"Yo pensaba darle un susto porque podía perder a mi novia Analía. Ella me golpeó
en el pecho, le mostré el arma y se me escapó el tiro". Andrés Sosa, el joven de 23 años imputado
del crimen de Gabriela Núñez, deberá confirmar o remontar esta declaración inicial el martes que
viene, cuando a pedido de su defensa se presente ante la jueza Alejandra Rodenas a una nueva
indagatoria.
Ayer en el tribunal declararon los padres de Gabriela y dos amigas muy próximas.
Una de las ellas entregó un teléfono celular para rastrear los últimos mensajes que recibió de la
joven víctima.
Las dos chicas describieron el perfil que tenía la relación de Gabriela con
Andrés, a la que fuentes judiciales aludieron como "tumultuosa". Hoy acudirán más testigos y se
levantará el secreto de sumario
La declaración policial. El miércoles 6 de agosto a la tarde Andrés Sosa narró a
dos investigadores de la Agrupación de Unidades Especiales el incidente en el que el día anterior
murió baleada Gabriela en Sucre al 1100.
El muchacho está imputado de haber gatillado el disparo a la adolescente de 16
años. Sin embargo, a los pesquisas su relato les parece poco creíble. Lo estiman una coartada para
atenuar su situación procesal.
Sosa contó a la policía que había conocido a Gabi un año atrás en un cumpleaños
y que a partir de entonces comenzaron una relación de amistad que luego derivó en un vínculo
afectivo, a pesar de que el muchacho ya tenía una relación más formal con otra chica, Analía, hacía
seis años. "Yo quería dejar a Gabriela, pero ella me pedía que dejara a mi novia", comentó.
El compromiso. Según la declaración policial, poco antes del domingo 20 de
julio, el joven le anunció a Gabi que ese día se "comprometería" con Analía. Lo hizo, según dijo,
para alejar a la adolescente definitivamente. Admitió además que en pos de ese propósito le envió a
Gabriela una foto con los anillos del compromiso. "Ella me llamó y me dijo que quería seguir
conmigo. Y me pidió de nuevo que dejara a mi novia", contó en el interrogatorio policial.
La relación, prosiguió Andrés, continuó siendo conflictiva. La noche anterior al
crimen ocurrió un incidente en el que participaron los tres jóvenes involucrados. "Analía nos citó
a Gabi y a mí en la esquina de Mendoza y Carranza para aclarar las cosas. Ahí ellas discutieron",
sostuvo Andrés. Las dos chicas, según afirmó, se conocieron en ese momento.
El muchacho contó, según fuentes policiales, que intervino en la discusión
golpeando a Gabi. Y adujo que reaccionó así porque ella, en lo acalorado de la discusión, le había
"pateado el auto", un Peugeot 206 de color negro. Al día siguiente, según admitió, ya había
decidido terminar definitivamente con la relación. Ya tenía el revólver calibre 32 ó 38 que, según
dijo, había encontrado en Oliveros.
Sosa relató los momentos previos al encuentro con Gabi. "Dejé el auto por
Mendoza. Después llegué a la esquina de Sucre y San Juan y caminé unos metros por Sucre al norte.
Me encontré con Gabriela. Discutimos, ella me golpeó en el pecho. Yo le mostré el arma y se me
escapó el tiro".
Cómo sigue. Aunque el delito atribuido a Andrés Sosa no fue hasta ahora
encuadrado judicialmente, se lo catalogaría como un crimen de tipo intencional, lo que por las
características que tuvo el hecho según lo indican relatos y pruebas implicaría la figura de
homicidio simple.
La defensa del joven se inclinaría en favor de que Andrés ratifique ante la
jueza el relato que hizo ante la policía. Al ser un joven sin antecedentes penales y al no aparecer
a primera vista agravantes como la alevosía, se estima que en caso de ser sentenciado bajo esta
figura penal podría caberle una pena cercana al umbral inferior del homicidio simple, que va de 8 a
25 años.