Una familia del barrio Triángulo sufrió dos balaceras contra su casa en menos de 24 horas. Una fue en los primeros minutos del domingo y la otra al atardecer. En los dos había personas en la casa y una bala pasó muy cerca de donde estaba sentado un chico de 15 años. La familia es propietaria, sus integrantes aseguran no tener problemas con nadie y no entienden la motivación de los ataques.
En los últimos días el foco de la problemática de las balaceras en la ciudad se centró, por la trascendencia del hecho, en el disparo contra el Centro de Justicia Penal de Rosario en la previa al juicio a Los Monos. Lo cierto es que mientras tanto muchas familias de los barrios rosarinos continúan a diario expuestas al riesgo de las balas que atraviesan viviendas.
En esta ocasión fue una familia de barrio Triángulo, que sufrió dos ataques a balazos consecutivos en 18 horas. El frente de la casa de Teniente Agneta al 3100 quedó marcado por los 11 balazos que alteraron la tranquilidad familiar. Al momento solo saben, por lo que vieron algunos testigos, que los agresores eran un hombre y una mujer que se movían en una moto roja.
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El frente de la casa de Teniente Agneta al 3100 quedó repleto de balazos por las dos balaceras ocurridas el domingo.
Sebastián Suárez Meccia
"No se entiende, no hay razón. Mi vieja es laburante, nosotros estudiamos", dijo Pablo en a La Capital, parado frente a la pared de su casa, ahora repleta de balazos. El chico tiene 19 años y además de estudiar es operador de la FM Aire Libre Radio Comunitaria, ubicada a unos 400 metros de su casa.
El primer hecho fue a las primeras horas del domingo. Pasadas las 0.30 la madre del chico estaba mirando televisión cuando escuchó ruidos en el patio delantero de la vivienda. Al asomarse por el ventiluz de la puerta, y a pesar de la oscuridad, alcanzó a ver los movimientos de una silueta. Apenas pudo ver que la persona volvió sus pasos hacia atrás y se subió a la moto. Después se escucharon los disparos. Fueron cuatro, de calibre 11.25, y dieron contra la pared de la casa.
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Todavía con la incertidumbre y sin haber realizado la denuncia, unas horas después se repitió un hecho con características similares. Corría el atardecer del domingo cuando pasadas las 18.30 volvieron a escucharse los disparos.
"Mi mamá estaba limpiando el patio atrás. Entre las bombas de estruendo por el clásico se escucharon los tiros", contó Pablo. Esta vez fueron 7 balazos de calibre 9 milímetros, de los cuales uno impactó por la persiana de la ventana e ingresó en la habitación de los chicos. Allí estaba el hijo menor de la familia, de 15 años, sentado en la computadora y a pocos centímetros del recorrido de la bala, que impactó en la otra pared de la habitación.
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Sebastián Suárez Meccia
"Acá no hay problemas en la cuadra. Salvo la casa de enfrente que es alquilada somos todos vecinos del barrio de toda la vida", contó Pablo. A su vez, aseguró no entender el motivo del ataque, si fue por una confusión o si alguien intimidó a la familia para quedarse con la vivienda. "Estábamos esperando alguna nota como suelen hacer, porque así con los tiros no entendemos qué pasa", dijo el chico.
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Este lunes iban a realizar la denuncia a Fiscalía. Sin embargo por el momento la información precisa sobre los autores del hecho o un posible móvil es escasa. Los vecinos vieron que fue una pareja de un hombre y una mujer que se movían en una moto roja y había estado dando vueltas por el barrio.