Policiales

Ejecutaron a un joven en un pasillo del barrio Tablada por viejas disputas

Tenía 22 años y cayó muerto a metros de su casa. Allí, hace 7 años, mataron a uno de sus hermanos. El viernes a la noche hubo otros tres homicidios en el departamento Rosario.  

Domingo 28 de Septiembre de 2014

Hay cosas que en barrios como Tablaba parece que nunca cambiarán. El viernes a la noche Francisco Grondona, un pibe de 22 años, estaba en el pasillo que conduce a su casa, en Patricias Argentinas al 4000, cuando dos muchachos le dispararon al menos seis veces con una pistola calibre 9 milímetros. La víctima recibió impactos en el abdomen, el tórax y el cráneo. Sus familiares lo trasladaron al hospital Roque Sáenz Peña donde murió a poco de llegar. En ese mismo pasillo, hace poco más de siete años, el 9 de enero de 2007, uno de sus hermanos, Sebastián Gonzalo Grondona, de 22 años, también fue ejecutado con cinco balazos que le perforaron el pecho.

Colón y Centeno. Desde hace una década un punto rojo en el mapa de la inseguridad de Rosario. Balaceras con muertos y heridos. Algunos por la constante disputa entre las gavillas afincadas en calles Centeno y Ameghino; y otras por la pelea histórica en la distribución territorial de la venta de drogas, antes por los búnker y más acá por el delivery de la esquina. El resultado siempre es el mismo. Muertos y heridos a balazos. La apertura de calles sirve, suma a la mejor vida de los vecinos, pero por si sola no alcanza para terminar con la vieja costumbre de matar para resolver conflictos.

El crimen del hermano. Hace siete años, la madrugada del martes 9 de enero de 2007, la frase que dominaba las calles de Tablada era: "Esto no va a quedar así. Jugate la vida que ésto va a tener su vuelto". Un día antes, el 8 de enero, Marcelo "Monedita" Núñez, de 17 años, un pibe al que se vinculaba con la banda de "Torombolo", salió de su casa de Necochea al 3900 para hablar con unos amigos y fue sorprendido por tres hombres. Uno de ellos le disparó a quemarropa en la cabeza y en la espalda. Murió 48 horas después.

Mientras Monedita agonizaba en el Hospital de Emergencias, la medianoche de aquel lunes Sebastián Gonzalo Grondona, de 27 años, y Luciano Z., de 26, fueron interceptados por dos pibes armados en Colón al 4000. Los muchachos quisieron entrar al pasillo pero no tuvieron tiempo. A Grondona lo ejecutaron con cinco disparos en el pecho y a Luciano le dieron dos tiros en la pierna izquierda. Ninguno tenía antecedentes penales.

Cuando murió su hermano, Francisco Grondona tenía 15 años. Siete años más tarde, la noche del viernes, estaba en el pasillo que conduce a su casa. Un lugar que muestra parte del barrio Tablada que se quiere dejar atrás abriendo calles como Centeno. Al ingresar por ese pasillo se puede salir a calle Patricias Argentina o a Ayacucho, incluso hay un escaparate hacia pasaje Ivanowsky.

Francisco estaba con uno de sus hermanos cuando por el pasillo aparecieron dos pibes: Marcio, de 14 años, y Franco, de poco más de 18. Sin mediar palabras se fueron sobre Francisco y comenzaron a gatillar. Rápidamente el pasillo se transformó en la escena de un crimen. Seis vainas servidas quedaron en el lugar. A Francisco sus familiares lo trasladaron al hospital Roque Sáenz Peña donde murió a poco de ingresar.

Cualquier móvil. A la hora de buscar un móvil las fuentes allegadas a la causa, en manos del fiscal de la Unidad Especializada en Homicidios Dolosos Ademar Bianchini, confiaron que "no hay una sóla hipótesis. Ya no es como antes que a un pibe se lo podía definir por integrar una gavilla o tener una mala junta. Hoy la bronca puede venir por múltiples factores, por muchos lados. Puede ser que estuvieran haciendo algo que no debían, que los consideraran amigos de algunos que arrastran una bronca, o que ellos tuvieran bronca con alguien. Es muy complejo porque uno de los pibes que mencionan como uno de los matadores tiene 13 o 14 años y el otro, que debe tener 18, ya estuvo mencionado en dos o tres líos con tiros", explicó un vocero de la pesquisa que se topó en el barrio con el típico cerco de silencio.

"Una de las cosas que pasa en el barrio es que hay menos circulación de móviles de Gendarmería Nacional. Antes pasaban más veces y los «guachines» (los pibes del barrio) les tenían miedo. Ahora pasan menos y ya les tomaron el tiempo. Antes se cuidaban para vender droga y hoy ya se quedan en las esquinas como si nada. Volvimos a los viejos malos tiempos. Antes los peligrosos tenían 16 años, hoy los de 11 o 12 te liquidan por nada", dijo un vecino de toda la vida en la zona. El crimen lo investigan agentes de la la Policía de Investigaciones y de la seccional 16ª, con jurisdicción en esa zona caliente de Tablada.

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