Cada audiencia sobre el asesinato de Ivana Garcilazo va alejando a los acusados del costado folclórico de una ciudad que vive el clásico enfrentamiento entre clubes al límite de la pasión y los va acercando a más a lo irracional y a lo delictivo. En poco más de dos horas el fiscal Gastón Avila acusó a Juan José “Tuerca” Masson como coautor de homicidio agravado por ser cometido en ocasión de espectáculo deportivo, la misma calificación por la que fue imputado el profesor de educación Ariel Cabrera. La coautoría implica que el fiscal no hace, al menos por el momento, una diferenciación sobre quien arrojó la piedra que mató a esta hincha de Rosario Central cuando regresaba a su casa tras ver el clásico en el Gigante de Arroyito. “Quizás nunca sepamos cual fue la piedra que la mató”, dijo el fiscal. Para la acusación fueron los tres. La defensa centró su estrategia en que si bien Masson pudo estar en el lugar de los hechos no arrojó piedras. “Podría ser tratado más como un testigo que como un imputado”, dijo el abogado Luciano Zizele. La jueza Melania Carrara dictó para Masson prisión preventiva por el plazo de ley. Es decir al menos dos años.
El jueves pasado, después de que su casa de Humberto Primo al 1900 fuera allanada y la casa de su hermano en Catamarca al 3400 quedara con custodia policial, el Tuerca Masson se presentó con un abogado en la sede de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de calle Lamadrid al 500. Así fue que se redondeó con nombres y apellidos quienes fueron los tres atacantes de Ivana el 30 de septiembre pasado en inmediaciones de Ovidio Lagos y Montevideo. Para la acusación los atacantes fueron el docente de química Damián Reifenstuel, quien se mantiene prófugo en Bolivia; el profesor de Educación Física Ariel Cabrera, ya imputado; y Massón.
Habilitando la opción que da el proceso penal santafesino de que los familiares de las víctimas puedan hacer uso de la palabra en cualquier momento de las audiencias esta vez fue el turno de Alejandra, la mamá de Ivana. En la audiencia de Cabrera habían sido Raúl, el padre de Ivana, y Daniel, la pareja, quienes interpelaron al acusado.
“Pretendo que el asesinato de Ivana no quede en vano. Ya hay una condena social. La condena espiritual entiendo que también. Lo que pido es una condena ejemplar de la justicia que sirva de ejemplo para que nadie tenga que pasar por lo que estamos viviendo”, dijo la madre dirigiéndose a la jueza Carrara. Al terminar la frase se derrumbó en medio de un shock de llanto. Tanto fue el impacto que Alejandra debió ser sostenida y retirada por dos efectivos policiales mujeres que estaban en la custodia de la sala dando un marco de dramatismo a la que ya era una audiencia tensa.
La audiencia
Este sábado, tras una serie de cabildeos, Massón se sentó junto a su abogado a escuchar la sólida acusación en boca del fiscal Avila, quien presentó 39 evidencias que pusieron en jaque cualquier coartada expuesta por la defensa del Tuerca, un hombre de 40 años que ante el tribunal se presentó como una persona que se gana la vida junto a su padre vende bolsitas de polietileno a negocios de la ciudad. Dijo que tiene una hija de 21 años con la que no convive. Como los otros dos sospechosos es socio de Newell's.
Desde afuera del Centro de Justicia Penal podía escucharse los gritos pidiendo Justicia de familiares y amigos de la hincha de Central atacada tras el último clásico. Entre las personas que se acercaron a apoyar a la familia Garcilazo estuvo Edgardo Orellano, padre de Carlos “Bocacha”, el joven muerto en febrero de 2020 cuando fue a bailar a un boliche en inmediaciones de la estación Fluvial.
Hubo tres testimonios que sobresalieron en la audiencia. El del apodado “Hacha”, hermano del Tuerca y dueño de la casa en la que se juntaron a ver el partido, y la de dos hombres que participaron de la juntada pero no compartían los colores con Reifenstuel, Cabrera y Massón. Uno de estos testigos ajenos al mundo Newell's indicó que durante el partido Hacha, Tuerca, Reifenstuel y Cabrera “consumieron mucho alcohol, fumaron flores de marihuana y tomaron cocaína”.
Y que una vez finalizado el partido dijeron “ahora salimos y si tenemos suerte nos peleamos con alguno”. El testigo dijo que les advirtió: “No sean pelotudos. A ver si matan a alguien y terminan 30 años en cana”. El fiscal aclaró que que hayan consumido drogas no es un agravante “pero si sirve para entender el contexto en el que se dieron los hechos”.
El otro testigo ajeno a la pasión de la lepra indicó que Tuerca, Reifenstuel y Cabrera “parecían más amigos entre ellos que con el dueño de casa”, en alusión al apodado Hacha. En cuanto a este último el fiscal indicó que fue una pieza importante a la hora de “entorpecer la investigación ya que engañó a los testigos mencionados”, que querían presentarse para contar lo sucedido, “diciéndoles que su hermano (por el Tuerca) se estaba asesorando para entregarse” o en su defecto “se había entregado a la policía pero desde la Justicia no habían advertido a la prensa”. En la misma actitud incurrió la compañera de Hacha. Vale destacar que Hacha, al tener lazo cosanguíneo, no tenía obligación de incriminar a su hermano.
>>Leer más: Crimen de Ivana: indicios de que el docente prófugo cruzó a Bolivia
79594826.jpeg
Edgardo Orellano, padre de "Bocacha" se acercó al Centro de Justicia Penal para apoyar a Rubén Garcilazo y su familia.
Foto: Celina Mutti Lovera.
Una juntada de seis
Ahora se sabe que el sábado fueron seis las personas que se juntaron en una casa de Catamarca al 3400 a ver el clásico. La casa es de Hacha, comerciante, quien invitó a otros dos amigos; además a la reunión fueron invitados su hermano Tuerca, Reifenstuel y Cabrera. Al menos los cuatro ligados al mundo de la lepra compartían un grupo de mensajería por la red social Whatsapp.
Los testimonios de los amigos de Hacha fueron determinantes para entender la dinámica de los sucedido. Uno de ellos dijo ser hincha de Boca y que lo invitaron a ver el clásico como una especie de cábala ya que cada vez que había visto un partido de Newell´s con ellos la lepra había ganado. El otro se presentó como una persona que raramente había ido a la cancha. El nexo entre los dos grupos era el dueño de casa.
El fiscal, como ya lo había hecho en la audiencia acusatoria contra Cabrera, ubicó a Tuerca Massón, a partir de información de la Dajudeco sobre el impacto en antenas telefónicas, en la casa de su hermano hasta minutos después de la finalización del clásico. Y luego, alrededor de las 19.22, siete minutos después del crimen de Ivana, una antena captó su celular en inmediaciones de 3 de Febrero y Suipacha. “En una secuencia en la que se lo ve yéndose de la escena”, según explicó fiscal durante la acusación.
A partir de lo sucedido los dos testigos que tenían un trato diario con Hacha, comenzaron a notar que el hombre estaba “distante” o “deprimido”. Cuando el caso comenzó a ganar notoriedad en los medios de comunicación los dos hombres comenzaron a sospechar. Más aún cuando las imágenes Reifenstuel y Cabrera fueron difundidas en por la prensa. “Esos son los dos tipos con los que comimos. Hay que hablar con el Hacha. Están buscando a un tercero. ¿No será el hermano?” se preguntaron allá por el 10 de octubre.
Cuando fueron a hablar con Hacha el hombre los evadió. Y les dijo: “Mi hermano me dijo que estuvo (al momento de la agresión) pero no tiró piedras. Y yo le creo. Está buscando abogado para presentarse y aclarar todo. Está todo controlado”. Ante la insistencia de los testigos la cuñada de Tuerca les dijo la semana pasada que “se había entregado” pero que no salía en la prensa por el feriado largo.
>>Leer más: Crimen de Ivana: entretelones de una pesquisa con fuerte participación ciudadana
Finalmente los testigos desoyeron los dichos de la familia Massón y se presentaron ante la Fiscalía dando un aporte contundente a la investigación de Avila. Otro detalle que aportaron fue que Tuerca siempre había usado barba tupida y al presentarse en AIC estaba afeitado al ras y requería ser sometido a una rueda de reconocimiento. Una rueda que no se efectuó el jueves pasado y que el fiscal, en principio, descarta realizar ante la contundencia los elementos que tiene, entre testimonios y pruebas objetivas, como las pericias sobre el impacto de celulares en las antenas.
79594817.jpeg
Familiares y amigos de Ivana Garcilazo se acercaron para reclamar Justicia por el asesinato de la hincha de Rosario Central.
Foto: Celina Mutti Lovera.
Porqué no testigo
A su tiempo la defensa de Massón, en manos del abogado Zizele, atacó la calificación fiscal aduciendo que no había elementos para acusar a Tuerca, quien “no tiene nada que ver con el hecho”. Pero lo más interesante estuvo dado cuando dijo Zizele que Massón “podría ser un testigo eventual de lo ocurrido y no como imputado” ya que estuvo en el lugar “pero no está acreditado en ningún lado que haya arrojado piedras”. También pidió que la prisión preventiva fuera acotada a 60 días y no por al menos dos años como requirió el fiscal.
A la hora de la resolver la jueza Carrara le dio la derecha a la fiscalía y a la querella, que en manos de Marcos Cella se reservó el derecho a poder requerir un cambio de carátula. La querella entiende que hubo un plan criminal organizado que actuó con premeditación y alevosía contra una mujer. Carrara destruyó los argumentos de la defensa, que calificó como “mera disconformidad”, y resaltó el trabajo fiscal que aportó “evidencia con carga probatoria”. También criticó el hecho de que Tuerca Massón haya cambiado su fisonomía.
La jueza afirmó: “No me caben dudas sobre la responsabilidad penal (de Massón) al menos en esta instancia”. También resaltó el planteo de la querella. “Es muy importante que la jueza haya remarcado lo que planteamos como querella. Tuvo en cuenta que Ivana llevaba la camiseta de Central. Los tres acusados salieron con un plan y no les importó el resultado a pesar de que hubo alguien que les advirtió que podrían terminar presos si mataban a alguien. Salieron con un plan, sabían lo que querían hacer y lamentablemente lo concretaron”, reflexionó Cella, el abogado querellante.