Policiales

Confirman parcialmente la condena a un hombre que asesinó a otro por celos

La Cámara rebajó de 15 a 14 años de prisión la pena para José Hernán Camaño, acusado de matar a Pedro Almaraz en 2014 en Fray Luis Beltrán.

Lunes 16 de Abril de 2018

La Cámara Penal confirmó parcialmente la condena a un hombre de 39 años por un crimen ocurrido en Fray Luis Beltrán por un aparente problema de celos. José Hernán Camaño había sido sentenciado a 15 años por matar a Pedro Angel Almaraz pero días atrás el tribunal de segunda instancia que revisó el fallo rebajó la pena a 14 años.

Los camaristas Guillermo Llaudet, Carolina Hernández y Carlos Carbone no aceptaron el planteo de la defensa que pidió la absolución en virtud de testimonios contradictorios y cuestionamientos a la prueba originada en escuchas telefónicas. Para los jueces las pruebas contra Camaño fueron bien valoradas por el tribunal que lo condenó en octubre último, por lo que sólo aceptaron una leve disminución de la pena.

Enseñanza

"Yo soy bien choro y te voy a enseñar que no hay que andar segundeando a una mujer ajena", le escucharon decir a Camaño la tarde del 30 de septiembre de 2014, antes de dispararle un balazo en el vientre albañil de 38 años Pedro Almaraz. El acusado, que había salido tiempo antes de la cárcel de Coronda, se acercó hasta la casa de la víctima en San Juan y Beruti de Fray Luis Beltrán, donde la llamó por su nombre.

Según la investigación, primero se asomó la mujer de Almaraz y luego apareció Pedro, que recibió el tiro a quemarropas tras una breve discusión. Herido, volvió a entrar a la precaria casa donde vivía con su esposa e hijos y se desplomó en su cama mientras el acusado se esfumó.

Desde el primer momento aparecieron como testigos clave la concubina de Almaraz y Valeria C., una vecina que mantenía una relación con el ex convicto, conocido como "Víbora".

Camaño fue detenido un año después en Rosario, de donde es oriundo y juzgado en los Tribunales de San Lorenzo en octubre de 2017. El tribunal conformado por Eduardo Filocco, Ignacio Vacca y Mariel Minetti lo condenó a 15 años por homicidio agravado por el uso de arma de arma de fuego y lo absolvió de los delitos de portación ilegal de arma de fuego de uso civil y amenazas calificadas contra la familia de la víctima.

Audiencia de apelación

El defensor público Franco Fosco apeló y en la audiencia de segunda instancia pidió revocar el fallo y la absolución de Camaño. Consideró que si bien había indicios éstos no son fuertes ni concatenados como para demostrar su autoría.

Fosco arguyó que la única testigo presencial, la viuda de Almaraz, no había reconocido al acusado en rueda de personas. Y cuestionó las pruebas surgidas de escuchas posteriores al crimen entre Valeria C. y el imputado, al afirmar que no se podía dar por sentado que el interlocutor de la mujer era Camaño. También afirmó que no estaba probado que el apodo de "Víbora" por el cual fue referido el homicida desde un primer momento correspondiera al acusado. Y además de objetar la falta de una pericia que constatara si la voz del hombre era la de Camaño, sostuvo que en el caso de que fuera el acusado tampoco surgía un dolo homicida ya que las referencias a lo sucedido lo enmarcan en un hecho accidental.

A su turno, el fiscal Leandro Lucente aseguró que los primeros datos sobre Camaño surgieron en la escena del crimen. Valeria lo vio acercarse a la casa de Almaraz y luego, tras escuchar un disparo de arma de fuego, lo vio retirarse. Otro dato fue la descripción aportada por la viuda, a quien vecinos le aportaron el apodo del sospechoso.

Tatuaje para la gilada

A partir de los datos iniciales la Policía de Investigaciones (PDI) de San Lorenzo estableció que Víbora era Camaño y que recientemente había salido de Coronda, tal como había dicho Valeria C. También pidieron intervenir el teléfono de la mujer y así captaron las conversaciones.

El fiscal señaló, entre los indicios, que de los diálogos entre Valeria y Víbora aparecía como una constante la repetición de la palabra "gil" en referencia a Almaraz, y destacó que Camaño "llevaba tatuada en su cuerpo una frase dedicada a los giles". Sobre el móvil del crimen, Lucente expuso que el primo de C. con quien vivía el imputado "le había llenado la cabeza con que la víctima tenía algo con Valeria".

El fiscal también afirmó que la mujer se reconoció en sede fiscal como interlocutora de las comunicaciones con Víbora. Sobre la rueda de reconocimiento en la que no fue sindicado por la viuda de Almaraz, Lucente dijo que Valeria señaló "sin dudas" a Camaño, aclarando que se había cortado la colita que llevaba en el pelo y estaba más flaco.

Además sostuvo que el acusado mintió al afirmar que nunca había estado en Fray Luis Beltrán ni conocía a Valeria, quien describió la frase de un tatuaje de Víbora por haberlo visto desvestido.

Pruebas

A cargo de emitir el primer voto, Llaudet adelantó que los elementos analizados no eran sólo indicios sino pruebas que permitían confirmar la condena de primera instancia. Por ejemplo, consideró probada "una clara conexión que permite determinar que el apodado «Víbora» es el autor del disparo" que mató a Almaraz "y que el portador de ese apodo es José Hernán Camaño".

También dio crédito al testimonio de Valeria C. sobre cómo vio llegar a Víbora a la casa de Almaraz y luego retirarse tras escuchar un disparo. En cambio, no le da tanto valor a las contradicciones de esta testigo apuntadas por la defensa.

El camarista también admite la validez de las pruebas contra Camaño obtenidas de las escuchas y rechaza el argumento subsidiario sobre la falta de dolo que se desprende de esas charlas en las cuales el acusado desliza que se trató de un accidente, sobre todo teniendo en cuenta que Víbora había ido dos veces a buscar a la víctima y al menos la segunda fue armado.

Respeto de la pena, el magistrado fundamentó su reducción en un año, de 15 a 14 años de prisión. Lo elevado del castigo se argumentó en cómo se desarrolló el ataque por sorpresa contra una víctima indefensa, las "razones sentimentales" que desencadenaron en el crimen, la edad de la víctima y los antecedentes del victimario: "las dos declaraciones de reincidencia y las tres penas a prisión que registra, lo cual demuestra mayor grado de reproche por cuanto ha transito tratamiento penitenciario, no ha logrando reinsertarse en la sociedad pese a su paso institucional".

El voto de Llaudet fue acompañado por el de Hernández mientras que Carbone se abstuvo de emitir opinión.

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