Policiales

Cinco rasgos clave de la escalada de homicidios en enero en Rosario

Los casos tienen motivos muy dispares por lo que la prevención no tiene una misma receta. Se usaron armas de fuego en 13 de los 18 crímenes.

Domingo 19 de Enero de 2020

La cifra de homicidios en el inicio del presente mes de enero produce conmoción estatal y lógicos niveles de impacto en la sociedad rosarina. Hasta ayer en el departamento Rosario se contaban 18 crímenes en 18 días. Un número que es sin duda muy alto en relación a otros años, pero que exige segmentar aspectos muy diversos para la comprensión de un problema complejo. Cinco nudos aparecen como relevantes para un análisis que no se quede en el solo peso de las cifras.

1) Motivos muy dispares. La suma aritmética de los 18 homicidios desata inquietud pero impide a primera vista notar que responden a causas y lógicas muy diversas. Predominan los conflictos entre personas que se conocen, que no son casos de inseguridad estrictamente, aquellos que por definición son eventos donde se crea peligro contra una víctima aleatoria, que puede ser cualquiera. Estos casos también existieron, con el atentado criminal al Casino City Center que se cobró la vida de un hombre de 64 años que había salido a un balcón para fumadores como hecho más notorio. Pero no constituyen la mayoría de los casos sino que son los más atípicos.

Hay un episodio de un doble homicidio en Granadero Baigorria en un suceso de robo en el cual el agredido, que era gendarme y estaba armado, respondió con balazos a su agresor, lo que generó un enfrentamiento fatal. Hay peleas entre vecinos con muertos y secuencias de disputas de bandas donde un asesinato origina el siguiente. También hay casos de violencia de género, incidentes intrafamiliares y la muerte de una chica en una trifulca entre mujeres.

Todas son muertes. Pero así como no se trata del mismo modo una crisis renal aguda, una coronaria o un linfoma que llevan a la muerte, establecer la diferencia de tipologías de homicidios tiene importancia para la previsión de los casos. Los crímenes en ámbitos cerrados o que derivan de conflictos de conocidos por fuera de disputas por mercados ilícitos, como en peleas de vecinos o de familiares, son muy difíciles de anticipar y evitar. Estos casos no se previenen con mayor patrullaje, que sí es eficaz en la calle para el cuidado de objetivos públicos o de circulación masiva como el casino. Pero los homicidios en el contexto de pujas entre bandas no se previenen con fuerzas de seguridad recorriendo las calles sino en mayor medida con inteligencia criminal de cuerpos del estado (fiscalías, órganos de investigación, policía) que identifiquen cuáles son las bandas, sus miembros, sus conflictos, sus mercados delictivos y las zonas de movimiento. Y que a partir de eso realicen sobre ellos seguimientos específicos.

2) La estacionalidad. Se tiende a tomar como un período caliente el mes de enero pero en temáticas de homicidio es la fracción de un ciclo más largo que coincide con el más violento en delitos contra la vida. El Ministerio Público de la Acusación (MPA) tiene relevado que salvo en 2019 el mayor número de homicidios se da en una fase de cuatro meses, que en Rosario abarca los dos últimos de un año y los dos primeros del siguiente. Esto es así porque hay muchos crímenes que se relacionan e inciden en el siguiente: un caso de noviembre tiene como réplica uno que ocurre en enero pero luego el conflicto se frena.

La estadística marca que pasados esos cuatro meses los homicidios decaen. Enero, en el departamento Rosario, suele mostrar cifras altas que venían desacelerando (22 en 2013; 28 en 2014; 28 en 2015; 18 en 2015; 18 en 2017, 21 en 2018; 13 en 2019) Repuntan este año con 18 casos en 18 días.

3) El factor de riesgo. El hecho notorio de que la mayoría de homicidio involucran a personas a las que se conoce previamente reduce la posibilidad de que alguien ajeno al conflicto muera. Si A quiere matar a B no busca a C. Es una afirmación cierta pero que tiene muchas excepciones trágicas. El principal incidente que acarrea heridos de arma de fuego (no muertos) en Rosario es el ataque de un agresor armado en movimiento hacia una víctima desarmada y en la vía pública. Muchas veces ese tirador se propone producir una muerte específica pero produce más de una porque dispara al grupo. La muerte de Angel Avaca hace cinco días parece tener este rasgo. Según el MPA era ajeno a cualquier conflicto pero estaba conversando frente a un bunker de Garibaldi al 200 al que dispararon.

4) Circulación de armas. Es un factor decisivo en una tasa de homicidios en Rosario que supera a la media de las grandes ciudades argentinas. En toda la provincia de Santa Fe, en el 65 por ciento de los casos el arma de fuego fue el medio empleado para cometer asesinatos en 2019. Pero en Rosario más de ocho de cada diez homicidios se concretaron con disparos en 2017 mientras que en 2019 el porcentaje del total fue 73,2 por ciento.

La alta proliferación de armas en manos civiles sigue siendo determinante para la letalidad de los ataques. De los 18 casos ocurridos hasta ayer solo en cinco no se usó un arma de fuego. Lo que requiere un necesario control del mercado de armas y políticas de desarme.

5) Mes en alza, años en baja. En Rosario 2013 tuvo el pico de homicidios con 264 hechos lo que supuso una tasa de 22.4 muertes cada 100 mil habitantes. Esa tasa desaceleró en forma notoria hasta 13.1 muertes cada 100 mil personas en 2019, con 168 hechos. Solamente el avance del tiempo permitirá trazar un análisis que defina si este arranque crítico del 2020 es un repunte esporádico o marca una tendencia que sube.

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