POLICIALES

Una lluvia de sangre y plomo despedazó los sueños de una familia de Vía Honda

Ocurrió el martes a la tarde y los parientes de Carlos Alberto Ramos no se cansan de jurar que son ajenos a cualquier conflicto

Miércoles 23 de Diciembre de 2020

Patagones es una de las calles que mejor pinta la pobreza extrema y sostenida de la Vía Honda, sin dudar uno de los barrios más empobrecidos de la ciudad. Estrecha y serpenteante como una víbora, en paralelo a las vías del ferrocarril Belgrano, la calle surca el barrio desde Garibaldi hasta la canchita de calle Deliot. Muchas veces como callecita y otras como pasillo ancho. A lo largo del trayecto todo es por aproximación. “Lo que usted dice fue a la altura del pasillo donde está el caballo. Ahí pregunte porque con el auto no va a poder pasar. Va tener que dar la vuelta por la canchita. Ahí le van a decir”, fue la mejor orientación que pudo dar una vecina del barrio. En donde Patagones al 3900 se hace más pasillo que nunca el martes a las 17.30 dos sicarios entraron a una más que humilde casa y asesinaron a balazos a Carlos Alberto Ramos, de 45 años. Nuevo homicidio en la ciudad que suma 203 víctimas en hechos de sangre en 2020. También hirieron a su hijo Facundo, de 19 años, en uno de sus brazos; a su esposa Susana, de 48, le pegaron un culatazo en la cabeza y a Andrés, un amigo de Facundo, un disparo en la espalda.

“Llegaron pidiendo plata. Nosotros estábamos por tomar mate en el patio a la sombra y llegaron dos pibes que se metieron en el patio. Eran tres, porque uno se quedó haciendo campana en el pasillo. Pedían plata. Pedían plata. Qué plata le íbamos a dar si no tenemos. Miré el baño que tenemos (señalando a una habitación desvencijada con un inodoro que se cerraba con una chapa oxidada apoyada), si tuviéramos plata no tendríamos eso. Cuando yo los vi, les salí al cruce con un cuchillo y los retuve en la puerta. Pero ahí uno empezó a disparar. Mi marido estaba detrás del baño se cruzó para meterse en la casa y le dispararon. Lo corrieron adentro de la casa. Murió al lado de la heladera. A mi hijo (Facundo) le pegaron dos balazos en el brazo y a mí un culatazo en la cabeza. Me dieron cuatro puntos de sutura”, explicó Susana, viuda de Ramos y madre de Facundo, al narrar el asesinto.

“Fue a las 17.30, a plena luz del día. Llevaban puesto barbijos. El que más disparó temblaba como loco malo. Se han equivocado de casa”, explicó la mujer. Solo en el patio de la casa quedaron marcados diez elementos balísticos derivados de la balacera. Un chorro de sangre sobre la tierra proyectaba el recorrido realizado por uno de los heridos. Tras desatarse el vendaval de sangre y plomo un vecino con auto cargó a los heridos hasta el Hospital de Emergencias. Ramos fue el que peor estaba. Tenía múltiples heridas en el tórax y el abdomen. Murió una hora y media después de ingresar a la guardia. Susana tenía un importante traumatismo por un culatazo y recibió cuatro puntos de sutura. Facundo recibió heridas en el antebrazo y el brazo izquierdo. Andrés una herida de bala en la espalda.

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Vivir y morir en Vía Honda. La traza del ferrocarril Belgrano divide a la Vía Honda en dos barriadas bien marcadas. De la vía hacia Avellaneda el ambiente es de barrio pobre, con carencias, pero laburante. Claro está que ese “panorama alentador” no está exento de violencia. Entre el 1º de marzo de 2019 y el 20 de febrero de este año, cuatro personas fueron asesinadas en las inmediaciones de Manantiales y 24 de septiembre, donde los vecino se cansaron de denunciar la existencia de un punto de venta de drogas. Así fueron asesinados a balazos Emilse Sosa, de 16 años, y Miguel Ángel Quintana, de 50 (el 1º de marzo de 2019 en un ataque demencial que además tuvo tres heridos); Juan Manuel Arias, de 27 años (el 15 de septiembre de 2019); y Dora Quiroga, de 63 años (el 8 de febrero 2020). Cuatro muertos en once meses.

De las vías hacia Rouillón se levanta la parte mas empobrecida de la Vía Honda, que se desarrolla sobre un modesto pavimento. Un territorio en el que los carros de tracción a sangre humana exponen la supervivencia de cartoneros y cirujas. El segmento donde aparecen todas las carencias. Falta de empleo y ausencia parcial de todos los servicios son los denominadores comunes. El lugar geográfico por excelencia para la referencia es la canchita de fútbol que está en la manzana de Cerrillos, Patagones, la prolongación de Biedma y Deliot. En inmediaciones a la canchita, sobre Patagones, este año fue asesinado a machetazos Brandon Miguel Soraire (el jueves 3 de septiembre) y en los últimos meses se produjeron un sinnúmero de ataques a balazos sobre viviendas y domicilios. Dos postales de un mismo barrio conectadas por pasillos que cruzan las vías del Belgrano.

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Víctima de barrio pobre. Carlos Alberto Ramos se asentó hace dos décadas en una humilde vivienda sobre Patagones, entre la prolongación de Biedma y Presidente Quintana, con el fondo hacia las vías del Belgrano. Todo delimitado con alambre y con un chapón como puerta en punto donde Patagones se hace pasillo amplio por el que no entra un auto. En la casa de los Ramos todo parece pobre. Un generoso patio de tierra con buena sombra. Una humilde casa de material. Según se pudo reconstruir el martes alrededor de las 17.30 un Peugeot 308 color gris con cuatro personas se estacionó detrás del arco de la canchita que da a la extensión de Biedma. Tres hombres bajaron y caminaron unos 50 metros hasta el pasillo donde vivía Ramos. Uno se quedó haciendo de campana y dos entraron a la casa corriendo el chapón que hacía las veces de puerta. En el patio de la casa estaban al menos media docena de personas. Entre ellos una anciana de más de 80 años.

Susana, la esposa de Ramos, estaba sentada de frente al ingreso y vio como venía la jugada. Cuando los dos hombres armados, y con su rostro cubierto con barbijos, ingresaron la mujer los recibió con un cuchillo Tramontina en mano. “Llegaron pidiendo plata. Dame la plata. Venimos a buscar la plata”, recordó Susana. Inmediatamente de ocurrido esto se desató un pandemónium a sangre y plomo. “Uno, el más morochito de ellos, empezó a disparar. El otro yo creo que no tenía balas, porque yo lo presionaba con el cuchillo a la panza y él me dio un culatazo en la cabeza”, explicó la mujer. “Temblaba como loco malo de lo nervioso que estaba”, agregó. “Mi marido (Ramos) estaba detrás del baño, se quiso cruzar para entrar a la casa y ahí le dispararon a él. Y después lo corrieron dentro de la casa. Murió al lado de la heladera”, comentó. Susana no se cansaba de jurar que ellos no tenían problemas ni deudas con nadie.

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Una vez que los sicarios terminaron su faena corrieron hasta el auto y fugaron buscando la salida por Cerrillos hacia calle Deliot. “Llegan, se meten en una casa que nada que ver y te matan. Se te meten y te matan. Se equivocan de casa y te matan. No se puede vivir así”, repetía la más anciana de las mujeres. Los maleantes no se llevaron nada. Vecinos de las inmediaciones comentaron que a unos 50 metros de la casa atacada residen familiares políticos de un detenido de alto perfil ligado a la narcocriminalidad. El homicidio es investigado por el fiscal Patricio Saldutti quien comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que trabajaran en territorio buscando testigos y cámaras de videovigilancia públicas o privadas que a simple vista no se visualizaban.

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