Dos ingeniosos ladrones vaciaron una inmobiliaria
"¿Acá se activó la alarma?", les preguntaron los policías, ayer al mediodía, a dos jóvenes vestidos
con pulcritud que estaban en la puerta de una inmobiliaria del centro de Villa Gobernador Gálvez.
"No se preocupen, somos de una empresa de seguridad y ya resolvimos el inconveniente", respondió
con convicción uno de los muchachos.
17 de julio 2008 · 01:24hs
"¿Acá se activó la alarma?", les preguntaron los policías, ayer al mediodía, a
dos jóvenes vestidos con pulcritud que estaban en la puerta de una inmobiliaria del centro de Villa
Gobernador Gálvez. "No se preocupen, somos de una empresa de seguridad y ya resolvimos el
inconveniente", respondió con convicción uno de los muchachos. A los uniformados les pareció
creíble la contestación y los dejaron marchar, pero un rato después entraron al local y se
percataron de que habían sido engañados: los dos hombres acababan de asaltar el comercio, donde
embolsaron 6 mil pesos.
El atraco ocurrió en la inmobiliaria Papalardo, situada en
Avellaneda 1978 de Villa Gobernador Gálvez. Cerca de las 11.30 de ayer sólo estaba en el negocio
Natalia G., una empleada de 30 años. Su compañero Leonardo, de 27, había salido para realizar
algunos trámites bancarios.
La mujer estaba detrás del mostrador, sentada en uno de los
escritorios, cuando aparecieron dos hombres vestidos con trajes. "Queremos saber el precio de un
lote", inquirió uno de los recién llegados en un tono amable.
Natalia G. apenas pudo balbucear la respuesta. Uno de los
clientes se introdujo en la oficina y exhibió un arma de fuego. "Dame la plata y quedate quieta",
le ordenó el intruso. Asustada, la empleada se incorporó y fue obligada a caminar en dirección a
las oficinas ubicadas en la parte trasera del local. Poco después, la mujer terminó en el baño con
las manos atadas con precintos plásticos.
Entonces, los malhechores comenzaron a buscar el efectivo.
"¿Dónde está la plata?", fue la siguiente pregunta de los maleantes. "Está en los cajones de uno de
los escritorios de adelante. Llévense todo, pero no me hagan nada", suplicó la trabajadora, según
contó su compañero Leandro a La Capital. "Espero que sea cierto, porque si no te matamos",
contestó entonces uno de los maleantes en un tono intimidante.
Los hombres fueron en busca del dinero. Revolvieron los
cajones hasta que encontraron la plata, pero a raíz de sus desenfrenados movimientos no se dieron
cuenta de que habían puesto en funcionamiento la alarma. "Se activa al abrir los cajones", explicó
Leonardo.
Simulacro. El alerta se escuchó primero en la empresa de seguridad y
después en la inmobiliaria. El sonido apuró a los malhechores a marcharse, pero en la puerta del
local se toparon con los policías que arribaron al lugar.
Los ladrones no se inmutaron cuando estuvieron frente a los
uniformados. "¿Se activó la alarma?", interrogó uno los efectivos. "Quédense tranquilos. Trabajamos
para una empresa de seguridad y ya arreglamos el problema", contestó uno de los asaltantes, según
el relato del empleado.
Al parecer, a los efectivos les pareció veraz la contestación y por eso
dejaron que los asaltantes se marcharan. Los policías se quedaron merodeando en la cuadra y unos
minutos después, al entrar a la inmobiliaria, se enteraron de que habían pecado de ingenuos cuando
distinguieron a Natalia amarrada en el baño y en medio de una crisis de nervios. Ya era tarde, los
astutos maleantes se habían esfumado con los 6 mil pesos de la recaudación del negocio. l