Coronavirus

Regresar al país con un pañuelo blanco sobre los hombros

Patricia Maciel es médica, hija de víctimas de la dictadura y arribó hoy a Ezeiza desde Madrid portando un pañuelo blanco por el Día de la Memoria.

Martes 24 de Marzo de 2020

Cuando esta madrugada el vuelo Aerolíneas Argentinas aterrizó en Ezeiza procedente de Madrid, Patricia Maciel y su marido Claudio llevaban sobre sus hombros un pañuelo blanco con la leyenda: “24/3/76” y “24/3/2020”. Médica cardióloga e hija de un matrimonio víctima de la dictadura, la historia quiso que Patricia llegue al país justo hoy, en el Día de la Memoria.

Como tantos argentinos, Patricia y Claudio quedaron varados en el exterior cuando comenzaron las medidas restrictivas para regresar al país producto de la pandemia del coronavirus. Se casaron en septiembre de 2018 y a fines de febrero de este año partieron rumbo a Europa de luna de miel, concretando un viaje soñado durante un año y medio y que habían logrado pagar ya en julio pasado. Cuando el 12 de marzo la OMS declaró al coronavirus como pandemia ellos estaban en Sevilla y comenzó entonces una odisea diaria para ver la forma de regresar a la Argentina.

Tenían pasaje de regreso con la aerolínea Level, que canceló el vuelo antes del primer anuncio del gobierno nacional. “En el transcurrir de los días la cosa se fue poniendo peor y estando en un hostal de Sevilla empezaron a aplicarse las restricciones”, recuerda del otro lado del teléfono Patricia, a pocas horas de pisar suelo argentino.

Embed

Su relato, como el de tantos otros casos de rosarinos que quedaron varados por el mundo, es el de un largo derrotero de viajes por tierra hasta Madrid y llamadas a la embajada, consulados y oficinas de las aerolíneas, para finalmente lograr un asiento en uno de los vuelos de repatriación de Aerolíneas Argentinas. Estaba en España cuando, tras pagar nuevamente por el vuelo de regreso, logró la confirmación de que volvería al país el 24 de marzo, fecha cara a su historia y a la de todo el país.

Es que Patricia es hija de José “Pirulo” Maciel y Herminia “Mimí” Inchaurraga, militantes secuestrados y asesinados en agosto de 1976. El caso que se enmarca en la causa Klotzman y nuclea a una serie de detenciones ilegales y asesinatos cometidos en Rosario contra militantes del PRT-ERP durante la primera quincena del primer año de la dictadura.

El trabajo de la fiscal Mabel Colalongo, fallecida hace cuatro años, fue para la médica rosarina clave para determinar día por día los hechos ocurridos en el marco de esa causa. Cuando el 8 de agosto de 1976 por la noche una patota de la dictadura entró a la casa que alquilaban en Servando Bayo al 500, se llevaron a Mimí y a José. Patricia de 4 años y su hermano Pablo de 6 quedaron solos. “Ningún vecino se animaba a entrar, sabían lo que había pasado y nos escuchaban llorar cuando abríamos las ventanas del garage, pero nadie se acercaba”, recuerda. Según el relato que logró reconstruir, dos días después y al no tener noticias de su paradero, Felipe (un compañero de trabajo de Mimí en la metalúrgica Laminfer) y un vecino ingresaron a ese domicilio y encontraron la casa toda desordenada. En un rincón alcanzaron a divisar, escondidos, un par de piecitos. Eran Pablo y Patricia, casi desnudos, que lograron sobrevivir esos dos días como pudieron: “Mi hermano me daba tomates para comer, tengo ese recuerdo, porque encima nos robaron absolutamente todo. Por eso agradezco a ese compañero de trabajo que ese día fue a mi casa, porque en ese momento había que tener huevos para hacer lo que hizo”.

mimi.jpg

Cuando se hizo el reconocimiento del cuerpo de sus padres, Patricia logró reconocer la ropa de su mamá, ya que había sido confeccionada por su abuela, la mamá de Mimí, con una tela cuyos retazos conservó por años en su casa como un tesoro.

Según el relato de uno de los pocos sobrevivientes, sus padres estuvieron secuestrados en la quinta operacional de Fisherton. “Esa quinta donde estuvieron secuestrados durante unos diez días estaba detrás de Caranchos, el club de rugby donde jugaba mi viejo”, apunta.

Cada 24 de marzo Patricia marcha junto a su familia por las calles de Rosario junto esa marea de gente que pide por memoria, verdad y justicia. Esta vez, producto de la cuarentena, no habrá movilización al Monumento pero sí un pañuelazo y un grito virtual por la memoria. “Este viaje –dice- ya era raro desde el principio, porque iba a ser la primera vez que yo no iba a estar el 24 de marzo en la marcha”.

Por eso, cuando tuvo la confirmación de que su regreso coincidiría con el Día de la Memoria, Patricia habló con la conserje del hostal de Madrid y le contó su historia, de cómo cada 24 de marzo marcha por las calles de Rosario con las fotos de Mimí y José en las pancartas, y de su deseo de llevar un pañuelo blanco al pisar nuevamente suelo argentino para sumarse al pañuelazo convocado para hoy por los organismos de derechos humanos. Conmovida por la historia, la conserje le dio la funda blanca de una almohada, la cortaron en triángulos y con eso improvisaron los dos pañuelos. Le prestó también un fibrón negro para estampar las fechas del 24 de marzo del 76 y de hoy. Al regresar a su hogar colgó esa tela en el balcón de su casa junto a la foto de sus padres.

La médica rosarina, quien ya cumple con la cuarentena estricta de 14 días para quienes regresan del exterior, ya se anotó como voluntaria para trabajar en la emergencia sanitaria.

Cuando pasadas las 3 de madrugada arribó a la Argentina, Patricia llevaba el símbolo de las Madres y Abuelas sobre sus hombros y debajo una camiseta argentina. Aún se emociona cuando recuerda esa postal del retorno: “En un día como hoy, necesitaba tener a mi país y a mis viejos cerca”.

Patricia Maciel pañuelo

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario