Policiales

Dictan falta de mérito a un policía vinculado a un oscuro homicidio

Damián Melgarejo, de 22 años, murió tras recibir un disparo por la espalda cerca del Parque del Mercado, cuando bajó de una moto para preguntarle una dirección a una pareja. Eso fue lo que contó el amigo que lo llevaba en el rodado. A la misma hora, y en el mismo lugar, un policía admitió que efectuó cuatro disparos al aire cuando dos hombres se acercaron...

Lunes 30 de Marzo de 2009

Damián Melgarejo, de 22 años, murió tras recibir un disparo por la espalda cerca del Parque del Mercado, cuando bajó de una moto para preguntarle una dirección a una pareja. Eso fue lo que contó el amigo que lo llevaba en el rodado. A la misma hora, y en el mismo lugar, un policía admitió que efectuó cuatro disparos al aire cuando dos hombres se acercaron en una moto y él pensó que iban a asaltarlo, mientras caminaba acompañado por su hermana. Que el efectivo fuera el autor del disparo mortal fue la única explicación posible durante los siete meses en que estuvo detenido. Pero ahora, en un giro sorpresivo de la causa, una jueza le dictó la falta de mérito al considerar no demostrado que el crimen y el incidente narrado por el policía estén conectados.

El policía Damián S., de 25 años, fue vinculado al caso porque un vigilador del Parque del Mercado lo vio alejarse caminando de la esquina donde se escucharon varios disparos seguidos la noche del 26 de agosto de 2008. Cuando el uniformado fue llamado a declarar como un testigo más, reconoció que él mismo había detonado cuatro veces su arma reglamentaria en ese lugar, aunque sostuvo que los tiros fueron "al aire". Dijo que se retiró de allí con su hermana sin saber que un joven había caído muerto de un balazo a sólo unos metros de allí.

A partir de ese momento quedó detenido por un crimen confuso del que ahora fue casi desvinculado, con un falta de mérito que dictó en su favor la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara. La medida significa que no hay pruebas para procesarlo, pero tampoco para despegarlo del hecho. Si bien está en libertad, permanece ligado al proceso por si aparecen nuevas pruebas. La resolución no está firme y puede ser apelada por la fiscalía.

La jueza consideró que no se reunieron elementos suficientes para asociar al policía con la muerte de Melgarejo. Lo extraño es que los siete meses de investigación tampoco ofrecieron otra hipótesis. Cómo pudieron los incidentes de víctima e imputado coincidir en el tiempo y el espacio, sin relacionarse, es una incógnita que la resolución deja abierta.

Sólo un arma. Los disparos se escucharon cerca de la 1 de aquel día en Nalé Roxlo y Gutiérrez. La esquina está justo en el extremo noroeste del Parque del Mercado, el complejo deportivo que se alza detrás de las torres del Fonavi de Grandoli y Gutiérrez. Un vecino que vive en el pasaje 414 al 4800 (a la misma altura de Grandoli) contó que escuchó "seis o siete disparos" y, al levantar una cortina, vio pasar a una persona quejándose. Enseguida oyó el rugido de una moto que se alejaba.

Como él, otros vecinos escucharon lo mismo, vieron a un muchacho desplomado junto a un Renault 12 gris y llamaron a la policía, que encontró el cuerpo de Melgarejo tendido boca abajo en ese pasaje. Tenía una herida de bala con un orificio de entrada en la espalda y de salida en el pecho. Según el acta policial, los agentes de la Patrulla Urbana encontraron junto al cuerpo un revólver de juguete. En el lugar no se recogieron casquillos de balas. Tiempo atrás, según la misma policía, el muchacho había estado detenido nueve meses en una comisaría por un robo a mano armada.

Primera clave. El dato decisivo para orientar el caso lo brindó un policía que prestaba servicio de vigilancia adicional en el Parque del Mercado. Contó que a la 1, cuando estaba en su oficina, escuchó "entre ocho y nueve detonaciones seguidas, como si fueran de una sola arma". Salió a recorrer el predio y vio pasar a una pareja —"caminando, no corriendo", aclaró— por Gutiérrez. Advirtió entonces que "el sujeto era un policía del barrio al que conocía de vista como Roque". Todos los testigos coincidieron en que los tiros fueron continuos y "de una misma arma".

Lo llamativo es que, según el custodio, cuando se dirigió a la comisaría 11ª para referir lo que había visto encontró al mismo policía sentado en un patrullero que, según le dijeron allí, estaba por salir hacia el lugar de los hechos. Sin embargo su nombre, así como su presencia en la seccional o en el patrullero, no figuran en los registros policiales del caso. La razón de esa no documentada presencia del agente en el lugar aún no fue aclarada.

La jueza Pérez Vara les pidió a los policías de Asuntos Internos que lo identificaran. El policía fue ubicado y declaró que volvía caminando con su hermana de guardar su moto en un garaje cuando "de repente, del lado opuesto de la vereda del Mercado, pararon dos masculinos en una moto". El que iba sentado detrás se bajó y el agente S. vio que "tenía en la mano algo, al parecer un arma de fuego". El policía dijo que escuchó "dos o tres disparos" sin advertir quién los efectuó porque estaba oscuro, pero los interpretó como una agresión y entonces realizó "cuatro disparos al aire para que cesaran, tras lo cual el que se bajó de la moto salió corriendo y el otro se dio a la fuga". Relató que luego fue a la comisaría 11ª y explicó lo que había pasado, pero que allí le respondieron que no tenían registrado ningún incidente y le dijeron que volviera a su casa.

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