Deambulando por las calles de una barriada humilde de San Lorenzo fueron
detenidos dos de los cinco hombres que la madrugada del sábado protagonizaron un golpe
cinematográfico en un garito de la localidad de Fuentes, a 60 kilómetros de Rosario. En esa comuna,
los delincuentes coparon la comisaría y robaron armas. Luego fueron hasta un bar y desplumaron a
unos veinte clientes que jugaban a las cartas y a los dados. Curiosamente, cuando los apresaron,
los sospechosos no tenían un solo peso en sus bolsillos a pesar de que del garito se llevaron 2.000
pesos, un magro botín para lo que esperaban embolsar. En tanto, hasta anoche no había sido
localizado el remisero santafesino que trasladó a los maleantes, al que la policía le atribuyó el
rol de planificar el atraco.
Los dos asaltantes fueron atrapados cerca de las 23 del
sábado cuando caminaban por Arturo Frondizi al 1600, en el barrio Rivadavia de San Lorenzo, una
zona de viviendas precarias ubicada a unos 300 metros de la autopista Rosario-Santa Fe. "Presumimos
que querían llegar hasta la autopista con la intención de hacer dedo para que alguien los llevara
hasta la capital provincial", explicó un alto oficial de la policía sanlorencina. Es que los dos
apresados son oriundos de aquella zona. Uno fue identificado como César Lisandro R., de 19 años y
afincado en Santo Tomé. Su socio se llama Rodolfo Emanuel Matías A., de 23 años y domiciliado en
Santa Fe. Y los dos tienen prontuario abierto: César un antecedente por tentativa de homicidio y
Rodolfo por robo.
El chofer. Los pesquisas también identificaron al remisero que llevó en un
Volkswagen Polo a los asaltantes hasta Fuentes. Trabaja para la empresa Remises Arena, de la ciudad
de Santa Fe y es hermano del detenido Rodolfo A. Para los investigadores este hombre planificó
todos los detalles del golpe, aunque hasta anoche ignoraban si tenía antecedentes penales.
Sí sabían cuál fue el ardid que planeó para que los
responsables de la remisería le asignaran el viaje. "Dijo que tenía que llevar un pasajero hasta
Rosario", explicó la fuente. Pero un detalle lo puso al descubierto: la policía evaluó el recorrido
que realizó a través del rastreo satelital del vehículo y descubrió que había ido hasta Fuentes. La
jueza de instrucción de Casilda, Silvia Nogueras, ya libró la orden de captura para su
detención.
César R. y Rodolfo A. fueron apresados por efectivos del
Comando Radioeléctrico de San Lorenzo. Ya para entonces, la policía había realizado un operativo
cerrojo en Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán. En el momento de la detención tenían dos pistolas
calibre 9 milímetros supuestamente robadas a los policías de la comisaría de Fuentes y un revólver
calibre 22 largo. Los uniformados también les incautaron tres teléfonos celulares. Los otros tres
asaltantes que todavía no fueron localizados también están domiciliados en Santa Fe.
El hecho. La versión oficial señaló que, cerca de la 1.20 del sábado, cinco
hombres llegaron a la seccional de Fuentes. Allí dijeron tener intenciones de realizar una
denuncia. Pero después encañonaron a los tres policías presentes y los despojaron de sus armas
reglamentarias. También se llevaron una ametralladora FMK3, una escopeta calibre 12.70 y un chaleco
antibalas.
Cuando estaban por marcharse llegaron dos uniformados más.
También los inmovilizaron y encerraron en un calabozo con sus otros camaradas. Antes de irse, los
ladrones cortaron los cables del teléfono y de la radio. Tras dejar la comisaría, los maleantes
recorrieron 250 metros hasta el bar del Alemán. Allí vaciaron los bolsillos de unos veinte clientes
que en su mayoría jugaban a las cartas y a los dados. Juntaron unos dos mil pesos.
Con el botín en su poder, los maleantes salieron del pueblo
en el remís y avanzaron por la ruta 17-S hasta la A-012. Transitaron más de 30 kilómetros hasta que
en el cruce con la ruta nacional 34, un retén policial intentó detenerlos, pero los ladrones
exhibieron las armas largas robadas en la seccional y se abrieron paso. Siguieron hasta San
Lorenzo, pero a la altura de Ricardone, a los fugitivos les salio al cruce el jefe de la Patrulla
de Caminos en su auto particular, quien los persiguió hasta el Fonavi Este de San Lorenzo.
Allí hubo un tiroteo y los ladrones se perdieron en el
complejo de edificios. En el VW Polo dejaron abandonados dos revólveres calibre 32, tres celulares,
guantes de cirugía, dos gorros de lana, los correajes de los vigilantes —los cinturones donde
los uniformados llevan la cartuchera, las municiones y las esposas— y la FMK 3. En un
palier del complejo habitacional, los policías hallaron la escopeta 12.70.
Tres de los asaltantes se esfumaron en dirección hacia el
sur y los otros dos hacia el norte. En el escape, robaron un utilitario en el Fonavi donde ocurrió
el intercambio de disparos y el vehículo fue hallado abandonado el sábado a la mañana en Capitán
Bermúdez.