Un sargento de 45 años resultó ayer el tercer policía detenido como integrante
de la banda mixta que el viernes asaltó el banco Credicoop de Fighiera. El apresado, con 17 años en
la fuerza y empleado en la subcomisaría de General Lagos, sería el ideólogo de la gavilla. Con este
son seis los sospechosos de integrar la polibanda detenidos. También pudo establecerse que parte de
los 130 mil pesos secuestrados en la casa de otro de los vigilantes —el sábado último—
se corresponde con el botín de un robo del 28 de marzo pasado a una distribuidora de Pueblo Nuevo,
en Villa Gobernador Gálvez.
Cuando los efectivos de la división Judiciales le pidieron ayer por la mañana al
sargento José Luis Aguirre, de 45 años, que se identificara, el suboficial conoció su aprieto. Sus
pares lo habían ido a buscar hasta la planta que Dreyfus tiene en General Lagos, donde cumplía con
un adicional, para detenerlo. Según la pesquisa policial bajo control del juez de Instrucción
Javier Beltramone, el sargento Aguirre se presenta como el cerebro del golpe. "Se presume que
participó en la planificación y/o ejecución del ilícito", indicó una fuente tribunalicia. Hoy será
indagado.
Horas antes. El lunes por la tarde había caído otro de los buscados. En su casa
de Juan Canals al 2200 fue detenido Mario Galván, de 29 años. Reconocido en su barrio como Colo, es
hermano de Pablo, el agente de 32 años de la subcomisaría 20ª detenido el sábado en su vivienda de
Lainez al 4600. La lista de detenidos por algún grado de vínculo a la polibanda se completa con el
agente Raúl Mansilla, de 23 años, quien está internado fuera de peligro con un balazo en el
sanatorio CER de Rosario; su hermano Pablo y un vecino de estos llamado Carlos B. Para los
pesquisas, estos son los seis nombres de los policacos que dieron al menos dos golpes: uno el banco
de Fighiera y el otro la distribuidora de Pueblo Nuevo. En Tribunales elogiaron la labor
policial.
Unos mates. El viernes parecía un día más en la subcomisaría 11ª de Fighiera.
Sobre las 7 de la mañana el agente Raúl Mansilla le pasó la guardia al cabo primero Luciano Zárate,
de 47 años. "Se quedó, tomó unos mates y le deseó una buena guardia", indicó un vocero. Lo ocurrido
luego pudo ser parte de un guión del director estadounidense Robert Rodríguez, el mismo de El
Mariachi. El agente Mansilla, al que el resto de los policacos llamaban Pendejo, salió de la sub
11ª, caminó unos 70 metros y se dio una vuelta por el cajero automático del Credicoop. Eso quedó
grabado en la filmación del banco. Luego, nada se supo de él, hasta las 8.30. A esa hora ingresó
una llamada sobre un supuesto accidente de tránsito sobre la autopista. Con ese ardid comenzó el
golpe.
El único móvil que tiene el pueblo, que estaba frente al banco, fue comisionado
hacia el ficticio accidente. Cuando se había desplazado unos 200 metros del Credicoop, frente al
banco estacionó un Fiat Uno color rojo del que bajaron tres hombres con pasamontañas. Para los
pesquisas ellos eran el agente Mansilla, el agente Pablo Pelado Galván y su hermano, el Colo Mario.
Dejaron las dos puertas del auto abiertas y entraron. "Hasta hace una semana quien hacía adicional
en la garita era Aguirre", comentó una fuente. "Pensaban que su plan era infalible y se encaminaron
hasta el tesoro. Pero no pudieron", indicó un vocero.
Al verlos entrar, el policía que estaba en la garita se encerró. El tesoro
estaba cerrado. Cuando sonó la alarma atinaron a agarrar dos sacas que llevaban empleados de
Prosegur con unos 30 mil dólares en total y salir.
Uno contra tres. Ahí se encontraron con el hombre que terminó con el plan: el
cabo primero Luciano Zárate. Al enterarse de que estaban robando el banco, salió a toda carrera, se
parapetó detrás de un árbol y esperó que los ladrones salieran. Segundos después, los tres
emprendieron la huida. El Pelado Galván, como chofer, se ubicó al volante del Uno rojo. Mansilla
como acompañante y el Colo Galván quedó abajo. Así estaban cuando empezó la balacera. Zárate vació
su cargador y el Colo respondió con una pistola calibre 22. Tiró y tiró hasta que pudo subirse y
huyeron.
De los 13 disparos que hizo Zárate, 8 dieron en el auto: 6 sobre el lateral
derecho. Uno de estos disparos hirió a Mansilla en el abdomen. "Estos tipos (por los policías) son
la peor lacra que puede haber para nosotros. No son ni buenos cacos ni malos policías. Dentro de la
fuerza se pueden perdonar algunas cosas pero no que un policía le dispare a un policía", reflexionó
ayer una de las fuentes consultadas. Con uno de sus compañeros malherido, el Pelado Galván guió el
Uno rojo hasta el camino de La Cerámica. Ahí, a unos 1.500 metros al este de la ruta 21,
escondieron el auto y le prendieron fuego.
Según los voceros consultados, el trío se repartió en dos autos: el Renault 19
del Pelado Galván y un Volkswagen Gol color azul de Mansilla. La siguiente noticia sobre la gavilla
fue a media mañana cuando el Pendejo Mansilla ingresó al sanatorio CER, de Alvear al 800.
La novela del Galaxy. Las sospechas se reforzaron cuando un hermano del agente
contó las alternativas en las que se produjo la agresión. "Dijo que a las 10.37 del viernes
manejaba su auto por Villa G. Gálvez con su hermano policía como acompañante. En un momento notó
que lo seguía un Ford Galaxy y se lo dijo a su hermano, quien hizo detener el auto y se identificó
como policía. Así se habría producido una maniobra evasiva del Galaxy desde donde partieron varios
disparos, uno de los cuales impactó en Mansilla", rememoró un pesquisa.
El peritaje del arma del Pelado Galván se corresponde con las vainas halladas en
el lugar. Mansilla seguía ayer internado, fuera de peligro, con custodia policial. Luego quedó
detenido su hermano, a quien el viernes a la noche le allanaron la casa junto a la de su vecino
Carlos B.
La plata y las armas. Ya el sábado por la mañana el detenido fue el Pelado
Galván. En su casa del Fonavi de Grandoli y Gutiérrez encontraron 39.400 pesos, 17 mil dólares y
otros 2.000 que estaban listos para ser retirados de circulación. Gran parte del dinero estaba en
los borceguíes del vigilante. Además había armas: una pistola Bersa calibre 22, una escopeta 12.70
antitumulto, una granada de gas lacrimógeno y cartuchos y municiones calibres 38, 9 y 22 largo.
También fue demorada su pareja. Luego cayeron el Colo y el sargento Aguirre.