
Por Leo Graciarena
Extremo oeste. Carlos fue baleado al filo de la medianoche del lunes en el cruce de las calles Martí y 1756.
Desde hace aproximadamente una década el barrio Santa Lucía, en el oeste de la ciudad, agudizó los síntomas de ser un territorio de disputas violentas. El principio puede marcarse en el asesinato de Rubén "Cachón" Arriola, acuchillado hasta morir el 24 de abril de 2010 en medio de una pelea. Desde entonces hubo varias peleas que tiñeron de sangre las calles de la zona y como la mayoría de los barrios periféricos comenzó a ser monopolizado por los quioscos de drogas y los enfrentamientos a plomo y sangre. "Por acá no se puede caminar a ninguna hora. De noche porque andan los transeros a los tiros; de día porque te chorean. Una pena, porque este era un lindo barrio", explicó una vecina. Y con ese contexto de fondo a nadie le asombró que al filo de la medianoche del lunes un hombre de 33 años fuera acribillado en calle 1756 y Martí. Carlos Walter M. recibió impactos en un brazo, una pierna y un pie. Fue trasladado por sus parientes al Policlínico San Martín y desde allí derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde quedó en estado reservado.
"Hay dos versiones. Una es que al muchacho lo cruzaron en la calle y le dieron. Otra es que lo fueron a buscar a la casa, lo llamaron por su nombre y le dispararon. ¿Por qué? Nadie lo va a decir y cuando todos se cierran de esta manera quiere decir una sola cosa, hay un sólo motivo. Los vecinos ya estamos hartos, vimos morir a muchos pibitos del barrio por consumir o por ser soldaditos. Es muy triste no poder vivir como un vecino normal porque cuando pasan y tiran es para cualquiera. No es que las balas van a pegar donde ellos quieren. Pegan y chau...", comentó una mujer. Y agregó: "Estos últimos días hubo más balaceras que lo normal, cerca de donde balearon a este muchacho también hubo tiros".
Zona vulnerable
Lo que comentan los vecinos no escapa al relato de otros barrios. La pelea es por el territorio y la excusa el narcomenudeo. Santa Lucía tiene particularidades geográficas que lo hacen un territorio más vulnerable a la violencia en el tiempo. Se entra y se sale por dos calles. Quien controla esos puntos maneja la dinámica interior. Y además de tener disputas con el barrio Las Palmeras, el sector está comunicado con los barrios Godoy y Cabín 9 con todos los vaivenes y fluctuaciones de violencia que éstos tienen, además del Fonavi de Monte Flores al 7200, dominado por los detenidos Ariel Maximiliano "Chanchón" y Alexis Claudio "Tartita" Cantero (ambos hijos del "El viejo", antiguo jefe de la banda de Los Monos). Estos muchachos están acusados de una seguidilla de hechos violentos, entre ellos el asesinato del policía Cristian Ibarra.
Allí mismo hace un año atrás fue desarticulada la banda de Guillermo "Tato" Moyano en el marco de 25 allanamientos practicados por unos 400 efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Prefectura Naval y Policía Federal.
"Nadie te va a contar cómo es la verdad de la milanesa acá. Son muy liberales para disparar y muy reservados para contar. Acá si uno te tiene bronca, te va a buscar y te la pone. Y si no puede se la pone a un familiar, nos les importa. Fijate este hombre Birri que mataron el año pasado en Estudiante Aguilar al 7700. Tenían bronca con el cuñado pero fueron y lo mataron a él", agregó un residente haciendo alusión al homicidio ocurrido el 19 de noviembre a menos de 400 metros de donde fue atacado anteanoche Carlos Walter M.
Y así, mientras los vecinos van sugiriendo alternativas sobre el ataque a balazos contra Carlos Walter M., del que por comentarios de los residentes de la zona estaría ligado a la violencia callejera en el barrio, se van sumando relatos de robos, arrebatos y usurpaciones de viviendas. Algunos vecinos también incorporan a los dichos el romanticismo del antiguo enfrentamiento "entre choros y transeros" como usina de la violencia en el barrio. Otro detalle no menor. Las historias coinciden: en el barrio hay entre tres y cuatro bocas de expendio de drogas, tres o cuatro quioscos en muy poco espacio.


Por Patricia Martino