (México), aunque no tendría vinculación con el rosarino sino a través de confiar en el mismo proveedor de efedrina: Raúl Ribet.

Según la pesquisa, Segovia compró entre 2006 y 2008 más de 8.100 kilos de efedrina, cuyo precio en el mercado ilegal mexicano es de unos 35 millones de dólares.

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