David Moreira tenía 18 años cuando en marzo de 2014 fue asesinado a golpes en la cabeza por un grupo de vecinos que lo atrapó luego de robar una cartera a una mujer en el barrio Azcuénaga. La investigación del crimen comprobó que fue atacado durante al menos 15 minutos por una cantidad indeterminada de personas entre las que la Fiscalía solo identificó a tres. Uno de ellos fue condenado en 2019 a 3 años de prisión condicional y otros dos fueron absueltos este lunes tras un juicio oral realizado a casi una década de ocurrido el hecho. El tribunal que dictó la sentencia lamentó "que el servicio de justicia estatal no haya podido dar una respuesta satisfactoria a la familia" de la víctima y criticó el accionar policial por no identificar a autores y testigos apenas ocurrió el linchamiento.
El juicio por el homicidio de David Moreira había comenzado el martes 28 de noviembre con Cristian Antonioni, de 41 años, y Gerardo Gutiérrez, de 37 años, como únicos dos identificados por la Fiscalía. El acusador Alejandro Ferlazzo había solicitado la pena de 3 años de prisión condicional para ambos como autores del delito de homicidio en agresión. Consideraba que los dos habían participado de la brutal golpiza padecida por David Moreira aunque no estuviera determinado quién había causado la muerte.
Este lunes el tribunal compuesto por Hebe Marcogliese, Román Lanzón y Nicolás Vico Gimena decidió en forma unánime absolverlos por el beneficio de la duda. Los jueces consideraron que la prueba evaluada durante el debate no fue suficiente "para lograr la certeza y convicción necesaria para imponer una sentencia condenatoria".
El linchamiento
El sábado 22 de marzo de 2014, cerca de las 17, David Moreira e Isaías Ducca transitaban por las calles de barrio Azcuénaga a bordo de una moto cuando intentaron asaltar a Agustina M., una vecina de 21 años que caminaba junto a su hija rumbo a un cumpleaños. Ocurrió en la intersección de Liniers y Marcos Paz, cuando Moreira se bajó de la moto y arrinconó a la joven para arrebatarle el bolso. Tras un forcejeo y los gritos de Agustina el intento de robo se frustró cuando un vehículo impactó de atrás al rodado.
Ese fue el puntapié para que los ladrones pretendieran huir a las corridas. Ducca alcanzó a escapar y Moreira, al correr por Marcos Paz al 5400, fue interceptado por un grupo de hinchas de Rosario Central que estaban reunidos en la puerta del club Amistad y Unión. Allí comenzó una golpiza que, según la investigación del hecho, tuvo varias secuencias y decenas de participantes. El resultado fue un traumatismo de cráneo grave que provocó la muerte de David Moreira tres días después.
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Una de las evidencias que condujo a parte del esclarecimiento del linchamiento de David Moreira fue un video filmado con celular que un vecino aportó a la Justicia. Son 10 segundos en los que se ve a la víctima sobre el pavimento y nueve personas a su alrededor, de las cuales dos le pegan patadas. La Fiscalía en su ocasión identificó a esos dos individuos como Gerardo Gutiérrez y Nahuel Pérez, que en un primer momento quedaron detenidos e imputados por homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado y por la participación de más de dos personas, un delito que prevé la pena de prisión perpetua.
Con el paso de los meses Malaponte bajó la calificación a homicidio en agresión y en abril de 2017 sumó a Antonioni como tercer imputado. En septiembre de 2019, tras una confesión de su madre que lo ubicó como partícipe del linchamiento, Nahuel Pérez aceptó en un juicio abreviado la pena de 3 años de prisión condicional. Los otros dos no acordaron y así la causa se encaminó a un juicio oral y público que comenzó a fines de 2023 luego de haber sido postergado en cinco ocasiones.
El balance de los jueces
En el marco de la lectura de la sentencia los jueces remarcaron la necesidad de realizar "una serie de consideraciones" sobre algunas controversias que tuvo el juicio. Primero indicaron que hubo dos hechos concretos que nunca tuvieron discusión: por un lado el robo que protagonizó David Moreira y, por otro, la golpiza de la que fue víctima y le costó la vida. Además indicaron que tampoco fue materia de debate la calificación legal. Como no se pudo acreditar qué golpe puntual ocasionó la muerte de Moreira ni quién lo propinó, el encuadre fue el de homicidio en agresión.
"Lo que estuvo en discusión en este litigio es la autoría criminal de ambos acusados", analizaron los jueces. En ese sentido puntualizaron en las pruebas presentadas por la Fiscalía durante el juicio para incriminar a cada uno. Sobre Cristian Antonioni los jueces indicaron hubo una "única prueba directa": un posteo que realizó en Facebook con una foto de Moreira golpeado y una serie de comentarios entre los que hay uno en el que responde "entre todos" cuando un usuario le dijo "Jodeme que lo dejaste así".
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"A nuestro entender, sin perjuicio de de la valoración que podamos efectuar sobre los comentarios escritos por el acusado -y los posteos consecuentes- y el hecho de haber fotografiado el triste episodio; lo cierto es que ese elemento -por sí solo- no constituye prueba suficiente para acreditar con certeza que Antonioni haya golpeado en algún momento a Moreira aquella tarde del 2014", analizaron los jueces. A su vez agregaron que "no se produjo ninguna otra prueba que permita vincular al nombrado con las agresiones físicas que terminaron con la vida de la víctima de este caso".
Sobre el otro acusado, Gerardo Gutiérrez, los jueces analizaron que "los acusadores han fallado en su tarea de acreditar con certeza su intervención en el suceso". La principal prueba en su contra fue el video que registra el linchamiento, en el cual para la Fiscalía Gutiérrez es uno de los agresores. El análisis de esas imágenes dedujo que la baja resolución del video hizo imposible lograr una identificación "categórica de persona alguna". "El tribunal jamás podría concluir que la persona que aparece en el video es Gutiérrez, más allá de que tampoco los actores penales han arrimado otros indicios incriminantes sobre tal extremo fáctico", indicaron los jueces.
Obstáculos en la investigación
Tanto la Fiscalía como los jueces coincidieron en que la investigación "debió enfrentar muchas dificultades". Principalmente se refirieron a "una suerte de pacto de silencio vecinal que impidió desde los primero momentos lograr una identificación clara, precisa y circunstanciada de los intervinientes en el trágico suceso". En relación a este punto también se había pronunciado el abogado querellante en representación de la familia Moreira, Norberto Olivares, que había mencionado "aprietes" de parte de vecinos a posibles testigos.
Por otro lado los jueces mencionaron como obstáculo en la investigación la manera en la que intervino la policía, lo que también podría considerarse una irregularidad sobre todo si se tiene en cuenta que los propios magistrados reconocen el efecto que tuvo en el devenir de la causa. "Un deficiente actuar policial en la primera intervención de la autoridad, cuando debía y podría intentar identificar a autores y testigos, habida cuenta que el hecho se produjo en plena tarde de un sábado, delante de muchísimas personas, siendo además observado en parte por los preventores", analizaron.
En ese marco sostuvieron: "A casi diez años de lo ocurrido lamentamos que el servicio de justicia estatal no haya podido dar una respuesta satisfactoria a los familiares de David Moreira quien, tenía derecho a un juicio justo ante los tribunales penales de Rosario para que resolviera acerca de su presunta culpabilidad por el robo". "No fue posible debido al accionar salvaje, desmesurado e injustificado de una turba de personas que terminaron con su vida", criticaron los jueces. "Sin embargo no es posible que paguen justos por pecadores, cuando no se ha acreditado que lo fueran, en tanto la prueba producida por la Fiscalía no tiene entidad para alcanzar el grado de certeza que exige un pronunciamiento judicial condenatorio", agregaron.