Un hombre fue condenado a cinco años y medio de cárcel como miembro de una banda de bonaerenses a la que le atribuyeron una serie de violentas entraderas ocurridas en 2019 y 2020 en Rosario y Santa Fe. Se trata de Ariel Rodríguez, de 38 años, quien acordó la pena mediante un procedimiento abreviado acordado entre su defensa y la fiscalía que fue homologado el miércoles por el juez José Luis Suárez.
Rodríguez estaba preso desde septiembre de 2021, cuando fue capturado en una serie de allanamientos realizados en localidades de la provincia de Buenos Aires. Era buscado como miembro de una banda desbaratada casi un año antes, en octubre de 2020, que estaba conformada por bonaerenses que viajaban a Rosario y Santa Fe para cometer violentas entraderas. En esa oportunidad también fue detenido otro hombre acusado de participar de robos perpetrados por esta banda, pero en la capital provincial.
Rodríguez fue condenado por dos atracos en casas de los barrios Echesortu, y España y Hospitales, y también como miembro de una asociación ilícita por la cual en octubre de 2020 ya habían sido imputados el presunto cabecilla, Juan Marcelo B., de 49 años, así como Juan Cruz O., de 32, y Fernando José A., de 29.
Rodríguez fue acusado por la fiscal de Investigación y Juicio Mariángeles Lagar, quien se encargó de los robos cometidos en Rosario en una pesquisa conjunta con su par santafesino Carlos Lacuadra, a cargo de los hechos ocurridos en la capital provincial.
El acusado se hizo cargo de su participación en dos atracos ocurridos el 22 de noviembre de 2019 en una vivienda de Zeballos al 3900 y otra de Saavedra al 1100. El primero de los hechos ocurrió sobre las 14.15 de ese día cuando Rodríguez ingresó con otros tres hombres y a punta de pistola llevaron a los integrantes de una familia que vivía allí hasta una habitación. Allí los dejaron maniatados con telas y cordones de zapatillas mientras se dedicaban a recorrer la vivienda en busca de objetos de valor.
Los intrusos rápidamente se dieron a la fuga con artículos electrónicos, alhajas y dinero en moneda nacional y extranjera. Entonces se dirigieron a la siguiente parada de su raíd delictivo, en Saavedra al 1100. Según los investigadores Rodríguez fue captado por una cámara de vigilancia en Dorrego al 2400.
El segundo robo fue una hora después del atraco anterior, cerca de a las 15.25. En este caso Rodríguez ingresó junto con los otros tres imputados y otras personas a la fecha no identificadas. En la casa de Saavedra al 1100 fueron hasta la habitación de la dueña, la golpearon y también redujeron a su hija, que estaba en otra habitación. Las dos mujeres fueron maniatadas con pañuelos y cordones mientras los hampones concretaban su robo.
En este último caso se llevaron dinero, una chequera del Banco Santander Río con 23 cheques en blanco, una pistola Bersa con dos cargadores, otra pistola Bagual calibre 22 corto, una tablet magnum negra y artículos electrónicos. Lagar sostuvo que al retirarse de la casa Rodríguez fue captado por cámaras de filmación ubicadas en Saavedra al 1100 y 1200.
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Una serie de robos violentos en viviendas registrada en 2020 en Rosario y Santa Fe puso el foco en una banda bonaerense que fue desbaratada en octubre de 2020. Rodríguez fue apresado en una casa de la ciudad bonaerense de Castelar mientras que Juan Cruz O. fue detenido en un asentamiento conocido como San Petersburgo, en el partido de La Matanza; y Fernando José A. en Ciudad Evita. En su momento los fiscales sostuvieron en su momento los que “con el carácter permanente y con el objetivo de cometer múltiples delitos contra la propiedad y contra la integridad física de las personas”.
En Rosario se investigaron cuatro hechos: “Fueron hechos entre septiembre y noviembre de 2019 y de similares características a los ocurridos en la capital provincial. Las viviendas en las que se cometieron están en Constitución al 1400, Dorrego al 2400, Saavedra al 1100 y Zeballos al 3900”, sostuvo Lagar en el contexto de la investigación.
En marzo de 2019 el fiscal santafesino Lacuadra, que inició la investigación, acumuló en su escritorio tres legajos por entraderas cometidas en dos días en la capital provincial y se enfrentó con que otros robos no fueron denunciados por el temor infligido por los delincuentes. El funcionario puso en manos del Organismo de Investigación el trabajo de calle y los agentes empezaron a cotejar filmaciones de cámaras de vigilancias públicas y privadas para poder obtener registros de los autos utilizados por la banda, a lo que le sumaron los detalles fisonómicos que aportaron las víctimas para poder identificar a los maleantes.
La investigación derivó a la provincia de Buenos Aires, donde estaban radicados los vehículos y las personas registradas en las filmaciones con las que se contaba. Y entonces, en septiembre de 2019, pusieron proa al partido de La Matanza, donde supuestamente tenía su base de operaciones el grupo.
El fiscal santafesino se contactó con la fiscal Lagar, quien estaba a cargo de la pesquisa local y la funcionaria les dijo que en su despacho se habían documentado ocho episodios similares en el mismo barrio y en pocos días. A partir de ello intercambiaron la información y llegaron a una conclusión: estaban ante un mismo grupo delictivo que no dudaba en amenazar a sus víctimas con ser violadas, amputadas e incluso someterlas a la picana eléctrica para obtener cuantiosos botines. Se hicieron las gestiones, se libraron las ordenes de allanamiento y los permisos sanitarios para la captura de los delincuentes, se los aprendió durante la pandemia, y así la banda fue desmembrada.