Policiales

Cómo llegó la policía a los proveedores de precursores en Funes

Un miembro de la Policía Federal que en 2013 tuvo un rol activo en la investigación declaró ayer ante el tribunal.

Viernes 18 de Mayo de 2018

Un miembro de la Policía Federal que en 2013 tuvo un rol activo en la investigación que desbarató la cocina de cocaína que David Delfín Zacarías está acusado de dirigir en Funes, declaró ayer ante el tribunal conformado por los jueces Ricardo Vázquez, Otmar Paulucci y Germán Sutter y dio detalles del trabajo que realizaron antes de dar el golpe a la organización.

Al ser consultado por el fiscal Federico Reynares Solari, el agente de la División de Operaciones Federales Eduardo Agostini sostuvo que la Justicia Federal de Rosario le solicitó que realizara actuaciones para determinar si Zacarías estaba vinculado al tráfico de drogas. "La Fiscalía tenía intervenidos los teléfonos y había que determinar si la investigación era conducente o no", explicó Agostini, que expuso que se encontraron con un problema de trabajo porque en Rosario la tecnología era prácticamente obsoleta: las escuchas se realizaban con casettes, por lo que solicitaron que se remitieran a Buenos Aires para que fuera más dinámico.

Con la información surgida de las escuchas (ver nota principal) pudieron determinar que las líneas sobre las que estaban trabajando pertenecían a Delfín; a su mujer, Sandra Marín; y al hijo de ambos, Joel. También entrecruzaron información con la Afip para determinar si había movimientos económicos fuera de lo común en la familia.

"En una de las llamadas, Zacarías habla con una persona a la que le dice que tiene intenciones de volver a trabajar y le pide un elemento en una cantidad de miles, pero no mencionaba el elemento. Después, lo que era la Side nos revela el número con el que estaba hablando y surgió que se trataba de (Hugo) Silva", relató Agostini en relación a uno de los proveedores de los precursores.

Hugo Silva, desde ese número y con el teléfono intervenido, llamó luego a la casa de su tío y su primo a un teléfono fijo de la localidad de Don Torcuato, en Buenos Aires. Desde ese número, días después, pidieron un delivery y así obtuvieron la dirección desde la cual salían esos precursores, expuso Agostini.

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