POLICIALES

Condenado a prisión perpetua por estrangular a su madre y simular un robo

Damián Moreno, de 40 años, recibió esa pena por el femicidio de María Esther Díaz, golpeada y asfixiada en su casa de San Francisquito. Se determinó que fue asesinada en un contexto de violencia de género por parte de su hijo

Martes 07 de Septiembre de 2021

El día que encontraron muerta en la cocina a María Esther Díaz, su hijo le dijo a la policía que la habían matado unos desconocidos que habían entrado a robar a la casa del barrio San Francisquito. Con el paso de las horas, las pruebas apuntaron hacia él y terminó señalado como quien golpeó y asfixió por estrangulamiento a la mujer de 61 años. El mediodía de este martes, en un fallo unánime, fue condenado a prisión perpetua como autor de un homicidio doblemente calificado: por el vínculo y por mediar un contexto de violencia de género.

Ese es el veredicto que dictaron los jueces Patricia Bilotta, Hernán Postma y Héctor Núñez Cartelle al condenar a Damián Jorge Moreno, de 40 años, por el crimen de su madre. El fallo lo consideró autor de un homicidio doblemente calificado, además de otros dos incidentes penales que lo tuvieron como protagonista de los delitos lesiones graves y portación ilegal de arma de fuego.

Moreno llegó a juicio oral el lunes 23 de agosto. Fue acusado por los fiscales Alejandro Ferlazzo y Matías Ocariz como quien la mañana del 23 de junio de 2018, en zona de calle Iriondo al 2700, ingresó a la casa de su madre y le efectuó diversos golpes en el cuerpo hasta matarla por asfixia. El hecho, plantearon, fue desplegado en un contexto de violencia de género ya que el imputado había convivido en el mismo domicilio con su madre y había mantenido durante ese tiempo conductas de violencia física, psicológica y física.

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La muerte de María Esther Díaz, de 61 años, golpeó al vecindario del barrio San Francisquito. Lo que en el inicio parecía el trágico saldo del supuesto robo a su casa dio paso a una historia más dramática y oscura. Sorpresivamente el hijo de la víctima, Damián, quedó detenido como el principal sospechoso del crimen. La víctima era hija única, había nacido y vivido en el barrio y ocupaba una casa de alto cuyo ingreso está en Iriondo 2708. Era divorciada, vivía sola y se desempeñaba como modista. De su matrimonio tenía tres hijos ya adultos. Dos mujeres y un varón.

La mujer fue hallada con su rostro desfigurado por golpes en la cocina de la casa de planta alta que ocupó toda la vida, en la esquina de Iriondo y Gálvez. La primera versión, apenas conocida la muerte de “Mary”, como le decían cariñosamente los vecinos, se sustentó en los dichos de su propio hijo. Damián avisó a la policía a las 11.30 de ese 23 de junio de 2018 sobre el hallazgo del cuerpo. A metros de esa casa residía la madre de Mary, Sara, de 80 años. Allí también vivía Damián con su pareja.

Según narró Damián a la policía, alarmado por la situación de que su madre no diera señales esa mañana la llamó por teléfono varias veces sin recibir respuesta. Como él no tenía llaves decidió saltar por la terraza de un vecino y desde un patio vio el cuerpo tendido en la cocina.

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Sin embrago, entre los vecinos de esa cuadra eran sabidos los golpes que Damián propinaba a Mary. “Fue hace más de un año y la salvaron unos vecinos. El vago la estaba moliendo a palos. Creo que hasta estuvo detenido”, fue un testimonio que deslizó la crónica policial de 2018.

Tras varias horas de tomar declaraciones, levantar rastros y colectar datos entre las dos casas, separadas apenas por otra vivienda, el ahora juez y por entonces fiscal Florentino Malaponte refirió: “Estamos trabajando y averiguando, buscando rastros. Nos encontramos con el cuerpo en la cocina, con una lesión grave en el cráneo y con otras lesiones en el rostro. Estamos evaluando posibles hipótesis, la principal es averiguar si ocurrió en ocasión de robo”, dijo tras el hallazgo.

Como primera medida, se analizó la sangre de la escena del crimen y se descartó el robo porque no faltaron pertenencias. Se hallaron colillas de cigarrillos compatibles con los que consumía Damián, que presentaba una lesión en una mano constatada por el forense.

Luego se detectaron otros indicios que apuntaban a Damián como la última persona que pudo ver con vida a Mary y lo ubicaron como el principal sospechoso del crimen. Fuentes cercanas a la investigación indicaron que al concatenar elementos y corroborar las denuncias por hechos de violencia contra Damián en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) se ordenó su detención como el principal sospechoso. Durante la imputación, según la teoría fiscal, se reconstruyó que Damián ingresó a la casa de su madre para robar dinero y elementos de valor y que por alguna razón le produjo graves lesiones en la cabeza.

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A estos hechos, se le sumaron a Moreno en este juicio dos delitos más: un violento incidente ocurrido el 21 de noviembre de 2016, dos años antes del femicidio de su madre, a las 14.45 en Mendoza y Ayacucho. Por allí caminaba una pareja que se disponía a cruzar Mendoza hacia el sur, cuando desde Ayacucho dobló de forma rápida e imprevista un Volkswagen Bora color gris que casi los atropella.

El peatón recriminó la acción al conductor y siguió caminando por Mendoza. Pero el conductor del auto, que según la denuncia policial era Damián Moreno, hizo unos metros, se detuvo y comenzó a darle golpes de puño en el rostro al hombre, que terminó en el hospital con contusiones y fractura de tabique nasal. El 5 de noviembre de 2017 a las 17.45 el imputado eludió un control policial mientras circulaba en una motocicleta por Callao al 1600. Una vez detenido se le secuestró un arma de fuego calibre 32 que portaba sin la debida autorización legal.

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