Tres días de sombría incertidumbre pasaron desde que Leticia Repetto se fue de
su casa de Cabín 9 y su cuerpo de 15 años apareció tirado en un basural. El tío de su novio la
había arrojado allí, en la oscuridad de la noche, después de matarla de dos disparos en el garaje
de su casa. Tras ello, el ex sargento Salvador Cuffaro hizo desaparecer el arma y guardó silencio.
Pero siete días después fue detenido y dijo que había confundido a la chica con un ladrón.
Dos años después, pese a la carga incriminante de todo ese ocultamiento, el
relato del ex policía parece haber resultado convincente: un juez lo condenó a sólo 3 años y medio
de prisión porque entendió que no tuvo voluntad de matar, sino que cometió una imprudencia.
Tal interpretación impuso un giro a la causa. El ex sargento había sido acusado
de un crimen intencional pero fue condenado por homicidio culposo. Entonces, la familia de la chica
cuestionó el fallo y la fiscal Elida Rivoira apeló. Pretende que al imputado le den 17 años por
homicidio agravado.
"Si trataba de espantar a ladrones hubiera tirado al aire, pero tiró al corazón
y a un brazo de Leticia. Eso a nuestro parecer indica que previó lo que podía pasar y lo hizo
igual", cuestionó Diego Bussignach, abogado de la familia de Leticia.
Salvador Cuffaro está en libertad tras haber tramitado el cese de prisión por
cumplirse dos años en espera de sentencia. De todos modos, la pena que le impusieron le permite
gozar de esa condición por el tiempo que transcurrió en la cárcel.
Junto a la sanción penal, el ex policía de 66 años fue condenado por el juez de
Sentencia Luis Giraudo a pagar 170 mil pesos de indemnización por el daño moral y el perjuicio
económico causado a la madre de la chica, Nélida Repetto.
Leticia llegó a la humilde casa de su mamá, en el barrio Cabín 9 de Pérez, a
mediados de 2004. Hasta entonces había crecido al cuidado de su abuela en la ciudad entrerriana de
Feliciano.
Búsqueda y hallazgo. "Era una chica normal, correcta, que iba a bailar sólo con
nuestro permiso", dijo su mamá tras la noticia de su muerte. Leticia cursaba 7º grado en la escuela
nocturna 1.209 y trabajaba cuidando una nena cerca de su casa. Soñaba con ser modelo. Hacía un año
que salía con Luciano, de 16 años. Con él estaba conversando en el frente de su casa la última vez
que sus padres la vieron con vida, la noche del domingo 30 de abril de 2006.
Cuando Nélida se despertó esa madrugada, Leticia ya no estaba. La tarde del
lunes denunció su desaparición en una comisaría y recién la mañana del miércoles el cuerpo de la
adolescente apareció en un descampado, al costado de la calle El Chajá y a 20 metros de la vía. La
habían asesinado de dos balazos unas 12 horas antes.
La pesquisa estableció que Leticia y Luciano habían ido a la casa de Cuffaro,
tío y padrino del chico, en Villa Gobernador Gálvez. El ex sargento fue detenido y confirmó que los
adolescentes habían llegado a su casa el mediodía del 1º de mayo y que se quedaron a almorzar. A la
tarde, dijo, tomaron mates con su esposa y él se fue a trabajar a una chatarrería. Esa noche
cenaron los cuatro juntos y se fueron a dormir.
Oscuridad. A eso de las 2.30, según dijo Cuffaro, se despertó al escuchar ruidos
"en una claraboya" por donde habrían intentado entrar ladrones la noche anterior. Tomó un revólver
calibre 32 de la mesita de luz y salió del dormitorio. "Disparé dos o tres veces cuando vi una
sombra. Después prendí la luz y vi que estaba la chica. Me agarró una crisis de nervios. Me di
cuenta de que estaba muerta. La cargué en mi Renault Clío y la llevé hasta el lugar donde la
encontraron", declaró.
Un mes más tarde, al ser hallado por la policía en la casa de un familiar,
Luciano pondría en cuestión ese relato. "No creo en la versión de Cuffaro, tengo dudas de qué pudo
haber pasado", dijo el chico. Y contó que allegados a su padrino lo escondieron para que no se
entregue.
El joven sostuvo que esa noche su novia se levantó a buscar un vaso de agua y al
rato lo despertaron los disparos. Que saltó de la cama y corrió al garaje, donde encontró a Leticia
aún de pie, al lado de un vaso de vidrio roto y con un disparo en el corazón. "Yo le decía a
Cuffaro que había que llevarla a un hospital y él me decía que no, que nos iban a meter presos. Le
pregunté por qué lo hizo y él me dijo: «No la vi, pensé que era un chorro que había entrado por el
techo»", dijo el chico, que está libre y con una causa no resuelta en un juzgado de Menores.
¿Crimen o accidente?. Cuffaro fue a juicio por matar a la chica con intención.
Eso entendió la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas. Si la mató por error, razonó, no se explica
por qué se deshizo del cuerpo y del arma. Lo mismo entendieron tres jueces de la Cámara Penal que
ratificaron el procesamiento.
Para el juez Giraudo, en cambio, no hay elementos para desautorizar la versión
del acusado. Concluyó que el policía actuó con negligencia: "No existió una agresión ilegítima sino
una errónea interpretación del peligro. Obró de manera apresurada e irreflexiva al disparar más de
una vez hacia una persona que se movía en la oscuridad". Interpretó además que desprenderse del
cadáver y del arma "no resulta un indicador incuestionable de dolo homicida".
Con el enfoque opuesto, la fiscal tiene al menos dos objeciones para llevar el
caso a la Cámara Penal. Una se basa en que "los dichos de Cuffaro sobre el desplazamiento de la
víctima no se compadecen con el relevamiento del lugar". La otra se sustenta en una pericia de
Gendarmería. El estudio encontró "imposible" que los disparos —con trayectoria oblicua—
fueran efectuados desde la posición en que Cuffaro manifestó haber tirado a las sombras la noche
que mató a Leticia.