Policiales

Bufetero discutió con un parroquiano y lo mató a balazos

La pelea fue la noche del viernes frente al tradicional Club Villa Diego. La víctima falleció ayer en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez; el agresor fue apresado.

Domingo 30 de Junio de 2013

Horacio Berón tenía 46 años y ayer a la tarde murió tras agonizar unas pocas horas. La noche del jueves había recibido dos balazos calibre 32 disparados por la espalda por el encargado del bufet del Villa Diego, una tradicional institución ubicada en Garay al 2200, en Villa Gobernador Gálvez. Allí la víctima mantuvo una ardua discusión con el bufetero Ariel G., de 44 años, quien fue apresado horas más tarde. Los investigadores del hecho que conmocionó a los habitantes de la zona céntica de la vecina ciudad, sostienen como hipótesis inicial la de una discusión por motivos pasionales.

Los hechos se sucedieron de manera inesperada alrededor de las 23.45 del viernes cuando Berón, que se encontraba en el salón principal del club jugando a las cartas con amigos, fue hasta la barra del bufet a comprar una gaseosa. Según los testigos contaron a la policía, quien atendía el local en ese momento era Marcela, la esposa de Ariel G. y conocida de Berón. El hombre pagó la consumisión con un billete de 50 pesos y el vuelto, hasta la mesa, se lo alcanzó Ariel, quien increpó al cliente y lo invitó a hablar en la puerta del local.

Según trascendió, una vez que los dos hombres salieron, Ariel G. sacó de entre sus ropas un arma de fuego y efectuó dos disparos. Después subió a un auto y se fugó. Así fue que Berón, domiciciliado en Santiago al 300 de Villa Gobernador Gálvez, quedó tendido en la calle. Los demás parroquianos del lugar, al escuchar las estampidas, salieron rápidamente a la calle y socorrieron al hombre, al que trasladaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. En ese centro asistencial la víctima tuvo una agonía de horas y falleció la tarde de ayer.

Atrapado. De acuerdo a los testimonios que la gente que estaba en el club le aportó al personal de la comisaría 29ª, ubicada a pocos metros del club Villa Diego, los pesquisas lograron dar con el paradero de Ariel G. Lo capturaron durante la madrugada de ayer en la casa de su suegra, en Ortiz de Guinea al 1400, en el rosarino barrio de Nuevo Alberdi.

"Había testimonios directos que señalaban a Ariel G. como el autor de los disparos y nos enteramos que se había ido a la casa de la suegra, en Nuevo Alberdi. Fuimos hasta allá y lo encontramos. No opuso resistencia, todo lo contrario. El hombre no cuenta con antecedentes penales, no tenía encima el arma, pero dijo donde lo había dejado y ya fue secuestrada. No sabemos por qué sucedió esto, pero por algún motivo se desafiaron y todo terminó así", contó a LaCapital una fuente de la investigación.

Con el correr de las horas y a partir de los testimonios de los familiares de Berón y de vecinos del barrio, se pudo reconstruir la secuencia del homicidio y el por qué del mismo. "Ariel es un muchacho trabajador que hace un año que está en el bar del club. No sabemos por qué tenía el arma, pero suponemos que era para prevenir robos. En el club no se juega a las cartas por dinero ni pasan cosas raras y este hombre nunca tuvo antecedentes ni estuvo preso, si no nos hubiéramos enterado", sostuvieron los vecinos del club.

En ese sentido, un comerciante de la zona descartó que alguno de los dos hombres estuviera bebido. "No los conozco mucho, pero puedo asegurar que entre ellos se conocían y a este muchacho Berón le habían dicho que no viniera más al club. Es posible que tuvieran una deuda anterior o una cuestión de polleras", sostuvo categórico.

Desconsuelo. En tanto, la tarde de ayer y en la puerta del Heca los familiares de Berón avanzaron un poco más en la versión que asegura que el crimen tuvo un trasfondo pasional. "Mi hermano la conocía a la mujer del que lo mató. Es una chica provocadora. Horacio fue al club y ella lo atendió, entonces Ariel se le vino encima y le dijo respetuosamente que quería hablar con él en la puerta. Cuando salían juntos Ariel retrocedió y le disparó un tiro en la nuca. Cuando Horacio cayó, se acercó y le metió otro tiro en la cabeza, lo fusiló", sostuvo Miguel Berón, hermano de la víctima. Nada dijo el hombre si entre Horacio y la mujer hubo algún tipo de diálogo que haya enojado al matador.

Dicen los testigos que tras disparar, Ariel G. preguntó por El chileno, un amigo de Berón. Entonces hizo un tercer disparó al piso para ahuyentar a los curiosos antes de treparse a un auto y huir hacia la casa de su suegra, donde luego lo halló la policía y lo puso a disposición del juez de Instrucción en turno.

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