Policiales

Asaltan una gomería y le pegan un escopetazo en el cuello a un empleado

Sucedió ayer a la tarde en un local de Pellegrini al 3700 cuando irrumpieron dos ladrones. La víctima terminó cayendo herida dentro de una de las fosas. Los asaltantes huyeron

Sábado 30 de Mayo de 2009

Alejandro Sebastián Villalba, un mecánico de 28 años, estaba ayer cerca de las tres de la tarde en su puesto de trabajo cuando dos ladrones irrumpieron en un local de venta y colocación de neumáticos de Pellegrini al 3700. En ese momento sus compañeros habían salido a almorzar y uno de los delincuentes se puso duro con él para tratar de dominarlo. El empleado se defendió y comenzó un forcejeo que terminó cuando el otro asaltante, que alcanzó a robar unos 200 pesos de la oficina del lugar, volvió sobre sus pasos y disparó un escopetazo para liberar a su cómplice. Los perdigones atravesaron el cuello de Villalba, quien cayó herido en una de las fosas del taller.

Villalba permanecía anoche internado en un sanatorio privado y, según fuentes policiales, su vida no corría riesgo. Analía, su mujer, contó a este diario que Alejandro nunca perdió el conocimiento, pero que anoche estaba a punto de ingresar a quirófano para ser sometido a una operación.

En tanto, a los pocos minutos de ocurrido el hecho, la policía detuvo a un hombre que manejaba un auto similar al que usaron los maleantes, pero con el correr de las horas se estableció que no tenía vinculación con el asalto.

Todo ocurrió en el imponente local que la empresa Delménico tiene en avenida Pellegrini 3742, entre Castellanos y Constitución. Se trata de un local de 30 metros de frente dedicado a la venta y colocación de neumáticos. Allí también se prestan servicios de alineación, balanceo y tren delantero, y en su fachada cuenta con cuatro portones de ingreso para vehículos. Mientras esperaba novedades sobre el estado de Alejandro, Analía le dijo a LaCapital que su pareja trabaja en ese lugar desde hace 5 años y que se ocupa de reparar trenes delanteros.

Villalba es la cabeza de lo que hoy se considera una familia ensamblada. Con Analía tienen una hija de 5 años, pero ambos tienen otras dos nenas de parejas anteriores que tienen 10 años.

"Entraron dos hombres a robar. Uno fue hacia la oficina y el otro intentó reducirlo a Alejandro", rememoró la mujer al reproducir la versión que le contó su marido. Eran alrededor de las 3 de la tarde y Villalba se encontraba solo en el taller porque el resto de sus compañeros habían salido a almorzar. El ladrón que avanzó hacia el interior del local logró apoderarse de unos 200 pesos tras amenazas a algunos empleados administrativos y al propietario del negocio. Pero el otro comenzó a pelear con Villalba.

El disparo."Forcejearon y empezaron a los gritos. Entonces el otro tipo, el que había robado en la oficina, salió y al ver que Alejandro estaba reteniendo a su cómplice le pegó un tiro", agregó Analía.

A Villalba le dispararon con una escopeta. Los perdigones le atravesaron el cuello lesionando al menos dos vértebras. Otra esquirla le impactó en un omóplato y otra se habría alojado cerca de un pulmón. Analía contó que tras el disparo, Alejandro cayó en una de las fosas del taller mientras los ladrones se esfumaban del lugar. "Quedó tirado unos minutos ahí adentro. El trataba de gritar pero no lo oían. Cuando el dueño y otros compañeros fueron al taller, al principio no lo vieron porque estaba adentro del pozo", sostuvo Analía.

Villalba fue trasladado por su propio patrón y en un taxi hasta el Heca. Desde allí finalmente fue derivado al Sanatorio Plaza. Según voceros de la investigación, los delincuentes escaparon en un Fiat Palio color bordó. Un coche de ese tipo fue detectado por el Comando Radioeléctrico en bulevar Seguí y Rouillón. Su conductor fue demorado unas horas, pero se comprobó que no tuvo participación en el episodio.
 

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