Juicio a Los Monos

Cómo fue la primera jornada del juicio a Los Monos por narcotráfico

La banda de la zona sur de Rosario deberá responder por tráfico, acopio, fabricación y comercio de drogas. Hay 39 imputados en cuatro causas.

Viernes 21 de Septiembre de 2018

Desde las primeras luces de ayer el entorno de los Tribunales Federales de Rosario no fue el mismo. El edificio amaneció cercado con una valla que restringía a un solo carril de la calzada el paso por Oroño al 900 mientras una robusta guardia de Prefectura Naval resguardaba el ingreso con armas largas. Del lado por el que entraban los imputados, sobre calle Alvear, el portón principal permaneció cerrado todo el día, con una camioneta de esa fuerza cruzada en el acceso y el tendido de una media sombra para impedir una visión del interior. Se instalaron 25 cámaras de vigilancia en el edificio y cuatro externas. Los corredores internos del predio estaban casi metro a metro atestados de gendarmes, algunos con fusiles. Todo aquel que ingresó fue requisado sin excepciones y con dispositivos electrónicos.

No era un día común. Fue el día en que por primera vez los miembros de la banda de Los Monos empezaron a ser juzgados en Rosario por narcotráfico. Los integrantes de más alto perfil de esa organización no estaban personalmente en el juicio sino que lo siguen por videoconferencia desde la cárcel de Ezeiza, donde están alojados. Igualmente las máximas autoridades de Seguridad en la Nación y en la provincia se involucraron para evitar fisuras en la planificación de la vigilancia. Recordaban que ni bien se conoció en abril pasado la sentencia que la Justicia santafesina dictó contra los líderes de la banda la ciudad se estremeció por una saga de atentados. Por eso reforzaron las precauciones.

Pero tanto en el tribunal como en el trámite judicial la calma fue la marca del día. Los jueces del Tribunal Oral Federal 3, Ricardo Vázquez, Eugenio Martínez y Osvaldo Facciano, hicieron saber que las audiencias comenzarían ni bien se confirmara la conexión vía internet con las 22 personas imputadas que siguen el juicio desde Ezeiza, entre los que están los dos líderes de la organización: Ariel "Guille" Cantero y Jorge Emanuel "Ema" Chamorro, a quienes durante la extensa lectura de la elevación a juicio se los pudo ver bostezando y comentando en voz baja algunas cosas entre ellos.

Los 17 imputados que llegaron con prisión domiciliaria o en libertad fueron entrando a partir de las 9 al señorial edificio del Tribunal Federal. Acaso la más conocida fue Patricia Celestina Contreras, la "Cele", madre de "Guille" Cantero, que llegó con su hija Macarena Cantero, también requerida en el juicio.

Lectura y protesta

A las 9.55 arrancó el proceso con la mención de los 39 acusados (32 en la causa principal, denominada «Los Patrones», y siete en tres causas conexas) y de sus defensores. Enseguida siguió la parte que se esperaba más tediosa, la lectura de la acusación. Un texto de 180 páginas elevado por los fiscales Adriana Saccone y Diego Iglesias que describe cómo, con los líderes presos en la cárcel de Piñero, se orquestó una red de comercialización de cocaína y marihuana, en la que se detectaron todos los eslabones de la empresa ilícita: organizadores, transportistas, abastecedores, cocineros de cocaína, proveedores minoristas, embaladores de mercancía, vendedores en búnkeres y encargados de seguridad.

La lectura de la primera causa se interrumpió al mediodía con un planteo del abogado Fausto Yrure, quien denunció que los 22 acusados en Ezeiza seguían las alternativas del juicio esposados.

"Hay personal fuertemente armado" custodiando a los detenidos y "más de quinientos o mil dentro del penal", por lo que no existe riesgo de fuga, conjeturó Yrure. "Someterlos a estar esposados durante 8, 10 o 12 horas de debate diario es empujarlos a que desistan a su derecho de presenciarlo", insistió.

Vale recordar que ese hecho se considera ilegal porque las esposas se utilizan en forma excluyente para los traslados. Ante la petición del defensor para hacer cesar ese estado el tribunal pidió un cuarto intermedio. Cuando retornaron rechazaron el planteo por lo que los 22 presos debieron continuar con las esposas colocadas.

Cerca de 15 de los acusados en las distintas causas están unidos por lazos parentales y la tesis de la Fiscalía Federal es que en la causa "Los Patrones" las mujeres del grupo fueron los engranajes clave de los movimientos de la organización narco tomando el relevo de los líderes presos. Para el fiscal Federico Reynares Solari, aunque la estructura criminal a la que apunta tiene miembros externos a los Cantero, su basamento es la estructura familiar.

"Los Patrones" es una causa que se originó en el seguimiento durante 2014 de un bunker en la zona sur de la ciudad que derivó en el descubrimiento de una red dedicada al narcotráfico donde se movían 32 personas. A ellas se suman otras siete personas que aparecen en tres causas previas pero conectadas a "Los Patrones".

Esas otras causas tienen a Celestina Contreras y su hija Macarena Cantero imputadas por la droga encontrada en su casa de Caña de Ámbar al 1800 el 31 de mayo de 2013. Otra es la que implica a "Ema" Chamorro y otras tres personas por comercio de estupefacientes. Y por último la llamada "Causa Pavoni", un secuestro de drogas en Concepción del Uruguay que se presume era para la banda rosarina.

Organización con roles

Los fiscales que llevaron a juicio el caso "Los Patrones" entienden que a los 32 implicados en el expediente principal los liga un elemento común: el modo organizado de sus actividades. Eso no significa, dijeron los acusadores, que todos se conocieran entre sí, o que todos hayan coordinado entre sí, ni que todos hayan estado al tanto de la totalidad de las maniobras o decisiones que afectaron al grupo. Lo que sí creen es que cada uno de ellos efectuó el aporte necesario para ir afianzando la actividad de la organización: el tráfico de estupefacientes. Y que por eso todos recibían un beneficio económico.

Uno de los párrafos más elocuentes de la acusación leída ayer es la que, para los fiscales, centra en cuatro organizadores la relación fundante de la asociación ilícita: "Guille" Cantero y "Ema" Chamorro con sus parejas Vanesa Barrios y Jesica Lloan. Allí se indica que los dos varones acusados "por la Justicia provincial de integrar una asociación ilícita conocida como «Los Monos»" eran desde la cárcel de Piñero los organizadores de la empresa criminal «Los Patrones», que contaban con el apoyo logístico y operativo de sus respectivas parejas". Y que éstas, gozando de su libertad, impartían las directivas a los eslabones intermedios. "Todas esas órdenes eran coordinadas previamente y en forma telefónica con sus compañeros, teniendo por tanto los cuatro mencionados absoluto control del funcionamiento de la organización", dicen los fiscales.

Esas acciones consistían en dar directivas respecto de la provisión y comercialización de estupefacientes, el cobro y pago de sumas de dinero vinculadas a la actividad, como así también el reporte de problemas que surgían con los lugares de venta o búnkeres. "Tanto Cantero como Chamorro se comunicaban frecuentemente con sus parejas a fin de determinar los ingresos y egresos monetarios de la empresa ilícita, coordinar el pago de determinadas deudas, conseguir «juguetes», en referencia a armamento, o contratar «muchachos» para custodiar los puntos de venta, circunstancias que dan cuenta de que los cuatro imputados mantenían el dominio sobre la logística económica de la organización, impulsando el flujo de dinero según las necesidades del negocio", dicen los fiscales.

A Celestina Contreras le atribuyen ocupar "un rol de importancia en la organización" a partir de escuchas telefónicas, en especial con su nuera, Vanesa Barrios. Para los fiscales cumplía su papel "proveyendo estupefacientes y participando en la toma de decisiones respecto de los distintos puntos de venta de droga".

Cuando se agote la lectura de las cuatro causas penales que se examinarán en este juicio se les deberá dar la palabra a los imputados que quieran declarar. Luego se iniciará el desfile de los 269 testigos convocados. Se presume que el ritmo de testigos será, si no surgen problemas, unos 20 por día. El tribunal estima que, de no surgir alteraciones en el cronograma, en diciembre podría darse a conocer el veredicto de este juicio que tiene ribetes históricos.

de lejos. Los principales acusados están en la cárcel de Ezeiza y siguen el juicio esposados y en videoconferencia.

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