Las Parejas.— A dos meses del crimen de Bárbara Simón, la adolescente de
17 años que fue degollada en el centro de esta ciudad cuando regresaba de la casa de su novio a su
hogar, la causa no cuenta con detenidos ni imputados y la investigación policial tampoco parece
enfilarse hacia una hipótesis contundente sobre el motivo por el cual la mataron. El expediente,
que se tramita en el juzgado en lo Penal de Cañada de Gómez, ahora a cargo de Jesús Rizzardi,
refleja que nada ha sido descartado dentro de una amplia gama de posibilidades. Ni siquiera el
robo, un móvil que en un principio los efectivos de la comisaría 2ª habían dejado de lado.
Desde aquella fatal madrugada del 14 de junio hasta el
momento hubo varias personas en la mira de los investigadores. Por lo general fueron jóvenes
vinculados al uso de estupefacientes, portadores de armas blancas y hasta alguien que parece no
tener sus facultades mentales en orden. Mientras tanto, la familia Simón y los demás vecinos de Las
Parejas siguen preguntándose quién y por qué mató a Bárbara.
Marcelo, el padre de la adolescente, trabaja en una
metalúrgica y para mejorar sus ingresos tiene un kiosco en su propia casa. La familia es muy
conocida y son considerados buenos vecinos, al igual que lo era Bárbara, "una piba excelente",
coinciden todos. Esa es la imagen que se recoge en Las Parejas. Entonces, ¿qué motivo o razón pudo
desencadenar el homicidio?, se preguntan los policías, el juez de Instrucción y cada uno de los 15
mil pobladores de esta ciudad.
Para el abogado de la familia, Norberto Olivares, el crimen
de Bárbara fue un hecho casual. El homicida, según él, tiene vinculación con la noche y con el
tráfico de drogas. Esto fue lo que le transmitió al juez en el último encuentro que
mantuvieron.
Reclamos. Olivares sumó a ese comentario el pedido de algunas pericias puntuales
que permitirán recabar pruebas que lleven al esclarecimiento del hecho. En ese sentido, el letrado
solicitó puntualmente un careo entre una de las personas que estuvo demorada por el caso y un
vecino de la ciudad que parece conocer algo.
Al respecto, el abogado contó que ese sospechoso declaró
que en la madrugada en la que mataron a Bárbara regresó a su casa las 3 de la madrugada, cuando hay
un testigo que dijo haberlo visto llegar a las 6. Y requirió que a esa misma persona se le extraiga
sangre para comparar su patrón genético con el obtenido de los restos hallados en el cuerpo de
Bárbara. "Solicitamos también una ampliación de la declaración informativa de esa persona además de
algunas diligencias que creemos oportunas para la investigación de la causa", amplió Olivares.
El letrado dijo además que a su opinión el trabajo
investigativo tuvo líneas de hipótesis variadas pero sin un sentido común. "Esto es lógico porque
no se descarta nada en cuanto a la acumulación objetiva de la prueba. Pero no vemos orientación
alguna hacia un punto central cuando hay elementos en el sumario relacionados con el narcotráfico
que ameritan que eso suceda".
También dijo Olivares estar a la espera del resultado de
las pericias que se llevaron a cabo para rastrear las llamadas que ingresaron y salieron desde el
teléfono celular de Bárbara que desapareció la misma madrugada en que se cometió el crimen. Vale
recordar que el único testigo que hasta hace pocas semanas se consideraba "clave", porque dijo
haber visto el momento cuando la mataban, se desdijo se esa declaración cuando aún estaba a cargo
de la causa la jueza Ana María Bardone, quien acaba de jubilarse.
Dos meses. El pasado jueves se cumplieron dos meses del crimen de Bárbara. Por
eso, los familiares y amigos de la adoelscente realizaron una nueva marcha y repitieron su pedido
de justicia. Más de dos mil personas caminaron desde la plaza principal de Las Parejas hasta la
comisaría 2ª. La amplia convocatoria sumó a comerciantes, trabajadores y a docentes de la ciudad.
Hubo, además, un fuerte pronunciamiento en contra de la inseguridad. "El apoyo del pueblo fue
unánime, todos quieren saber quien mató a mi hija", confió ese día Luisa Simón.
"Poco a poco se me termina la paciencia y entiendo que el
juez ya debería ir cerrando alguna hipótesis concreta. Yo entiendo que la justicia está en
condiciones de darme alguna respuesta", añadió la madre de la adolescente asesinada.
La noche en que ocurrió el crimen, Bárbara les dijo a sus
padres que se iba a bailar con unas amigas a un boliche. Pero en cambio pasó la noche en la casa
del novio. Alrededor de las 5.30, cuando ella regresaba caminando a su hogar, fue atacada en la
calle 23. Tras ser golpeada, la chica recibió un profundo corte de unos siete centímetros en el
cuello con una cuchilla de unos 30 centímetros de hoja, que el homicida arrojó al techo de una casa
contigua al sitio del asesinato.
Quien primero observó el cuerpo de Bárbara fue una parejita
que ocasionalmente pasó por el lugar. La pericia médica policial y posterior autopsia detectó
restos del matador en las uñas de la joven. El juez Rizzardi está a la espera ahora de los estudios
de esas muestras para empezar a cotejar con las de los presuntos sospechosos.
En ese sentido, el padre de Bárbara suplicó en la marcha
del último jueves que "todo aquel vecino que haya visto o sepa algo se animen a declarar. Yo sé que
alguien tuvo que haber visto algo", concluyó.