Un hombre de 40 años comenzó a ser juzgado este lunes acusado de haber asesinado a su madre en 2018. El fiscal Alejandro Ferlazzo le atribuyó ser autor de “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar un contexto de género, lesiones graves y portación ilegal de arma de fuego de guerra” y pidió por estos delitos la pena de prisión perpetua, a lo que se sumó el pedido de 5 años de prisión efectiva por portación ilegal de arma de fuego en otra causa que pendía sobre el acusado.
El tribunal que juzga al detenido, Damián Moreno, está integrado por los jueces Patricia Bilotta, Hernán Postma y Héctor Núñez Cartelle. La Fiscalía relató que en la mañana del 23 de junio de 2018 Moreno ingresó al domicilio de Iriondo al 2700 donde vivía su madre, María Esther Díaz, y la golpeó para luego asfixiarla. Se estableció que el hecho se produjo en un contexto de violencia de género ya que el imputado convivió con su madre en la misma casa y mantuvo durante ese tiempo distintas situaciones de violencia física, psicológica y física hacia María Esther.
La muerte de María Esther Díaz, de 61 años, golpeó al vecindario del barrio San Francisquito. Lo que en el inicio parecía el trágico saldo del supuesto robo a su casa dio paso a una historia más dramática y oscura. Sorpresivamente el hijo de la víctima, Damián, quedó detenido como el principal sospechoso del crimen. La víctima era hija única, nació y vivió en el barrio y ocupaba una casa de alto cuyo ingreso está en Iriondo 2708. Era divorciada, vivía sola y se desempeñó como modista. De su matrimonio tenía tres hijos ya adultos. Dos mujeres y un varón.
La mujer fue hallada con su rostro desfigurado por golpes en la cocina de la casa de planta alta que ocupó toda la vida, en la esquina de Iriondo y Gálvez. La primera versión, apenas conocida la muerte de “Mary”, como le decían cariñosamente los vecinos, se sustentó en los dichos de su propio hijo. Damián avisó a la policía a las 11.30 de ese 23 de junio de 2018 sobre el hallazgo del cuerpo. A metros de esa casa residía la madre de Mary, Sara, de 80 años. Allí también vivía Damián con su pareja.
Según narró Damián a la policía, alarmado por la situación de que su madre no diera señales esa mañana la llamó por teléfono varias veces sin recibir respuesta. Como él no tenía llaves decidió saltar por la terraza de un vecino y desde un patio vio el cuerpo tendido en la cocina.
Sin embrago, entre los vecinos de esa cuadra eran sabidos los golpes que Damián propinaba a Mary. “Fue hace más de un año y la salvaron unos vecinos. El vago la estaba moliendo a palos. Creo que hasta estuvo detenido”, fue un testimonio que deslizó la crónica policial del 2018.
Tras varias horas de tomar declaraciones, levantar rastros y colectar datos entre las dos casas, separadas apenas por otra vivienda, el ahora juez y por entonces fiscal Florentino Malaponte entregó indicios de un hecho que se iba aclarando. “Estamos trabajando y averiguando, buscando rastros. Nos encontramos con el cuerpo en la cocina, con una lesión grave en el cráneo y con otras lesiones en el rostro. Estamos evaluando posibles hipótesis, la principal es averiguar si ocurrió en ocasión de robo”, dijo tras el hallazgo.
Como primera medida se analizó la sangre de la escena del crimen y se descartó el robo porque no faltaron pertenencias. Se hallaron colillas de cigarrillos compatibles con los que consumía Damián, que presentaba una lesión en una mano constatada por el forense.
>> Leer más: Acusado de matar a la madre sumó otra causa
Luego se detectaron otros indicios que marcan a Damián como la última persona que pudo ver con vida a Mary y lo ubican como el principal sospechoso del crimen. Fuentes cercanas a la investigación indicaron que al concatenar elementos y corroborar las denuncias por hechos de violencia contra Damián en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) se ordenó su detención como el principal sospechoso.
Durante la imputación, según la teoría fiscal, se reconstruyó que Damián ingresó a la casa de su madre para robar dinero y elementos de valor y que por alguna razón le produjo graves lesiones en la cabeza. La jueza Silvia Castelli aceptó el encuadre legal y le dictó la prisión preventiva.
A estos hechos, se le sumaron a Moreno en este juicio de 2021 dos delitos más: un violento incidente ocurrido el 21 de noviembre de 2016, dos años antes del femicidio de su madre, a las 14.45 en Mendoza y Ayacucho. Por allí caminaba una pareja que se disponía a cruzar Mendoza hacia el sur, cuando desde Ayacucho dobló de forma rápida e imprevista un Volkswagen Bora color gris que casi los atropella.
El peatón recriminó la acción al conductor y siguió caminando por Mendoza. Pero el conductor del auto, que según la denuncia policial era Damián Moreno, hizo unos metros, se detuvo y comenzó a darle golpes de puño en el rostro al hombre, que terminó en el hospital con contusiones y fractura de tabique nasal. El 5 de noviembre de 2017 a las 17.45 el imputado eludió un control policial mientras circulaba en una motocicleta por Callao al 1600. Una vez detenido se le secuestró un arma de fuego calibre 32 que portaba sin la debida autorización legal.