Policiales

Bajan la pena a un joven que asesinó a su ex pareja en una situación de celos

Andy Ruiz mató a Joana Galarza en enero de 2015 y le impusieron 17 años de prisión. Pero entendiendo el fin resocializador de la pena se la redujeron a 13 años

Miércoles 20 de Diciembre de 2017

Un tribunal pluripersonal de segunda instancia confirmó la condena a Andy Alejandro Ruiz por el homicidio de Joana Galarza, una muchacha de 23 años apuñalada el 21 de enero de 2015 en Cavia y Washington, en la zona norte de la ciudad, cuando tenía a su pequeña hija de dos años en brazos. Ruiz había sido condenado en agosto pasado a una pena de 17 años de prisión por homicidio simple, sentencia que fue apelada por su defensa. "Analizada la sentencia apelada, en lo que hace a la autoría y responsabilidad de Ruiz en los términos en que fuera determinada por el fallo ha de ser confirmado; no así en lo que respecta al monto de la pena impuesta", se explicó en el fallo de los camaristas Carolina Hernández, José Luis Mascali y Bibiana Alonso. Así, basados en "un fin resocializador" el tribunal bajó la sanción de 17 a 13 años de prisión. El fiscal Miguel Moreno había acusado a Ruiz por el delito de "homicidio doblemente calificado por haber mantenido una relación de pareja con la víctima y por tratarse de una mujer mediando violencia de género".

Joana tenía dos hijos, de 4 y 2 años, y vivía con su madre y varios de sus once hermanos en una casa humilde en inmediaciones del Puente Negro, junto al arroyo Ludueña, en el barrio Parque Casas. A la 0.30 del 21 de enero de 2015 la joven estaba en la esquina de Cavia y Washington junto a un amigo y con su bebé en brazos cuando fue apuñalada por Ruiz. Cinco horas más tarde la mujer murió en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Siete meses después Andy Ruiz fue detenido en Nuevo Alberdi.

En el juicio el fiscal Moreno sostuvo que la noche del crimen la víctima estaba acompaña por un amigo y su pequeña hija en brazos cuando se topó con Ruiz y éste extrajo un arma blanca con la cual le aplicó varios puntazos. Uno de esos cortes le ingresó por la zona intercostal izquierda y le atravesó el corazón. Moreno dijo que el ataque estuvo precedido por una discusión previa anclada en coletazos de una relación sentimental extinguida por ese entonces, pero con antecedentes de violencia de género.

Para la defensa de Ruiz, a cargo de Rodrigo Mazzuchini, la mecánica del hecho fue accidental y con un desenlace no deseado, pero fatal. Mazzuchini trató de sostener que Ruiz había sido emboscado por Joana y su amigo cuando salía de su casa en moto. Al declarar ante el tribunal, el acusado se describió como "un mujeriego" acosado por Joana. "Ella me atacó. Yo me defendí, porque si no era ella iba a ser yo".

El jueves 3 de agosto los jueces Juan Carlos Curto, Delia Marta Paleari y María Isabel Más Varela dispusieron condenarlo a la pena de 17 años de prisión, accesorias legales y costas por considerarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio simple.

Legítima defensa

En la audiencia de apelación, el abogado Mazzuchini continuó en la línea de atacar a la víctima colocando a su cliente en un escenario de legítima defensa. Refirió que era muy agresiva, con una vida muy dura, con muchos problemas y solía utilizar un cuchillo que llevaba consigo. Que Ruiz fue atacado por Galarza y por uno de sus amigos, que fue testigo de la causa, al que tildó de "mentiroso". Mazzuchini dijo que "su defendido es una persona sin antecedentes penales y sólo le provocó una herida mortal" y que "si hubiera sido una situación de violencia emocional por conocer a la víctima le hubiera provocado muchas más".

Moreno, en tanto, rechazó de plano los argumentos de la defensa. El fiscal defendió el intento de desprestigiar a la víctima e indicó que Galarza "tenía a su hijo en brazos" cuando supuestamente atacó a Ruiz "por lo que el plan criminal que alega la defensa es muy difícil de llevar a cabo". En su alegato Moreno indicó que "el médico forense al realizar la autopsia relató que las heridas de la víctima no son las una persona que intentó atacar, sino que las mismas son de una persona que intentó defenderse de un ataque. Incluso existe un orificio de arma blanca con entrada y salida a la altura del brazo, demostrando la intensidad de la agresión impresa a la víctima", indicó.

Un testigo verosímil

Llamados a resolver, los jueces entendieron como verosímil los dichos del testigo que acompañaba a la víctima, quien narró que Galarza "se encontró con el ex novio, que se apartaron (de donde él estaba), que comenzó una discusión y que éste (por Ruiz) le aplicó varios puntazos" (a la mujer con su hija en brazos). Tras la agresión Ruiz se subió a su moto y se fue del lugar. El acusado había relatado que Galarza lo había atacado con un cuchillo, que se chocó con unas chapas, se cayó y que empujó a la mujer. Que en ese momento se le cayó la faca y él se defendió con el arma. "La legítima defensa exige proporción entre la ofensa y la reacción pues ésta no puede ir más allá de lo racionalmente impuesto por la agresión y en cuanto es absolutamente necesario", puede leerse en la resolución al momento de rechazar el pedido.

Respecto al planteo sobre la disminución de la pena impuesta a Ruiz el tribunal, atendiendo "a un fin resocializador", resaltó que "no pueden dejar de advertirse que las que las pautas que operan como atenuante (a la condena) no han sido tenido una adecuada consideración y esto es la ausencia de antecedentes por parte de Ruiz y la joven edad de éste al momento del suceso (18 años) lo que terminó sellando un monto de 17 años de prisión, que es casi igual al tiempo que llevaba vivido el inculpado a la fecha de los hechos y excede incluso con creces el término medio previsto en el tipo penal que nos ocupa", se indicó en el dictamen.

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