Alejandro Sebastián Villalba, un mecánico de 28 años, estaba ayer cerca de las
tres de la tarde en su puesto de trabajo cuando dos ladrones irrumpieron en un local de venta y
colocación de neumáticos de Pellegrini al 3700. En ese momento sus compañeros habían salido a
almorzar y uno de los delincuentes se puso duro con él para tratar de dominarlo. El empleado se
defendió y comenzó un forcejeo que terminó cuando el otro asaltante, que alcanzó a robar unos 200
pesos de la oficina del lugar, volvió sobre sus pasos y disparó un escopetazo para liberar a su
cómplice. Los perdigones atravesaron el cuello de Villalba, quien cayó herido en una de las fosas
del taller.
Villalba permanecía anoche internado en un sanatorio privado y, según fuentes
policiales, su vida no corría riesgo. Analía, su mujer, contó a este diario que Alejandro nunca
perdió el conocimiento, pero que anoche estaba a punto de ingresar a quirófano para ser sometido a
una operación.
En tanto, a los pocos minutos de ocurrido el hecho, la policía detuvo a un hombre que manejaba
un auto similar al que usaron los maleantes, pero con el correr de las horas se estableció que no
tenía vinculación con el asalto.
Todo ocurrió en el imponente local que la empresa Delménico tiene en avenida Pellegrini 3742,
entre Castellanos y Constitución. Se trata de un local de 30 metros de frente dedicado a la venta y
colocación de neumáticos. Allí también se prestan servicios de alineación, balanceo y tren
delantero, y en su fachada cuenta con cuatro portones de ingreso para vehículos. Mientras esperaba
novedades sobre el estado de Alejandro, Analía le dijo a LaCapital que su pareja trabaja en ese
lugar desde hace 5 años y que se ocupa de reparar trenes delanteros.
Villalba es la cabeza de lo que hoy se considera una familia ensamblada. Con Analía tienen una
hija de 5 años, pero ambos tienen otras dos nenas de parejas anteriores que tienen 10 años.
"Entraron dos hombres a robar. Uno fue hacia la oficina y el otro intentó reducirlo a
Alejandro", rememoró la mujer al reproducir la versión que le contó su marido. Eran alrededor de
las 3 de la tarde y Villalba se encontraba solo en el taller porque el resto de sus compañeros
habían salido a almorzar. El ladrón que avanzó hacia el interior del local logró apoderarse de unos
200 pesos tras amenazas a algunos empleados administrativos y al propietario del negocio. Pero el
otro comenzó a pelear con Villalba.
El disparo."Forcejearon y empezaron a los gritos. Entonces el otro tipo, el que había robado en
la oficina, salió y al ver que Alejandro estaba reteniendo a su cómplice le pegó un tiro", agregó
Analía.
A Villalba le dispararon con una escopeta. Los perdigones le atravesaron el cuello lesionando al
menos dos vértebras. Otra esquirla le impactó en un omóplato y otra se habría alojado cerca de un
pulmón. Analía contó que tras el disparo, Alejandro cayó en una de las fosas del taller mientras
los ladrones se esfumaban del lugar. "Quedó tirado unos minutos ahí adentro. El trataba de gritar
pero no lo oían. Cuando el dueño y otros compañeros fueron al taller, al principio no lo vieron
porque estaba adentro del pozo", sostuvo Analía.
Villalba fue trasladado por su propio patrón y en un taxi hasta el Heca. Desde allí finalmente
fue derivado al Sanatorio Plaza. Según voceros de la investigación, los delincuentes escaparon en
un Fiat Palio color bordó. Un coche de ese tipo fue detectado por el Comando Radioeléctrico en
bulevar Seguí y Rouillón. Su conductor fue demorado unas horas, pero se comprobó que no tuvo
participación en el episodio.