Armar una cancha de pesca no es sencillo. Se debe fondear el río con cables de acero y lingas y arrastrar luego con un barco de motor poderoso lo que se halle: troncos, piedras, malezas asentadas en el lecho. Ese trabajo lo hizo la familia Rodríguez en un islote frente a Pueblo Esther. El 8 de marzo de 2022 Pablo Rodríguez y su hijo “Pablincho”, de 16 años, fueron golpeados y amenazados de muerte por hombres que pretendían quedarse con su cancha. Un año y medio después Pablincho apareció flotando en el Paraná.
El primer ataque fue en una zona de playa del islote frente a Pueblo Esther. Allí Esteban C. abordó a Pablo y a su hijo y junto a otras personas y cuchilla en mano les dijo que los iba a matar, que le dejaran esa cancha y que se fueran. Se enfrentaron a golpes y Esteban sacó un machete de tamaño apabullante. Pablo hizo la denuncia en “Prefectura Naval” y en Fiscalía, allí mostró una grabación de celular que hizo ese día Verónica, su esposa. “No pasó nada”, contó.
El 6 de septiembre pasado Pablincho salió a pescar y no volvió. Doce días después su cuerpo apareció flotando muy cerca de donde encontraron su canoa. Estaba desnudo y con algún signo de violencia.
Su padre y Verónica tienen varias hipótesis sobre lo sucedido: creen que a su hijo lo mataron, que lo habrían obligado a tirarse al río y también suponen quien fue. En Fiscalía aún esperan las pruebas finales de la autopsia para determinar la causa de muerte
La familia Rodríguez vive de la pesca desde hace años y tienen varias canchas frente a la “Bajada Cobacho”. No todos quieren invertir plata para hacer una cancha. Por eso otros pescadores quieren expulsarlos. Un tiempo atrás, según contó Pablo, apareció “este varón, Esteban C.” y amenazó a la familia.
La casa de Pablo y Verónica en la “bajada” tiene menos de lo imprescindible , allí ellos contaron sobre las amenazas desde el 2022.
“Ese varón, Esteban, es de Villa Gobernador Gálvez y se dedica a la falopa, consume y no sé si vende. En 2022 me encaró y me dijo que le entregara una cancha. Pasaba por mi casa, me veía en la calle y me gritaba y yo ni lo podía mirar porque era para problemas. Al final se la dejé. Un día yo estaba con un muchacho y Pablincho pescando en la playa del islote y se me vinieron encima este varón con seis más en tres canoas. Nos pegaron y este hombre sacó una cuchilla. Pablincho me defendió y lo agarraron también. Este hombre decía que mi hijo le había robado un banco de plaza, todo para provocar porque era mentira. Unas semanas después me chocaron la canoa en medio del río y a Pablincho, que los enfrentó, lo amenazaron varias veces por la calle y en el río. Este hombre es un perdido por la droga y cuando no hay pesca sale a robar cualquier cosa”, dijo Pablo.
El miércoles 6 de septiembre alrededor de las 18 Pablincho fue a tirar las redes. Su familia podía ver el derrotero de la canoa ya que el islote se aprecia desde la costa. Vieron pasar la canoa y esperaron que Pablincho volviera, pero no volvió.
“A las 20 mas o menos un muchacho, Matías, salió a tirar redes y le dije que se fijara si le había pasado algo a Pablincho. El me dijo que no vio nada. Volvió a salir a las 4 y ahí encontró el bote sobre la playa. El motor estaba en punto muerto, o sea que no estaba navegando, si es así el motor sigue andando y no cambia la marcha. Además, las redes estaban tiradas en el río, la canoa no tuvo enganches. Pablincho tampoco bajó donde estaba el bote por que la pata del motor estaba abajo y cuando paras la levantás. Yo a las seis de la mañana fui a ver el bote y vi que no robaron. Para mí que a mi hijo lo abordaron en el río y lo tiraron y después la canoa vino a la deriva”.
Esa noche estaban pescando este Esteban, dice Pablo, junto con su padre. “Yo los encontré tipo las 7 de la mañana y los miré fijo y está vez no me repugnantiaron, no me sostuvieron la mirada,”.
Antes de eso la tía de Pablincho, su madre y vecinos de la bajada fueron hasta una ranchada de pescadores “A las cuatro nos subimos a las canoas y fuimos hasta el monte a los gritos —«¡Pablincho!; ¿Pablincho!»— y nada. Tocamos las puertas de los ranchos y nadie salía. Después nos enteramos que Esteban fue a la casa de una pescadora, María, a pedirle plata al hijo de ella. Le dijo que se tenía que ir por que la policía lo iba a buscar, y nos dijeron que se hizo un bolso y se fue de la casa. Volvió para votar, sabía que no lo buscaban”.
Pablincho no aparecía. “Hicimos la denuncia por paradero pero no lo buscaban, así que con a un par de pescadores empezamos a recorrer la zona. Ibamos lugar por lugar entre bancos de arena, pasando por remansos y pajonales, barrimos las canchas y pasábamos de Villa Constitución a San Nicolás por toda la costa. A los doce días el cuerpo lo encontramos en el canal, Estaba desnudo”. Entonces Pablo descarga sus dudas de baqueano.
“Y si le sacaron un revólver y le dijeron «sacate la ropa y tirate al agua»? El cuerpo salió rápido y es posible que no tuviera agua en los pulmones. El río te expulsa distinto si te ahogas, debería haber salido en San Nicolás o más allá. El río es traicionero siempre. El sabía nadar pero si te tiran te podes ahogar igual y el agua está fría. Si querés matar una persona la tiras al río y listo”.
La embarcación se la llevó “Prefectura” y aún está secuestrada. La familia fue a Fiscalía a plantear sus dudas. pero no tuvo eco. “Este hombre Esteban nos amenazó y casi nos acuchilla, amenazó a Pablincho muchas veces y cuando yo lo cruzo en Pueblo Esther me evita. A Fiscalía le mostramos el video de las amenazas, pero nos dijeron que eso no alcanzaba para citarlo, no citaron a nadie. Tampoco a mi . Otros dijeron que no vieron nada”.
El cuerpo de Pablo Agustín Rodríguez ingresó como NN al Instituto Médico Legal, pese a que Pablo lo encontró y tenía el DNI de su hijo pero lo ingresaron sin documentos. “No me lo dejaron ver, me lo entregaron a cajón cerrado”, dijo Pablo.
Fiscalía concluyó por el momento que el cuerpo “no presenta lesiones violentas y aclararon que “la familia se reunión con la fiscal Valeria Piazza y les dijo que no hay indicios de que se produjo un hecho doloso. La pericia de luminol en la lancha dio negativo y el exámenes de alcoholemia dio positivo”. El Certificado de Defunción acredita que la causa de muerte es “indeterminada” y se espera el examen de diatomeas para corroborar si se ahogó o no.
Sus padres se lamentan: “Queremos justicia, pero somos pobres, ¿Quien nos va a escuchar?” mientras la correntada les trae el recuerdo del hijo muerto y la duda ;”¿Lo mataron quienes nos amenazaron?”, se preguntan.